Argentina amaneció en medio de un lio bárbaro, te lo dije Alberto…

Por Emiliano Damonte Taborda

Breve reseña matutina, profundamente amargada

Necesitada de la mediación de Estados Unidos para la solución de su crisis de deuda, Argentina amanece hoy, merced a las relaciones estrechas entre el Gobierno de Alberto Fernández y Vladimir Putin, en una situación difícil e indefinida, solo agravada por las tibias expresiones infantiles de sus funcionarios ante la ONU.

Alberto Fernández en su visita reciente al Kremlin, semanas antes de la invasión a Ucrania

Horas antes de que el Presidente Putin anunciara la invasión a Ucrania, un funcionario diplomático argentino ante la ONU presentó una tibia condena a la solución armada en Ucrania.

La declaración, que podría haber sido escrita por un estudiante secundario, abunda en frases sin peso cómo “firme compromiso con el principio de la solución pacífica de las controversias internacionales”, que en el contexto de una invasión militar, dice muy poco.

Se evita en todo momento expresar una condena clara a la posición rusa. La diplomacia argentina se encuentra en una difícil situación merced a los recientes encuentros entre Alberto Fernández y Vladimir Putin, en un contexto de fuerte debilidad y necesitados del apoyo concreto de Estados Unidos para resolver la crisis de deuda en la que el país se encuentra inmerso. 

El representante Permanente Alterno de Argentina ante ese organismo, Fabián Oddone, fue el encargado de comunicar ante la Asamblea de la ONU una tibia condena a la solución armada en Ucrania y cuestionó la visión “perimida” de un mundo dividido entre este y oeste. Esto pocas horas antes de que esa división se volviera tan brutalmente real, como lo marca la invasión de Rusia a Ucrania y las amenazas con la OTAN.

“Argentina no cree en un camino de confrontación que nos remita a la lógica del pasado en un mundo dividido tajantemente entre el Este y el Oeste. Tales dicotomías están hoy perimidas”, afirmó el diplomático.

La diplomacia argentina se encuentra en una difícil situación merced a los recientes encuentros entre Alberto Fernández y Vladimir Putin, en un contexto de fuerte debilidad y necesitados del apoyo concreto de Estados Unidos para resolver la crisis de deuda en la que el país se encuentra inmerso. 

Un comunicado tibio a pocas horas de la invasión de Vladimir Putin, un documento que podría haber sido escrito por un estudiante secundario, con frases comunes y sin peso como “dar pasos sustantivos para entablar un diálogo constructivo y de buena fe a fin de encontrar una salida pacífica y concertada” o si se prefiere “firme compromiso con el principio de la solución pacífica de las controversias internacionales”.

Argentina amaneció en medio de un lio bárbaro.