Después la pandemia, comienzan a subir los alimentos en el mundo

Los alimentos que más subieron según la FAO fueron el azúcar (9,6% desde julio), cereales (3,4% en agosto respecto al mes anterior), aceite vegetal (6,7%).

Fuente: Ámbito Financiero

Los precios mundiales de los alimentos subieron en agosto después de dos meses consecutivos de caída, impulsados por las fuertes ganancias del azúcar, los aceites vegetales y algunos cereales, informó la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El índice de precios de la FAO, que mide las variaciones mensuales para una canasta de cereales, oleaginosas, productos lácteos, carnes y azúcar, promedió 127,4 puntos el mes pasado en comparación con la cifra revisada de 123,5 en julio, que inicialmente se informó como 123,0. En la comparación interanual, los precios subieron un 32,9%.

Los alimentos que más subieron según la FAO fueron el azúcar (9,6% desde julio), cereales (3,4% en agosto respecto al mes anterior), aceite vegetal (6,7%). Respecto a la carne, subió ligeramente en agosto y el índice de precios de los productos lácteos bajó ligeramente en el mes.

La FAO dijo que la caída en su estimación de la producción mundial de cereales este año fue provocada por las persistentes condiciones de sequía en varios de los principales países productores. Entre los principales cereales, el pronóstico para la producción de trigo registró la mayor revisión a la baja (15,2 millones de toneladas desde julio a 769,5 millones de toneladas) debido principalmente a las condiciones meteorológicas adversas en Estados Unidos, Canadá, Kazajistán y Rusia.

¿Cómo afecta en la Argentina?

La Argentina se encuentra entre los cinco primeros puestos de producción y exportación de soja, harina y aceite de soja, maíz y carne bovina, mientras ocupa el décimo puesto como productores de trigo y séptimos exportadores de este cereal. Argentina produce entre 12% y 13% de soja, harina y aceite de soja del mundo, y, mientras exporta 3,5% de la soja exportada en el mundo, harina y aceite de soja participan del 42% y 50% del volumen total exportado en el mundo. En cuanto a maíz, se produce el 4,3% del maíz del mundo y exportamos 18,1% del volumen total de maíz exportado.

Al mismo tiempo, desde el Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, informaron que las exportaciones de agroalimentos de las economías regionales registraron una leve recuperación de 1,1% en valor y de 7,8% en su precio promedio, considerando el período enero-julio de 2021, respecto a igual lapso del año anterior.

El aumento de los productos de alimentos en cereales, oleaginosas y carne en el mundo podría beneficiar a la Argentina: en primer lugar, entrarían más divisas que beneficiarían las cuentas públicas en dólares para cumplir los compromisos con acreedores externos que enfrenta el país. Tan solo en el primer semestre del año, las empresas del sector agroindustrial liquidaron 3.358 millones de dólares y en el acumulado del primer semestre del año alcanzó la cifra récord de 16.659 millones de dólares, así lo indicó un informe de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48 % de las exportaciones argentinas.

Sin embargo las buenas noticias a nivel internacional no se pueden compatibilizar con lo que sucede en el mercado interno. En agosto, los precios de los alimentos continuaron con una tendencia alcista, lo que volvería a presionar sobre la inflación. En el acumulado mensual, el indicador arrojó un alza del 3,2%. Se destacaron las subas en Panificados, cereales y pastas (6,3%); seguidos por condimentos (4,7%), Bebidas e infusiones (4,2%), Carnes (3,2%) y Aceites (3,1%).

Más allá de los distintos controles de precios que adoptó el Gobierno en su búsqueda por contener la suba de precios en los alimentos, algunos factores pueden incidir en el alza: las paritarias que comenzarán a reflejarse a partir de este mes, la emisión monetaria y la inflación que aún continúa presionando sobre la cadena de costos, hace que el precio de los alimentos a nivel internacional no logre impactar en beneficios para el mercado interno.