Dudas y Certezas sobre el gasoducto Néstor Kirchner

Artículo de Fernando Krakowiak, publicado por Econojournal

EconoJournal explica por qué es importante concretar la obra, por qué no se hizo hasta ahora y repasa las dudas que existen en torno a la fecha en qué comenzará la construcción, el momento en que podría concluir la primera etapa del trazado y los fondos con los que se financiará.

El Presidente en un pico de entusiasmo anunció que la licitación estaba en marcha. No fueron aún publicados los pliegos.

El presidente Alberto Fernández ratificó el jueves pasado en Vaca Muerta que avanzará con la construcción del gasoducto Néstor Kirchner. El mandatario dijo que espera que la obra comience en julio, pero todavía ni siquiera se publicaron los pliegos de la licitación. EconoJournal explica por qué es importante concretar la obra, por qué no se hizo hasta ahora y repasa las dudas que existen en torno a la fecha en qué comenzará la construcción, el momento en que podría concluir la primera etapa del trazado y los fondos con los que se financiará.

¿Por qué es importante la construcción del gasoducto Néstor Kirchner?

La capacidad de transporte de los tres gasoductos que unen la cuenca Neuquina con los grandes centros de consumo se encuentra en la actualidad prácticamente saturada. Los datos de inyección en cabecera de julio de 2021, uno de los meses más fríos del año, pero cuando todavía se estaba saliendo de la pandemia de la covid-19, mostraron que el gasoducto Centro Oeste (Transportadora Gas del Norte) se encontraba operando al máximo, mientras que el conjunto Neuba I y II (Transportadora Gas del Sur) registró una capacidad ociosa de poco más de 5 millones de metros cúbicos. Eso implica, según el propio gobierno reconoce, que en estas condiciones los productores de gas de Vaca Muerta no podrán seguir incrementando su producción más allá de unos 5 o 6 millones de metros cúbicos adicionales, precisamente por la imposibilidad de evacuar ese gas. Ese límite estructural impide desplazar volúmenes significativos del Gas Natural Licuado Importado que se consume en invierno, con el consiguiente impacto fiscal y en la disponibilidad de divisas.

¿Cuándo va a empezar la construcción?

Todavía no hay una fecha precisa porque ni siquiera se publicaron los pliegos de la licitación. Se suponía que el acto que el presidente Alberto Fernández encabezó el jueves en Vaca Muerta era para lanzar esa licitación, pero al final no hubo ninguna novedad concreta, más allá de la promesa de que la obra se iniciará en breve. El secretario de Energía, Darío Martínez, aseguró durante el breve discurso que ofreció ese día que los pliegos se publicarán en “las primeras semanas de mayo”, con la intención de adjudicar en julio y comenzar con la construcción en agosto. Alberto Fernández fue todavía más optimista y, según publicó La mañana de Neuquén, luego del acto declaró ante un grupo de periodistas que “la licitación está en marcha y yo quiero que se empiecen las obras en julio de este año y que los adjudicatarios lo hagan rápido. Que no se demoren porque tenemos una gran oportunidad como país en un mundo que demanda energía, no queremos perder más tiempo”.

Alberto Fernández junto al gobernador de Neuquén Omar Gutiérrez y el titular de YPF, Pablo González.

¿Por qué no se empezó a construirlo antes?

El gobierno de Mauricio Macri avanzó en esa dirección durante su último año de mandato. El 8 de marzo de 2019, el entonces secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, publicó en el Boletín Oficial la resolución 82/2019 convocando a la presentación de manifestaciones de interés para la construcción de un nuevo gasoducto, o la ampliación significativa de la capacidad de transporte existente, para la evacuación de gas natural producido en la Cuenca Neuquina hacia los centros de consumo del Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral. A partir de los aportes privados y la evaluación del Ente Nacional Regulador del Gas y la propia secretaría de Energía se decidió construir un gasoducto que conecte la localidad neuquina de Tratayén con la localidad bonaerense de Salliqueló.

El 31 de julio de 2019 se convocó a licitación pública, a través de la resolución 437, para la construcción del proyecto. La fecha de apertura de las ofertas se fijó para el 12 de septiembre, pero la derrota del oficialismo en las PASO y la profundización de la crisis macroeconómica forzó al gobierno a postergar esa fecha primero para el 12 de noviembre y luego para el 31 de marzo. En el esquema que había diseñado el macrismo el financiamiento de la obra iba a ser privado y ese objetivo se volvió una quimera en medio de la corrida cambiaria y el restablecimiento del cepo.

El 31 de marzo de 2020, cuando vencía la prórroga para la presentación de las ofertas, el gobierno de Alberto Fernández volvió a prorrogar la fecha hasta el 30 de diciembre de 2020 y finalmente ese día el actual secretario de Energía, Darío Martínez, derogó la licitación a través de la resolución 448/20. En esa misma resolución, Martínez instruyó a la subsecretaría de Hidrocarburos “a llevar a cabo una evaluación técnica y legal, a fin de considerar las mejores alternativas de construcción de un nuevo gasoducto y/o la ampliación de las capacidades de transporte”, pero durante más de un año no hubo novedades.

El jueves pasado Martínez ensayó una explicación para justificar por qué el gobierno actual no avanzó antes. “¿Qué hubiera pasado si tan solo, hace 17 meses, con la producción cayendo al 8 por ciento anual, hubiéramos planteado la construcción de este Gasoducto? Los mismos que hoy nos critican, hubiesen dicho que era una locura construir esta obra sin tener gas”, aseguró. Más allá del argumento de Martínez, lo cierto es que no fue la caída en la producción de gas lo que frenó la construcción del gasoducto sino las recurrentes internas políticas del área energética que han paralizado prácticamente todas las iniciativas de gestión durante los últimos dos años y medio.  

¿Cuándo estaría terminado el gasoducto?

La intención oficial es que esté operativo para “el próximo invierno”. Por lo tanto, debería inaugurarse antes del 21 de junio de 2023. Sin embargo, no está claro que pueda cumplirse con esa fecha ya que ni siquiera se sabe con precisión cuándo comenzará su construcción. Por ahora lo que hizo el gobierno fue declarar de interés público la construcción del gasoducto a través de la resolución 67/2022 del 7 de febrero de este año y otorgarle a IEASA la concesión de transporte para dicho gasoducto por un plazo de 35 años con la firma del DNU 76/22 del 14 de febrero. Además, el 23 de febrero IEASA concretó la primera licitación para la compra de los caños, pero todavía no adjudicó ese contrato.

Martínez dijo que el gobierno quiere llamar a licitación en mayo, adjudicar en julio y empezar a construir en agosto. El gobierno de Macri, por ejemplo, había llamado a licitación el 31 de julio de 2019 y la apertura de las ofertas estaba prevista inicialmente para el 12 de septiembre. Para el dictamen de la evaluación del sobre 1 con la propuesta técnica se fijaron 10 días hábiles y otros 5 días hábiles para el acto de preselección. La apertura del sobre 2 con la propuesta económica se fijó dentro de los 3 días hábiles posteriores al acto administrativo de preselección y el dictamen de evaluación dentro de los 3 días hábiles posteriores a la apertura de la propuesta económica, mientras que el acto de adjudicación se estableció dentro de los 5 días posteriores al dictamen de evaluación del sobre 2. Eso significa que, en caso de que todo se hubiera concretado de acuerdo a lo planeado, la adjudicación hubiera sido 26 días hábiles después de la presentación de las ofertas, aproximadamente el 18 de octubre de 2019. Es decir, dos meses y medio después del llamado a licitación.

Una vez que la obra esté adjudicada, hay que comenzar a montar los campamentos y eso también va a llevar tiempo porque no se empieza a construir al día siguiente de la adjudicación. Los especialistas sostienen que eso puede demorar unos 30 días más. Por lo tanto, si se avanzara en tiempo record, la construcción podría iniciarse 3 meses y medio después del llamado a licitación. Si se licita a mediados de mayo, la construcción podría comenzar en septiembre. Luego el objetivo sería montar 558 kilómetros de gasoducto para unir Tratayén con Salliqueló en 9 meses para tener concluida la etapa 1 para el invierno.        

Si se toman como referencia los plazos de construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), habría que ser muy optimista para creer que el gasoducto Néstor Kirchner va a estar listo en esos plazos. En el caso del GNEA, el decreto 267 del 24 de marzo de 2007 declaró de interés público nacional su construcción y designó a Enarsa como la responsable de la obra, pero la construcción se inició recién el 23 de febrero de 2015, casi ocho años después, en la localidad formoseña de Ingeniero Juárez con la primera soldadura de los caños y debido a los numerosos inconvenientes que fueron surgiendo la obra todavía no concluyó.

¿De dónde saldrán los fondos para financiar la construcción?

El gobierno afirma que la obra demandará 2540 millones de dólares: 965 millones de dólares en la primera etapa y otros 1575 millones en la segunda. Por ahora, afirman que solo está asegurado el financiamiento de la primera etapa con fondos del Tesoro y del impuesto a las grandes fortunas aprobado por la ley 27.605. En diciembre Economía informó a través de un comunicado que hasta el 17 de diciembre de 2021 se habían recaudado 247.503 millones de pesos provenientes del impuesto a las grandes fortunas y sostuvo que transfirió a IEASA 60.190 millones de pesos destinados a “proyectos de inversión en gas natural”.

EconoJournal consultó en ese momento a fuentes de la secretaría de Energía quienes se limitaron a aclarar que los fondos “están depositados en una cuenta  especial con destino específico a lo dispuesto en la ley. La Secretaría de Energía resolvió girar todo (unos 600 millones de dólares al momento) y el ritmo depende de Hacienda”. Sin embargo, otras fuentes oficiales aseguraron a este medio que Economía nunca transfirió esos fondos a IEASA. No está claro si efectivamente IEASA invirtió esos fondos, preservándolos de alguna forma frente a la inflación, o Economía gastó lo recaudado por el impuesto a las grandes fortunas, aprovechando que el dinero es fungible, y el Tesoro tendrá ahora que hacerse cargo de toda la inversión que demande la obra. Si esto último es lo que pasó, ¿podrá el gobierno financiar este año los 965 millones de dólares que demandará la primera etapa del proyecto solo con recursos propios?

Otro problema es que la ley 27.605 establece que  los fondos deben ser destinados “a exploración, desarrollo y producción de gas natural”. En ningún lugar habla de obras de transporte de gas.  Para poder destinar recursos del impuesto a las grandes fortunas a la construcción de un gasoducto, el proyecto de Presupuesto 2022 modificaba en su artículo 101 el inciso 5 del artículo 7 de la ley 27.605 para que los fondos no solo tuvieran que ser destinados a “a exploración, desarrollo y producción de gas natural” sino a “exploración, desarrollo, construcción y mantenimiento de infraestructura, transporte y producción de gas natural”. El problema es que el proyecto de Presupuesto fue rechazado por el Congreso Nacional y esa modificación todavía se encuentra pendiente.