El acto en apoyo de Alberto en la UOCRA solo dejó en evidencia su debilidad

Solo asistió un gobernador; el Secretario General del gremio le regaló una lapicera, en un recordatorio poco feliz; Scioli alentó y conversó con Kulfas y Guzmán; Massa terminó llegando contra reloj; ni siquiera asistió el intendente local; Alberto terminó hablando frente a un reducido numero de afiliados a la UOCRA y algunos militantes. Un acto que terminó siendo casi bizarro. Queda la sensación de que el entorno del Presidente debería preservarlo.

El acto de apoyo al Presidente solo dejó en claro su soledad

Una lapicera. Ese fue el sugerente regalo que el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, le entregó a Alberto Fernández después de un encendido discurso en defensa del sistema presidencialista en medio de las internas que dominan al Frente de Todos. El mandatario, que escuchaba de pie, bajo el sol radiante en el camping del sindicato de la construcción en Estaban Echeverría, agradeció con una sonrisa y se abrazó al sindicalista. También se llevó un casco a la construcción de recuerdo.

Daniel Scioli levantó el puño cuando Fernández subió al escenario. El embajador en Brasil habló largo y tendido con el ministro de Economía Martín Guzmán y con el jefe de Gabinete Juan Manzur minutos antes de la llegada del jefe de Estado.

El ministro coordinador minimizó ante Clarín la ausencia de gobernadores -solo estuvo el sanjuanino Sergio Uñac- y de ministros. El mandatario bonaerense Axel Kicillof pegó el faltazo igual que el ministro del Interior Wado de Pedro. No solo faltó, el intendente local Fernando Gray. No hubo ningún ejecutivo municipal en el acto.

«Vamos la Uocra, vamos, soy argentino, soy peronista, quiero vivir mejor», arengó el secretario general del gremio de la construcción. El Presidente aplaudió con una sonrisa y se llevó la mano al corazón mientras el coro de casi 10 mil trabajadores de la UOCRA repetía la consigna.

Sentado en primera fila, sobre el escenario, sorprendió la presencia de Sergio Massa. El presidente de Diputados había hecho saber que no sería de la partida y que seguiría el acto de forma remota. Escuchó al lado de Manzur y de los ministros Jorge Ferraresi y Gabriel Katopodis y a un metro del mandatario, el respaldo de Martínez a su gestión, en contra de los «debates de ideas» con los que aludió a las palabras de Cristina Kirchner en Chaco.

Los ministros de Educación, Jaime Perczyk, y de el de Justicia, Martín Soria, los más cercanos al cristinismo, escucharon en la segunda fila solo separados por Juan Zabaleta. Al fondo de esa fila se ubicó el jefe desplazado de la UOM Antonio Caló, que todavía mantiene el poder en la Capital.

Martínez aludió en varias oportunidades a los cortocircuitos en el Frente de Todos. «Primero, la patria; segundo, el movimiento; y tercero, las personas», sostuvo el gremialista que se preguntó cuál sería la reacción de la prensa si alguien viralizara la discusión interna en la CGT. Dos de los tres co-secretarios de la central obrera, Héctor Daer y Pablo Moyano, asintieron desde sus asientos, próximos a los de Uñac y los diputados albertistas Leandro Santoro y Victoria Tolosa Paz.

La legisladora bonaerense, que fue cabeza de lista en 2021, le dijo a este diario que no necesita sentarse a la mesa del FDT bonaerense, donde el Presidente no tiene delegados. «Me siento representada por el presidente del PJ bonaerense Máximo Kirchner», señaló. El hijo de la vicepresidenta no fue invitado al acto.

«Alberto querido, el pueblo está contigo» lo vivaron los militantes de la UOCRA cuando el Presidente prometió que en unos meses habrá un récord de trabajadores registrados del sector. Un rato antes, Mauricio Macri se había llevado los abucheos del mar de obreros de la construcción que colmaron el predio. Los referentes de los movimientos sociales oficialistas, que ya no dudan en cruzar los embates de La Cámpora, se ubicaron en un escalón superior del escenario: se contaban, entre otros, los líderes del Evita, Emilio Pérsico y Fernando Navarro. La organización del evento compensó la escasa presencia de mujeres al ubicar a varias obreras al frente del vallado. En un rato volvieron a ser minoría.

Al final del acto retumbó la marcha peronista. Fernández se puso una gorra de la UOCRA y se abrazó con casi todos los ministros. Algunos se bajaron antes del escenario.