El Banco Central devalúa cada vez más rápido pero no acorta la brecha ni evita el atraso cambiario

El Banco Central (BCRA) convalidó en abril la mayor tasa mensual de devaluación del mensual del peso en 17 meses, aunque eso no alcanzó para que se arrime al nivel de indexación que registra el promedio de los precios de la economía ni para evitar que ella comience a transitar una nueva etapa de “atraso cambiario”.

El ritmo de la devaluación no puede seguirle los pasos a la inflación

El peso se depreció como no lo hacía desde hace 17 meses, pero por la inflación y el cambio de tendencia en el mercado mundial, no estaba tan apreciado desde mayo del 2018

El tipo de cambio comercial, o dólar mayorista, cerró hoy a $ 115,11/115,31 por unidad para compra y venta respectivamente (tras subir apenas 13 centavos en la rueda de hoy), lo que determinó una depreciación del 3,87% para el peso en el mes, sólo comparable a la que registraba en noviembre de 2020.

De esta manera, el ritmo de ajuste cambiario no sólo se mantuvo manifiestamente alejado de la tasa de inflación (que se estima en el mercado nuevamente en torno al o por encima del 6%), sino que esta vez incluso no impidió que la competitividad del peso retroceda de 101,80 a 98,4 puntos en el mes (según el Indice de Tipo de Cambio Real Multilateral), para hundirse en el menor nivel desde comienzos de mayo de 2018, cuando comenzaba tomar cuerpo la corrida cambiaria que tuviera en jaque por dos años a la economía local.

El manifiesto y sostenido desfasaje entre el nivel de actualización del tipo de cambio (TC) y los precios internos es uno de los factores que está incidiendo en las dificultades que el BCRA exhibe para recomprar reservas, coinciden los analistas. Es una situación que se agrava considerando la delicada situación en que se mantienen sus reservas, que siguen siendo negativas en unos US$3200 millones a nivel líquido.

Las cifras son elocuentes al respecto. La entidad que conduce Miguel Pesce, que había sumado en abril del año pasado US$1373 millones a sus reservas mediante intervenciones de compra en el mercado cambiario, apenas capturó este mes por esa vía unos US$170 millones.

Se trata de una cifra que quedó 58% por debajo de sus previsiones de compra más pesimistas o alejada en 4,5 veces de la estimación más razonable que había realizado y consideraba que podría capturar unos US$750 millones, aún considerando el encarecimiento que han tenido las importaciones por la suba de costos logísticos y la necesidad de comprar en el exterior la energía que aquí no supimos explotar, aunque hay yacimientos en el país con reservas de sobra.

“En lo que va del año el BCRA compró apenas US$160 millones, contra los US$3655 millones que había sumado en los mismos días de 2021. Queda la duda si el mayor deslizamiento del tipo de cambio que empezó a convalidar el BCRA es todavía insuficiente, sobre todo en el marco de una aceleración de la inflación. Lo que debería descartarse es que, más allá del compromiso establecido con el FMI, la opción de utilizar el dólar nuevamente como ancla esté disponible en el menú de herramientas del Gobierno”, observó en vistas de estos resultados la consultora LCG en un informe.

Es un dato que el mercado no desconoce y, por lo mismo, está impulsando a inversores y empresas a buscar coberturas cambiarias (se pactaron hoy contratos por unos US$2700 millones en las plazas locales de futuros)

Todo esto parece en condiciones de complicarse, al haber profundizado en la última semana el tipo de cambio real multilateral su tendencia a la apreciación real. “Ya alcanzó el menor nivel desde 2018. Esto comienza a encender luces amarillas sobre el ritmo actual de deslizamiento del tipo de cambio nominal, que debería acelerarse por encima del 4% mensual en mayo para recuperar algo competitividad cambiaria, a menos que regrese la calma cambiaria a la región luego de las medidas económicas anunciadas por China”, hizo notar la consultora Delphos Investment.

Para el vicepresidente segundo del BCRA, Jorge Carrera, las dificultades que encuentra la entidad para recomprar reservas son “coyunturales” y derivan del particular momento que vive la economía argentina por la aceleración inflacionaria. “Eso llevó a que se anticipen importaciones y a la vez demoren exportaciones”, sostuvo hoy en una exposición ante inversores extranjeros, aunque cree que debería regularizarse en adelante.

En el mercado bien reconocen que, si bien el grueso de la cosecha está al caer, también debería considerarse que todavía no se hizo completamente palpable la incidencia de los mayores precios de la energía sobre las importaciones de combustibles. “En nuestro escenario base, la balanza energética demandará US$5500 millones en este nuevo contexto y eso supone un sacrificio que será pagado por el resto de las importaciones con correlato directo en el crecimiento económico”, alerta el economista Guido Lorenzo (LCG).