El golpe más duro que ha infligido Cristina

Por Emiliano Damonte Taborda

Comienza octubre y se terminan los días de tregua. Una tregua en la que el Gobierno no descansó y continuó con su trabajo de autodestrucción y profundización de la crisis de Gobierno, y de la crisis del país. El golpe más duro de Cristina ha sido sobre si misma y su patrimonio político.

Alberto Fernández, Cristina, Axel Kicillof y el vacío de poder.

Si me quedo callado, tal vez no se den cuenta

Axel Kicillof, hoy percibido como uno de los padres de la derrota, había sido preservado inicialmente por la misma Cristina en lo que parecía una táctica política.

 En realidad, el devenir de los acontecimientos ha dejado ver que se trataba más de una distracción. Era tal el enojo con Alberto y tantas las ganas de concentrar su ira, que Kicillof quedó afuera de la primera foto que Cristina le hizo a la derrota.

Entonces después de desencadenar el infierno sobre el Presidente y de esta manera, debilitar aún más, parte de su propio patrimonio político (recordemos que ella es su vicepresidenta), debe haber comenzado a ver día tras día, que el Gobernador de la provincia de Buenos Aires había dilapidado un resultado histórico en solo 2 años y que no había movido un pelo para que las cosas salieran mejor de lo que han salido.

La cantidad de votos perdidos y la falta total de “gestión” de la situación, por parte del ex ministro de economía, han sido determinantes. Kicillof es muy débil sin el apoyo de Cristina y lo sabe muy bien. Manejó con soberbia, apoyándose enteramente La Cámpora, la relación con los Intendentes, importantes detentores del poder en la provincia, a quienes destrató y abandonó en muchos casos.  Con el apoyo de Cristina deteriorado, aparece por estos tiempos, como acobardado, perplejo, mucho más confuso que de costumbre.

La verdad es que su gestión en la provincia más compleja del país ha sido apenas retórica y no ha conseguido un solo resultado real y comprobable sobre el que construir algo que sirva. Todo esto no hubiera importado mucho si el resultado electoral hubiese sido otro, pero ante semejante derrota, la pobreza de su gestión queda expuesta de manera cruel.

Vacío de poder

El vacío de poder empieza a ser, no solo preocupante en clave electoral, sino sobre todo pensando en los dos años de Gobierno que hay por delante. La respuesta de los Mercados a las elecciones primarias dejó una interesante lectura. Inicialmente reaccionaron con euforia, pero a medida que la reacción de Cristina iba tomando la forma de un filicidio y se perpetraba su reacción brutal en contra del jefe del Ejecutivo, fue quedando claro para todo el mundo que en cualquier caso la Argentina va hacia dos años muy difíciles, por lo que todo terminó en los valores que se manejaban antes de las PASO.

Si Cristina lograra dar vuelta el resultado electoral, profundizará, ahora sin tapujos y de manera brutal, su radicalización. Aunque no lo ha expresado claramente, ella sabe que su modelo de poder está agotado, aunque de ninguna manera terminado.

Pero si cómo parece inevitable, el resultado de las PASO se confirma o se profundiza, su reacción será aún más dañina, ya que no vacilará en hacerla correr por medios menos institucionales, las declaraciones sobre el Presidente de la Nación, que la diputada Fernanda Vallejos hizo por ella, son solo una muestra.

Así las cosas, Cristina ha debilitado y dejado expuestos a sus dos productos políticos más importantes, Alberto Fernández y Axel Kicillof.

El golpe más duro que ha infligido Cristina ha sido sobre si misma

Por último, el golpe más duro que ha infligido Cristina ha sido sobre si misma. Su modelo comienza a quedar tan lejos de la realidad, que hace falta cada vez más fuerza para imponerlo. Carecía de esa fuerza ya en 2019 y por eso tuvo que poner al “moderado” Alberto por delante. Tal vez su plan era aprovechar estos dos años para rearmarse e ir ocupando lentamente espacios. Pero la verdad es que solo retrocedió.

La personalidad de Cristina es tal que no es posible que gente verdaderamente capaz, quede a su lado y juegue a su favor, y en un contexto de perdida de poder, sus defectos de liderazgo tienden a profundizarse.

Cabe pensar, considerando su recorrido, que fue solo la estructura de poder que dejó Néstor, la que le permitió llegar tan lejos. A medida que fue pasando el tiempo y sus propias decisiones comenzaron a pesar y a establecer un esquema, su capacidad de ejercer el poder fue menguando. Estamos hablando de una base extraordinariamente sólida, de la que hoy solo queda ese núcleo duro fuertemente ideologizado, que por el momento le ha servido para mantenerse a flote.

La oposición deberá reflexionar seriamente acerca de los enormes errores que le devolvieron a Cristina protagonismo y poder como para encontrarse aún decidiendo sobre los destinos de los argentinos.

Suponiendo que el resultado de las PASO se confirme en el mejor escenario para la oposición ¿Qué es lo que van a hacer con este? El panorama que se presentará será extremadamente complejo, mucho más que en 2015, y habrá que lidiar con las luchas fratricidas del Oficialismo, frenar los intentos de un Kirchnerismo que saldrá a quemar las naves y enfrentar la crisis económica, educativa y social desde la oposición. No fue fácil siendo Gobierno, tendrán que tener muy claro que hacer y cómo hacerlo desde este nuevo escenario.

Existe el peligro de caer en la trampa de hacerse cargo del desastre. Hasta aquí nos ha traído el Frente de Todos y debe ser éste el que nos saque, o al menos quien nos lleve hasta 2023.

Un escenario de fuerte derrota electoral oficialista requerirá una verdadera revolución interna del Gobierno. Pero no una de cargos y gabinetes, sino una de poder, en la que tendrá que hacer las cuentas con una nueva configuración en las cámaras, a la que no esta acostumbrado. El verdadero problema hoy, sigue siendo, el ejercicio del poder. Alguien que se haga cargo.