El mercado ve un castigo excesivo a los títulos de deuda argentinos y un acuerdo permitiría una recuperación

Hay un castigo muy importante debido a la incertidumbre que genera el acuerdo con el FMI, sumado al deterioro de las variables macroeconómicas y la falta de respuesta concreta del Gobierno para solucionarlas.

Un acuerdo con el Fondo podría cambiar las cosas en el corto / mediano plazo

Los bonos tomaron un respiro en el día de ayer, aunque aun siguen muy castigados. Las perdidas desde que salieron a cotizar a la fecha superan el 35%. A su vez, si se toma el pico tras las PASO de septiembre, las perdidas son mayores al 20% en los distintos tramos de la curva.

Hay un castigo muy importante debido a la incertidumbre que genera el acuerdo con el FMI, sumado al deterioro de las variables macroeconómicas y la falta de respuesta concreta del Gobierno para solucionarlas.

De hecho, el «plan platita» gatillado desde el resultado de las PASO hasta la actualidad, generó un deterioro aun mayor en las variables macro y el mercado paso factura con un fuerte ajuste de precios, tanto en los bonos como en las acciones.

El desplome de los bonos es brutal y la perdida de paridad de las ultimas semanas ha sido la más veloz desde que los nuevos bonos salieron a cotizar en septiembre de 2020.

Actualmente, y aun con el rebote reciente, los bonos operan con paridades debajo de 35% en casi toda la curva y con precios en mínimos históricos.

Tanto la curva de ley local como de ley internacional se encuentran con tasas por las nubes (cercanas al 30% en la ley local y del 24% en la ley NY) y con curvas seriamente invertidas en el corto plazo, lo cual advierte un escenario de estrés muy fuerte y de altísimas probabilidades de default.

Lo que ocurre actualmente con los bonos argentinos es una parte más de la historia argentina. de hecho, los bonos han estado operando muy cerca de sus mínimos multianuales.

Desde su pico de 2018, la deuda argentina sufrió una contracción de casi 70%, siendo esta su tercera caída más importante en la historia, solo superada por la caída de 2001 y la del 2008.

La mejora en la deuda gracias a la reestructuración de la deuda, les ha permitido a los bonos tener una mejora en términos históricos, muy limitada.

En un trabajo presentado por los analistas de Criteria, muestran como la deuda argentina presenta comportamientos de volatilidad permanente y no son un activo estable.

«La deuda soberana de los países es típicamente el instrumento que suele brindar más garantías y seguridad a los ciudadanos como alternativa de inversión y ahorro. Sin embargo, la volatilidad de la deuda en Argentina lleva a que esa función de ahorro de largo plazo no quede debidamente cumplida. Los bonos presentan una volatilidad importante, con ciclos muy bruscos de «glorias y ocasos» en su valorización. En la práctica, esto lleva a un monitoreo casi permanente por parte de los profesionales de finanzas», advirtieron.

Sobrecastigado

El mercado asigna una probabilidad de default de la deuda argentina del 85% a 5 años y de mas del 95% a 10 años.

Es decir, a estos precios, las chances que ve el mercado de enfrentar un nuevo evento crediticio tanto en el próximo lustro como en la próxima década representan casi un evento asegurado.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI), explicaron que la falta de un plan económico creíble golpeó a la deuda desde un principio.

«La ausencia de certezas en lo económico, las medidas restrictivas y las negociaciones sin rumbo con el FMI impulsaron los precios hacia mínimos muy rápidamente», dijeron

Sobre este punto explicaron que, a solo seis meses de su debut, el precio promedio ponderado de los globales se había desplomado -34.65% hasta u$s 31,98. Los meses siguientes no fueron menos volátiles entre los ruidos en lo macro y la expectativa del llamado ‘trade electoral’ a medida que la imagen negativa del Gobierno crecía.

«El pico llegó en septiembre a una semana de las PASO. No obstante, los globales iniciaron una fuerte corrección cerrando noviembre en nuevos mínimos post restructuración como consecuencia de la reacción del gobierno al resultado electoral: flexibilización fiscal y radicalización política», comentaron.

Los vencimientos de capital comienzan a ser seriamente abultados en 2024 y es allí cuando el mercado comienza a ver que se acercan al 100% las chances de ver un evento crediticio.

Sin embargo, para el mercado hay un sobre castigo sobre la deuda argentina.

Mariano Fiorito, Fund Manager de Schroders explica que los vencimientos de deuda soberana en términos de PBI para Argentina no son significativos y recién a partir del 2025 se vuelven importante.

«Debería ser sencillo honrar la deuda en el corto plazo dado el nivel de exportación argentino», dijo Fiorito.

Argentina debería pensar en refinanciación recién en 2025, por lo que sostiene que hay tiempo para que el Gobierno implemente reformas que permitan recuperar confianza y credibilidad en el mercado.

Sin embargo, admite que hoy en día los inversores tienen un sesgo muy negativo y esto se refleja en los precios.

«Para el mercado, hay más de 50% de probabilidades de tener un estrés crediticio en la deuda», comentó.

Para Fiorito, existen argumentos técnicos para tornarse positivo sobre los activos locales.

En primer lugar, como punto favorable, el fund manager de Schroders sostiene que en un mundo de tasas cero o negativas, el carry de la deuda argentina es atractivo.

«Este podría generar un retorno apetecible en un lapso donde no hay grandes vencimientos de deuda. El país está de algún modo sobre castigado en relación a sus comparables, cotizando muy por encima de otros países similares en nota de crédito», dijo.

En un escenario de convergencia hacia esos países, Fiorito sostiene que los retornos serían muy atractivos para la deuda, superiores al 120% en un marco ideal donde Argentina arregla con el FMI, reestructura su economía y consigue mejoras de rating por parte de las calificadoras de crédito.

En los escenarios adversos, sin embargo, se contempla una reestructuración con bonistas privados para los años 2023, 2024, o 2025, donde en este caso los bonos en el tramo corto serían los más afectados.

Finalmente, y con una visión similar Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS considera que los precios de los bonos de Argentina reflejan la gran incertidumbre que hay hoy en el mercado con respecto al acuerdo con el FMI, con los inversores enfocándose en los desequilibrios de corto plazo.

«Creemos que existe un sobrecastigo a los bonos argentinos, en especial considerando los bajos pagos de cupones de 2022 y 2023. Así, perfiles con tolerancia por el riesgo y la volatilidad podrían ver atractivo en los bonos en dólares, ya que ofrecen retornos positivos en moneda dura incluso contemplando una nueva reestructuración hacia adelante con un valor presente neto en línea o incluso menor al de la reestructuración de 2020», afirmó.

Fuente: El Cronista