Con el Frente de Todos en pleno, el Presidente asumió que “evidentemente algo no hemos hecho bien”

Por Emiliano Damonte Taborda

Tras la derrota, el Presidente, en un breve discurso que sonó a justificación, comenzó hablando de la campaña de vacunación y la pesada carga de la pandemia. En un escenario donde estaban todos los referentes del Frente de Todos, habló sólo, con la clara intención de asumir sobre su figura la derrota en un discurso que fue desdibujándose y confundiéndose en las mismas inconsistencias que su gestión.

Alberto Fernández asumió sobre sí la responsabilidad de la derrota

Algo no habremos hecho bien, es un giro extraño para asumir un error. Alberto repasó de manera somera las dificultades que debió enfrentar y se comprometió a escuchar la voz del pueblo para poder corregir los errores cometidos. Sonó a tarde, sonó a poco, sonó sobre todo a confuso. No hay nada peor que pedir una disculpa, por “no sé que cosa”. A eso se pareció la declaración de Alberto Fernández, mandado sólo al frente a asumir sobre su figura una derrota frente a Juntos por el Cambio que ni el más pesimista de la coalición de Gobierno imaginaba. Sus incoherencias y sus escándalos tuvieron un peso incontrastabe, no se le perdonó el Olivos Gate y el Vacunatorio Vip, que tuvieron un impacto devastador. Pero el peor enemigo del Presidente fue su interna con la Vicepresidenta, que ahora intenta despegarse de la derrota. La falta de planificación del Gobierno en todos los campos, es el reflejo fiel de la división que ha drenado credibilidad y capacidad de gobierno al ejecutivo y que ahora amenaza seriamente con dejarlo muy complicado en las cámaras ¿Por qué Alberto no ha sido capaz de trazar siquiera un borrador de programa? Simplemente por que no es dueño de sus acciones. Cada cosa que hace depende cada vez más de la voluntad de la vicepresidenta y cabe esperar que esto se intensifique de aquí en más, dejando prisionero y sin respuesta al Frente de Todos. Alberto asumió la derrota ¿Quién podrá trabajar para revertirla? Seguramente no será él, pero tampoco puede hacerlo Cristina, y mucho menos podrá hacerlo Kiciloff cuyo peso se ve diezmado por la derrota en la Provincia de Buenos Aires. Hoy sabemos quien es el padre de la derrota, esa es la estrategia del Frente de Todos. Mañana los 114.000 muertos por Covid estarán todavía ahí y la memoria mantendrá aún claro el recuerdo del Vacunatorio VIP, la causa por el “cumple de Fabiola” estará todavía ahí, la sensación de estafa en el corazón de la gente estará todavía ahí, las gracias de Sabina Frederic sobre la inseguridad estarán todavía ahí, los presos liberados durante la cuarentena seguirán libres, el cepo a la exportación de carne como maniobra para contener precios estará todavía ahí, los negocios cerrados durante la pandemia interminable seguirán cerrados, la brecha cambiaria seguirá batiendo records. El desgobierno en definitiva, seguirá ahí. El peor enemigo del Presidente, termina siendo la incapacidad de leer lo que la sociedad espera de él y su gobierno. Será difícil revertirlo.

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