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Juzgan a cuatro concordienses que integraban una banda narco

JusticiaUn joven de 20 años, su madre y un matrimonio son juzgados desde ayer en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná, acusados de integrar una banda que vendía cocaína en Concordia. Para la primera audiencia, también se esperaba la comparecencia de un quinto imputado que componía el grupo narco, pero el hombre no fue notificado por la Policía, porque dio un domicilio inexistente. Se ordenó buscar al ciudadano y traerlo por la fuerza pública para la continuidad del debate. 

En la audiencia de ayer declararon varios gendarmes y una testigo civil. Según relataron los integrantes de la fuerza de seguridad, uno de los motivos por los que se inició la investigación fue el crecimiento patrimonial de algunos imputados. También revelaron vínculos con los condenados por la explosión de la cocina de cocaína en 2011.

Ramiro Blanco, un hombre de unos 40 años, fue detenido en mayo de 2014 mientras trasladaba desde El Talar -provincia de Buenos Aires- a Concordia, unos 2 kilos de cocaína en un colectivo de larga distancia de la empresa Flecha Bus. La droga estaba acondicionada con la forma de dos ladrillos encintados, adentro de un bolso con ropa que llevaba consigo el pasajero, sentado en la butaca 36.

Personal de la Gendarmería, a media tarde detuvo al colectivo en cercanías de Puerto Yeruá. Los agentes subieron al micro con un perro preparado para detectar estupefacientes, que se alteró al olfatear el equipaje que Blanco reconoció como propio. Los gendarmes le pidieron al hombre que abriera el bolso y, entre las prendas de vestir, apareció la droga.

Luego de esto, en Concordia se realizaron dos allanamientos en domicilios particulares. Uno de los operativos fue en una casa de calle Urdinarrain, que era alquilada por Gabriela Norma Beatriz Cabrera, alias Peti o Enana, donde vivía con Mariano Barrios -empleado de la Secretaría de Salud de la provincia, actualmente cumple condena por transportar estupefacientes, en una causa que se tramitó en Eldoraro, Misiones- y tres de sus cinco hijos.

La otra requisa fue en la vivienda del matrimonio compuesto por Juan José Martínez, alias Juanjo, de 36 años; y Natalia Soledad Bonazzola de 32 años. Ambos viven en una casa de barrio con sus hijos, donde también tienen una despensa. Allí estiraban la cocaína y la expendían al menudeo.

Cabrera, de 43 años, y José María Rey de 20, uno de sus hijos, fueron sindicados por los Gendarmes como organizadores de comercializar al por mayor la droga que transportaba Blanco y revenderla al matrimonio Bonazzola-Martínez.

En los allanamientos secuestraron casi 30 mil dosis umbrales de cocaína, armas, balanzas de precisión, elementos de corte, dinero en efectivo, celulares, y recortes de bolsas para envoltorios.

Según el relato de los gendarmes, los alertó el crecimiento patrimonial de Cabrera y su familia, quienes vivían de la venta de ropa en la feria de Las Pulgas, en la peatonal de Concordia, pero tenían varios vehículos y ostentaban un buen pasar económico. Una impresión similar se llevaron los agentes de seguridad cuando allanaron la casa del matrimonio Martínez-Bonazzola, que se sustentaban con changas y lo que dejaba la despensa, pero tenían una casa cómoda, una camioneta y dos motos.

La investigación se realizó a partir de seguimientos, escuchas telefónicas y la información que reveló el intercambio de mensajes de texto entre los implicados, donde quedaron al descubierto una serie de inconvenientes por la calidad de la cocaína comercializada.

Ahora, los jueces Noemí Berros, Lilia Carnero y Roberto López Arango encabezan el debate que concluirá mañana, con la etapa de alegatos. El Ministerio Público Fiscal está representado por José Ignacio Candioti; en tanto que Miguel Cullen y Guillermo Vartorelli defienden al matrimonio Bonazzola-Martínez; y los abogados concordienses Juan José Buktenica y Francisco Azcué, representan a Cabrera y su hijo José María Rey. Por último, el defensor oficial Mario Franchi, aguardará que llegue Ramiro Blanco.

 

LOS TESTIGOS Y LA CONEXIÓN CON LA COCINA DE COCAÍNA

 

En el inicio del debate comparecieron siete testigos, de los cuales, sólo una mujer fue testigo civil, en la requisa del colectivo.

El primero en declarar fue el gendarme Juan José Isasi, que recordó cuando investigó a Mariano Barrios -pareja conviviente de Cabrera y padre de la hija menor de ésta- y Rafael Chupete Benítez -condenado por la explosión de la cocina de cocaína en 2011-. “Barrios tenía conexión o contacto con Cabrera”, dijo y luego amplió: “Entre Chupete Benítez, Mariano Barrios, Cabrera y Héctor Luis Masa Bonazzola había conexión cuando explotó la cocina de cocaína”. También señaló que sabían que “Blanco traía la droga para Benítez, Barrios y Cabrera”. Luego, Isasi advirtió que a la Gendarmería le llamó la atención que Barrios y Cabrera “tuvieran una Partner y un Vento sólo por vender ropa en la feria de Las Pulgas”.

Otro de los gendarmes, Pablo Andrés Oursansin, habló del procedimiento que hicieron en la Autovía 14, por el cual detuvieron a Blanco. Dijo que a los panes encontrados en el bolso del pasajero se le aplicó el reactivo y resultó positivo para cocaína. “Eran 2 kilos aproximadamente y se le secuestró el celular”, contó y recordó que Blanco se descompensó: “Sufrió algo así como un ataque de epilepsia por lo que llamamos a la ambulancia y fue atendido. El médico nos dijo que tenía un pico de estrés”.

Seguidamente testimonió Néstor Matías Aguirre, un gendarme que participó del allanamiento en la casa donde vivía Cabrera y Barrios. Resumió que allí secuestraron “armas, celulares y dinero”. “En la casa había un joven, una mujer y un hombre. Se detuvo a la señora y al joven”, detalló. Luego refirió que “las condiciones de vida, aparentemente eran buenas. De lo común, quizás un poco más de lo normal”, describió.

La testigo civil, por su parte, dio cuenta de la requisa en el colectivo de Flecha Bus. “Adentro del bolso del señor que venía atrás mío, había dos paquetes rectangulares. Eran como un ladrillo compacto de sustancia blanca. Le hicieron una prueba y dio que era droga”, indicó. También aseveró que Blanco “se descompuso y lo atendieron bien”. “Me llamó la atención porque lo único que pedía era que no le cuenten nada a su padre y su madre, siendo un hombre grande”, marcó.

Eduardo Suárez y Miguel Ángel Ramírez, otros dos gendarmes, también participaron del operativo en el colectivo y así lo contaron frente a los jueces. “El control que estábamos haciendo en la ruta era aleatorio, no sabíamos que en ese micro venía droga”, sostuvo Ramírez.

Por último, Frenando González contó del allanamiento en la casa de Martínez y Bonazzola. Dijo que apenas ingresaron al domicilio, arriba de la mesa del comedor se encontraron con un ladrillo de cocaína y sustancia de corte. “Secuestramos dinero, dos armas: una estaba en el kiosco y la otra en una camioneta. En el kiosco había muchos cebollines y también recortes de bolsas para envoltorios. Secuestramos balanzas y celulares. En la casa estaba el matrimonio y otra mujer”, completó.

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