La encrucijada del BCRA: la tasa real en Argentina es una de las más bajas del mundo

Los ahorristas no encuentran instrumentos para cuidar el poder de compra de los pesos. La tasa que le pagan los activos, descontando la inflación llega al -14%. Incluso invirtiendo en dólares el ahorrista pierde contra la inflación.

Las causas por las cuales el dólar en Argentina sube son variadas. Pueden estar relacionadas a la emisión monetaria, al proceso electoral, a la incertidumbre que genera el rumbo económico. Pero también es consecuencia de que la tasa de interés lleva meses perdiendo frente a la inflación.

Una de las causas por las cuales los ahorristas se inclinan por la compra de dólares es porque los activos financieros en el mercado no le garantizan cobertura inflacionaria. Por lo tanto, su capacidad de compra cae de manera sistemática.

Si se toma la tasa de interés del Banco Central (Leliq) y se le resta la inflación se llega a la conclusión que la tasa real de Argentina es una de las más bajas del planeta. Con una inflación del 52% y una Leliq en 38%, la tasa real es del 14% negativa.

Del mismo modo, con una inflación del 52% y una tasa de plazo fijo que para depósitos minoristas paga 37%, el ahorrista vuelve a perder contra la inflación. Lo mismo le ocurre si se compara contra la tasa Badlar, que se ubica en 34,2%.

Lo cierto es que el de la Argentina no se trata de un caso aislado. Se está viendo en todo el mundo un escenario de tasas reales negativas, debido a que las tasas de interés nominales se encuentran en mínimos históricos.

Pero la diferencia radica en que la tasa de interés que convalida el Banco Central (BCRA) se mantiene fija desde hace un año en 38%, por lo que el motivo por el que la tasa real es negativa obedece más al hecho de que la inflación permanece en niveles muy elevados.

En este contexto, Argentina tiene una de las tasas reales más negativas del planeta. Estados Unidos tiene una tasa real negativa del 6,1%, mientras que en Canadá es del 4,2%. En Europa la tasa real es -4,6% y en Reino Unido, de -3%.

En la región puede verse que Perú tiene una tasa real de -3,8%, Chile de -3,3% y Brasil de -2,9%.

Pero esas pérdidas frente a la inflación distan bastante del -14% que se da en la Argentina, por lo que la búsqueda de cobertura se hace más evidente. Por ello es que el ahorrista encuentra en el dólar casi la única alternativa para preservar el nivel de compra de sus pesos.

Diego Chameides, economista de Banco Galicia, explica que con valores de inflación mensual mayores al 3%, las tasas que ofrecen los depósitos a plazo en el sistema financiero son negativas en términos reales.

El economista de Banco Galicia resalta que esto lógicamente desalienta el ahorro en pesos y lleva a buscar alternativas -como el dólar- para preservar el poder de compra.

En relación a las medidas que podría llevar a cabo el BCRA, Chameides entiende que una suba en las tasas de los instrumentos que emite la entidad podría ayudar a revertir este comportamiento, pero ese objetivo choca con la necesidad de no seguir incrementando un ya elevado déficit cuasifiscal.

«Para tener una política monetaria orientada a proteger el valor de la moneda es condición necesaria el ordenamiento de las cuentas fiscales del Estado y reducir drásticamente el financiamiento monetario del déficit. Vale la pena mencionar que existen opciones de ahorro que garantizan un retorno superior a la inflación, como los plazos fijos UVA, pero que requieren un plazo de inversión mínimo de 90 días. Esta alternativa, no obstante, no parece atraer a los inversores, ya que solo representan el 5% de los depósitos a plazo del sector privado», sostuvo.

Las tasas reales no le ganan a la inflación de manera sistemática. Un trabajo llevado a cabo por Nery Persichini, estratega de GMA Capital, muestra que la tasa de interés real ha pasado gran parte del tiempo en niveles negativos. La tasa Badlar real ex-ante, con promedio de inflación esperada a tres meses, se ubica hoy en -5,3%.

«Con el REM de octubre se evaporó la tasa real positiva. Pasó de 1,4% a -3,8% anual. Tomando las expectativas de noviembre, se hundió hasta -5,3%, el cual es el valor más bajo desde abril, dijo Persichini.

Sobre este punto, los analistas de Criteria destacan que las tasas de interés Badlar en pesos continúa manteniéndose en niveles nominales estables y por debajo de los registros de inflación reportados.

«Dado el nivel actual de la tasa nominal Badlar del 34% y la media móvil trimestral de inflación del 42%, la tasa Badlar real asciende a -6%. Esto implica que el ahorrista y los agentes de mercado se verán desincentivados a colocar el capital en pesos en instrumentos sin ajuste por inflación, ante el riesgo de la pérdida de poder adquisitivo. De esta forma, la tasa real mantiene su caída, ubicándose en torno al 50%, cercana al promedio de tasa real negativa de los últimos dos años», dijeron desde Criteria.

Política monetaria

La tasa de interés de referencia del BCRA se encuentra en 38% prácticamente sin cambios desde marzo de 2020, con una pausa en noviembre del año pasado.

Pese a que la Argentina tiene una de las inflaciones más altas del planeta, el BCRA no ha cambiado la tasa de interés de referencia.

La entidad que preside Miguel Pesce no acompaña la tendencia de los bancos centrales del mundo que se encuentran en un proceso de normalización monetaria después de meses de política monetaria ultra laxa debido a las urgencias económicas de la pandemia.

Hay dos causas principales por las que el BCRA no puede subir la tasa. La primera es porque probablemente el Gobierno teme que una suba de tasa golpee al nivel de actividad y enfríe aún más a la economía. La segunda razón es que la entidad está condicionada debido a su deteriorada hoja de balance.

El stock de sus pasivos monetarios es tan elevado que, si sube la tasa de interés, deberá verse obligado a emitir pesos para pagar ese sobrecargo mayor de intereses.

Esa mayor emisión para el pago de intereses generaría más presión sobre la inflación, precisamente lo que originalmente se busca combatir con la suba de tasas. El Central, entonces, tendría mayor carga por intereses y una economía más comprometida debido a la suba de tasas.

El stock de Leliq y pases se ubica por encima de los $ 4,4 billones. Y por ellos el BCRA ya paga casi 3% del PBI en concepto de intereses. El problema remite al déficit fiscal, ya que el BCRA emite Leliq para esterilizar los pesos que se emiten para financiar ese déficit.

Los analistas de Banco Mariva entienden que una tasa nominal en pesos mayor es condición necesaria (pero no suficiente) para buscar calma en el frente cambiario.

«En los últimos dos años la tasa de política monetaria del Central no tuvo como objetivo ofrecer retornos reales positivos en pesos, lo que presiona la demanda de divisas. Y esto presiona la brecha y las reservas. La manera que creemos que debería avanzar el Central, y esto es algo que probablemente esté en los primeros puntos de la lista del FMI, es que el mercado de pesos acomode sus tasas para ofrecer retornos reales positivos. Esta decisión no debe ser aislada sino como parte del programa que se acuerde con el Fondo», comentaron.

El dólar contado con liquidación y el dólar MEP muestran subas del 45% en los últimos 12 meses. Si se lo compara contra la inflación del 52%, el rendimiento real de la inversión resulta de -6%,

De esta manera, ahorrando en dólares, el inversor acorta a casi la mitad la pérdida de poder adquisitivo, pero aun así sigue siendo negativa.

Julio Calcagnino, analista financiero de TSA Bursátil del Grupo Transatlántica, considera que el BCRA podría no querer subir sus tasas de interés de referencia para golpear aún más el consumo y la actividad económica, como así tampoco sumarle agresión a su propio balance.

Por otro lado, advierte que, en un contexto en donde el stock de pasivos remunerados crece, subir la tasa de interés aceleraría la velocidad de crecimiento del stock de Leliq y pases. Asimismo, resalta que el Tesoro compite por financiamiento con el segmento bancario, por lo que, si el BCRA sube la tasa, obliga al Tesoro a tener que hacerlo también.

«Dado que una suba de tasas haría más atractivo al segundo, puede que el primero tenga que acompañar en la mejora de rendimientos», dijo el especialista de TSA Bursátil.

Calcagnino considera que el nivel de tasas debería al menos dejar indiferente al inversor frente la variación del tipo de cambio oficial (entre otros varios aspectos), e idealmente a la inflación.

«Si el Gobierno quisiese mantener el tipo de cambio real en 2022, y considerando la inflación esperada de 48,6% para el próximo año por el REM, deberíamos hablar de un avance del 3,37% mensual en el tipo de cambio, que fijaría un piso para el nivel de tasa de política monetaria, y nos dejaría con una tasa real neutra. Este nuevo nivel de tasas deberá enfrentarse a la «voluntad política», que no parece inclinada por el momento a tolerar una suba de tasas. Sea por esta razón o por otras, el consenso de mercado tampoco sugiere una suba de tasas en 2022″, comentó Calcagnino.

Fuente: El Cronísta