La forma condiciona el contenido. En todas las disciplinas y en todas las artes

Que un hombre de 62 años no lo sepa lo deschava sin piedad.

Ahora, que no lo sepa un presidente que encima dice ser docente…

Hay formas y formas de dar clase, de debatir, de discutir y de intercambiar ideas.

Por el profesor Enrique Krauth

Lo del otro día no fue un debate. De ninguna manera. Fue un abuso violento y agresivo en una relación que necesariamente es asimétrica y en la que el docente es el mayor responsable. Por  su edad adulta, por sus conocimientos y por su posición de poder. No voy a hablar de adoctrinamiento. Realmente no me interesa en este punto. Voy a defender, como siempre y para siempre, la libertad de expresión.  Y, por supuesto, esa defensa incluye a los docentes. Lo preocupante, insisto, es la forma. Para eso estudiamos no sólo nuestras  respectivas ciencias en particular (en mi caso la historia), sino tambien las formas pedagógicas en que se desarrolla el proceso de enseñanza aprendizaje. Y más preocupante aún es creer que esa es la forma democrática de discutir, que de esa manera ayudamos y contribuimos a la formación del pensamiento critico de nuestros alumnos.

Por ultimo y para no aburrir. No olvidemos que la democracia es una «»forma» de gobierno, por lo tanto, dificilmente tenga espíritu democrático quien no respete sus formas.

Con respecto a la enseñanza de Historia, a quien le importe, o interese. Aquí va un pequeño párrafo que escribí hace muchos (2007), para la Revista del instituto en que aún doy clase y que tal vez venga a cuento en estos momentos.

Sepan disculpar las insolvencias del caso…

La historia está llena de voces

Los alumnos necesitan construir su mundo, su universo.

Necesitaran negociar con lo ya establecido. No es verdad que los alumnos necesiten verdades reveladas y discursos neutros y unívocos para no confundirse. Los alumnos no necesitan de un profesor o profesora que no tenga dudas, que les hable desde la más absoluta de las certezas y que sea el depositario del saber universal. Los alumnos necesitan un docente que los guíe y que comparta con ellos el camino del conocimiento. Desde un discurso que ponga de manifiesto que el conocimiento histórico está en permanente construcción  y que no es un producto ya acabado, terminado, que describe la realidad sin posibilidades de modificación.  Un docente que se apasione por la Historia, y que,  a través de esa pasión les acerque las representaciones construías desde la polifonía, desde la interacción, desde los diferentes marcos teóricos e ideologías, desde la discusión, desde la polémica.  Necesitan docentes que les acerquen y hagan accesibles la multiplicidad voces con las que puedan construir SU PROPIA VOZ.