La Mesopotamia es la “Vaca muerta” de la industria forestal

En el marco de las charlas que se organizaron en el Centro de Capacitación y Negocios del Agro (CNA), en la 129° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, Claudia Peirano, directora de la Asociación de Forestación Argentina (Afoa), expuso sobre las plantaciones y los bosques de cultivo.

 Claudia Peirano, directora de la Asociación de Forestación Argentina

La forestación es la actividad que puede generar el mayor desarrollo económico y de creación de empleo para la Mesopotamia. Es la “Vaca muerta” del Litoral, señaló la especialista. Entre las fortalezas y oportunidades del sector forestal, destacó la existencia de una materia prima disponible y una demanda internacional de productos relacionados a la “bioeconomía”.

Según Peirano, la provincia de Corrientes es la que tiene “mayor capacidad para recibir inversión industrial ya que con 450.000 hectáreas se obtienen 10 millones de toneladas de madera anuales para la industria”, y agregó que su potencial es enorme y proviene de sus dos millones de hectáreas disponibles para la forestación, una superficie similar a las plantaciones en Chile. Con esa cifra, el país vecino se convirtió en una potencia forestal mundial que exporta más de seis mil millones de dólares en productos forestales al año.

Entre las debilidades del sector, Peirano detalló al marco macroeconómico desfavorable para la inversión, el conflicto irresuelto con Uruguay, la ley de tierras que reduce las posibilidades de inversión extranjera y que los países vecinos tienen un sistema de promoción de inversiones muy beneficioso.

 

EL DESARROLLO DEBE SER SOSTENIBLE

 

“No se puede pensar en desarrollo forestal en la Argentina, sin pensar en desarrollo sostenible”, aseguró Peirano. En este sentido, indicó que el 95 por ciento de la producción industrial de base forestal de Argentina proviene de bosques de cultivo. “Existe una percepción errónea generalizada respecto de los bosques nativos, cuando en realidad los que se usan son los bosques de cultivo, como sucede con la industria de celulosa”.

Según Peirano, el país tiene la posibilidad de pegar el gran salto en lo referido a plantaciones y aún no lo ha hecho.

“Del total del bosque el 20 por ciento queda como madera sólida, por eso hay que aprovechar la parte triturada para alcanzar una mayor productividad”, sostuvo la especialista.

En un raconto histórico sobre la producción de celulosa en el período comprendido entre 1960-2014, Argentina junto a Brasil y Chile iban a la par hasta los años ’90, cuando se produjo un fuerte despegue.

Pese a esta alza, Peirano se lamentó de haber perdido una gran oportunidad y fue tajante: “Argentina no invirtió en plantas de celulosa y ese tren ya pasó y no volverá hasta por lo menos cinco años más; esto se debe a que la demanda ya está provista”.

Para la directora de Afoa, nuestro país se encuentra entre las regiones del mundo con mayores ventajas para la expansión de bosques y mencionó los detalles del proyecto de Afo que definió las problemáticas del sector forestal y sus propuestas para mejorar varios aspectos que hoy significan trabas para su desarrollo.

Entre las condiciones necesarias para la inversión en bosques cultivados citó: el apoyo económico reintegrable para la plantación forestal, para el manejo de la misma y para el enriquecimiento de bosques nativos; los beneficios fiscales (estabilidad y devolución de IVA) y, en el caso de las inversiones industriales, una amortización acelerada de ganancias.

Peirano, sin embargo, sostuvo que la Argentina debe trabajar mucho en investigación y desarrollo, porque están a disposición la tecnología y las formas para llevar a cabo una gestión sostenible de bosques nativos.