La renuncia de Highton de Nolasco abrió un mar de dudas en el ya debilitado Gobierno

La sucesión de Highton en el máximo tribunal abre una serie de cuestiones que no tendrán evolución hasta después de las elecciones y se considera probable que la Corte Suprema funcione con cuatro miembros hasta 2023. Las cartas por el momento en manos del Gobierno en proceso de debilitamiento y sin mucho margen para actuar.

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Si el oficialismo quisiera elegir al sucesor de Highton de Nolasco, necesitará el acompañamiento de Juntos por el Cambio en el Senado. En esa bancada, se niegan a opinar hasta que el Presidente no presente una propuesta concreta, aunque no creen que eso ocurra hasta después de la elección de noviembre. Advierten que el margen de acuerdo es muy finito – algunos incluso imaginan al Máximo Tribunal con un miembro menos hasta 2023- y coinciden en que debe ser una mujer.

“Esto va a ser largo. Primero se tienen que poner de acuerdo Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El Presidente no tiene ni un senador propio y está en picada”, desliza un opositor experto en temas de Justicia, que considera que las próximas semanas será una danza de nombres sin sentido y autopostulados.

Tanto en el PRO, como en la UCR y la Coalición Cívica no creen que el Gobierno presente un candidato antes de la elección. También aseguran que es muy difícil una negociación en este contexto político.

“¿Con quién se negocia? Si el Presidente no logra que su espacio político apruebe a su candidato a procurador Daniel Rafecas, aunque nosotros nos mostramos dispuestos a abrir ese debate. Y Cristina Kirchner no se sienta con nadie. No hay confianza”, plantea un legislador PRO.

«¿Y qué se negocia? ¿La no ampliación de jueces de la Corte? ¿El freno de proyectos judiciales? Si ya están congelados en Diputados y van a seguir así si se confirma el resultado de la elección…», agrega la misma fuente.

Si bien en los últimos días se reflotó la postulación de Rafecas con una sugestiva foto suya junto al ministro de Justicia, Martín Soria, la que debe convocar para tratar el pliego es la presidenta de comisión de Acuerdos, la camporista Anabel Fernández Sagasti.

«Nosotros podríamos apoyar pero ellos tienen que activarlo. No creo que haya movimiento por ese tema tampoco hasta después de noviembre. El oficialismo no va a subir la agenda de la Justicia otra vez en plena campaña», considera otra legisladora del PRO.

La primera en plantear que había que darle apoyo a Rafecas fue la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Por eso, hay senadores de JxC creen que ese gesto lo terminó de «quemar». «Cristina nunca va a a poner a un candidato que ahora considera que es el de Carrió», señala.

Más allá de eso, la mayoría considera que su electorado no le permite negociar. «La sociedad no está para esto, nos mata. El proceso tiene que se lo más transparente posible», considera una fuente de la Coalición Cívica, partido que aunque no tiene senadores pisa fuerte en materia de Justicia dentro de la alianza.

“La única forma que avance es que sea alguien intachable, con pergaminos, y que no se lo pueda vincular a ningún dirigente”, agrega.

Cuando durante el gobierno de Mauricio Macri se eligieron a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, se hizo con amplio apoyo. No hubo más de 12 votos en contra.

Macri, aseguran, no negoció de antemano, sino que «mandó buenos candidatos». Uno más cercano a las huestes peronistas, otro al sector radical, reconocen. Ambos con buenos antecedentes. «Lo mismo tiene que hacer Fernández».

En el PRO coinciden en que no se pueden sentar a discutir temas judiciales. «En esta situación económica post pandemia, si nos juntamos en todo caso tiene que ser para acordar un plan económico. Milei nos ve acordando jueces y se hace una fiesta», advierten.

El tema de Highton, confían, no fue tema de conversación en ninguna reunión entre dirigentes. Apenas hubo comentarios. La estrategia opositora es esperar y observar al frente gobernante.

El proceso para elegir a un juez de la Corte requiere que el Presidente envíe al Senado el pliego con su nombre y que el mismo obtenga la mayoría especial de dos tercios de los votos.

El peronismo no llega a ese número y se pronostica que se alejará después de la elección de noviembre, si pierde la mayoría.

Fuente: Clarín

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