La tensión con Cristina demora los cambios de gabinete de Alberto Fernández

(Por Jaime Rosemberg, publicado por el diario La Nación, de Buenos Aires) El recambio de funcionarios quedó postergado por ahora ante la falta de diálogo con el kirchnerismo y la necesidad de consensuar nombres. Entre las alternativas se baraja la posibilidad de una reducción en la cantidad de ministerios.

Alberto y Cristina se saludan en la Asamblea Legislativa

Las reuniones, que comenzaron con el retorno del presidente Alberto Fernández a Olivos desde el sanatorio Otamendi, no se detuvieron. Pero la premura, a pesar de la tensión por la economía y las internas a cielo abierto, dio paso a la cautela. “No habrá cambios de gabinete este fin de semana”, concluyeron dos dirigentes cercanos al Presidente, quien luego de su paternidad puso freno a una idea por la que trabajan en su entorno: la de un relanzamiento general del Gobierno, con achicamiento de ministerios y algún cambio de nombres, pero ahora con el acuerdo de todos los sectores de la coalición. Incluido el kirchnerismo duro, a pesar de la guerra abierta desatada desde que Martín Guzmán concretó el acuerdo con el FMI, motivo central de la furia de Cristina Kirchner con el ministro de Economía y el propio Presidente.
“No tiene sentido hacer cambios sin el acuerdo de todos. Y para sacar a alguien de los de ellos, tenés que sacrificar alguno nuestro”, razonaban con pragmatismo desde un despacho cercano al del Presidente en Balcarce 50. La idea de una selección “consensuada” parece poco menos que utópica, habida cuenta la munición gruesa que la propia vicepresidenta viene disparando contra su compañero de fórmula, y cuyo último capítulo se vivió el miércoles en el CCK, cuando Cristina aludió a quienes “no hacen lo que tienen que hacer” y relativizó el poder de “la banda y el bastón” presidenciales. Claramente, las tensiones con la vicepresidenta y el temor a una represalia forzaron a una postergación de los cambios.
Pero los rumores siguen. Y una de las ideas que circula con fuerza es la de dar una señal de “austeridad” y “mayor eficiencia en la gestión”, convirtiendo algunos ministerios cuestionados en secretarías. Sobre todo dos: el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, y el de Cultura, Tristán Bauer, sonaron en las últimas horas como candidatos a bajar de categoría (y de presupuesto), el primero para formar parte de las competencias de la cancillería que hoy lidera Santiago Cafiero, el segundo para convertirse en secretario del Ministerio de Educación que encabeza Jaime Perczyk.
Sugeridos en un principio por el ala cristinista para integrar el gabinete, y con gestiones envueltas en escándalos recientes, Cabandié y Bauer podrían ser “canjeados” por algún funcionario albertista de renombre y conformar así al “otro lado” de la grieta oficialista. ¿Martín Guzmán? “Descartado”, contestan desde el núcleo duro del Presidente, a pesar de que el 6,7 % de inflación de marzo pegó fuerte en el ánimo de Balcarce 50 y aceleró la idea de un recambio ministerial que, por ahora, no aparece en el horizonte más cercano.
La idea de un Guzmán “empoderado”, con el ministerio de Desarrollo Productivo que encabeza Matías Kulfas degradado a secretaría, también fue parte de la negociación pero ha ido perdiendo fuerza con el correr de las horas, relatan fuentes oficiales bien informadas. Otros miran también al massismo, otra de las patas de la coalición, que sostendría a Malena Galmarini al frente de Aysa, pero podría ceder algún casillero en el Ministerio de Transporte, que encabeza Alexis Guerrera y que es “territorio” del titular de la Cámara baja, Sergio Massa, desde el primer día de gobierno del Frente de Todos.
Con 21 ministros incluido el coordinador Manzur, el gabinete de Alberto Fernández recibió críticas desde el inicio, por su composición “loteada” entre los distintos socios, lo que impide en muchos casos el funcionamiento de cada área. Las “cajas” que maneja el camporismo, como Pami y Anses, también están en la mira de cara a eventuales cambios de nombres y estructuras, cuentan voceros oficiales.
Desde el sindicalismo más cercano y los gobernadores peronistas se piden cambios más drásticos. “Aunque algunos sectores como el turismo, la minería o la obra pública andan bien, estamos muy preocupados por lo que pasa con la inflación”, afirmaron a LA NACION desde una de las gobernaciones del Norte Grande, encabezada hoy por el chaqueño Jorge Capitanich con el aval del jefe de gabinete Juan Manzur. El lunes, estos mismos gobernadores, la mayoría de extracción peronista, hará un reclamo de mayor celeridad para concretar obras para la región, en otra advertencia “amable” para sus socios en la Casa Rosada, y cada vez más lejos de Cristina Kirchner.
“A la gente no le gustan las agresiones”, susurran los mandatarios peronistas, convencidos de la necesidad de retoques y gestos de autoridad del Presidente con quienes lo critican a diario, a él y a Guzmán. El nombre de Roberto Feletti, el secretario de Comercio que culpó directamente a Guzmán por el desmadre en los precios, aparece primero en todas las listas provisorias de “echados”, aunque nadie asegura que esto se concrete en lo inmediato, al igual que los eventuales ingresos de Jorge Arguello y Agustín Rossi (en su caso, regreso) al elenco ministerial. “Lo ningunean a Feletti, lo tratan como un paria, después se quejan”, retrucan desde el cristinismo.
“Algunos le llenan la cabeza con romper todo, pero eso no está en la naturaleza de Alberto”, dice un allegado al Presidente, que coincide con la estrategia de “ningunear” las críticas del cristinismo, sugerida en su momento por Rossi al Presidente.
Luego de pasar la semana al lado de su flamante hijo Francisco retomará funciones mañana, al recibir al presidente de Ecuador, Guillermo Lasso. Antes y después de ese encuentro, el tercero con un presidente sudamericano en pocas semanas, seguirán circulando nombres y estrategias posibles, en medio de una interna que no da tregua y una inflación que, según coinciden desde consultoras privadas, no tienen en vista detener su avance.
Jaime Rosemberg