La visita de Mark Stanley a Manzur, no fue de cortesía

Por Emiliano Damonte Taborda

La visita del Embajador de Estados Unidos al Jefe de Gabinete, no es una visita de cortesía. Se trata sin dudas de una advertencia y de una lógica señal de endurecimiento de las relaciones. Este momento de gloria del Presidente argentino (está viviendo un cuento de hadas), reunido con algunos de los líderes de mayor peso del mundo, podría terminar de manera desastrosa para los argentinos. Estamos jugando a dos o tres puntas… Moscú no es Washington, Pekin no es Bruselas, una banda de improvisados está entrando en la boca del dragón, ojalá esto termine solo en una triste anécdota acerca del perro faldero que quiso jugar en la liga de los lobos, y salió sin mayores consecuencias.

Juan Manzur recibió una visita fuera de agenda del Embajador de los Estados Unidos

Un encuentro que no estaba en agenda se dio el día de hoy en la Casa de Gobierno. El recientemente nombrado Embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires, estuvo reunido con el Jefe de Gabinete, Juan Manzur, a pocas horas de que el Presidente Alberto Fernández hablara de “terminar con la dependencia de los Estados Unidos” en una reunión con Putin en Moscú.

Alguno podrá decir que es una “no noticia” y que no hay nada en particular para comentar. El comunicado oficial, muestra una simpática foto de Mark Stanley con el tucumano Juan Manzur, ambos sonrientes, que acaban de hablar sobre el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países. Un cuadrito de familia hermoso.

Y todo quedaría así, sino fuera por una serie de elementos que mas que despertar suspicacias, dejan abierta una grieta de llena de dudas y preocupaciones.

Declaraciones del Presidente

Alberto Fernández, hace pocas horas, manifestó su deseo de cortar la “dependencia” de los Estados Unidos y de que Argentina se transforme en la puerta de ingreso para una presencia más fuerte de Rusia en la región.

Lugar

Las declaraciones no fueron hechas en cualquier lugar. Fueron hechas durante una visita oficial a Moscú, en la casa de Vladimir Putin, que en estos días se encuentra a dos o tres pasos de invadir Ucrania y posiblemente de entrar en guerra contra Estados Unidos y la OTAN. Podemos imaginar que eso no terminará sucediendo, pero no se me ocurre una visita menos oportuna.

Contexto

Argentina está negociando con el FMI hace meses, una semana atrás Cafiero viajó a Washington a convencer a todos de que Fernández con su gira y sus posiciones recientes, como la asunción de la presidencia de la CELAC con el apoyo de Nicaragua y Venezuela o el escandalo de la presencia del iraní Mohsen Rezai en la asunción del dictador Noriega, no apuntaba a lo que ayer declaró que apuntaba.

Cafiero se reunió con Blinken. Blinken es el hombre que está llevando adelante la negociación con el ruso Lavrov, para buscar evitar un conflicto armado entorno a Ucrania, no es un cuatro de copas como Cafiero. Si se reunió con Cafiero, es porque Estados Unidos está seriamente preocupado por el rol que puede jugar Argentina en la región, como puerta de entrada de Rusia y China. Argentina está coqueteando entre gigantes y podría quedar aplastada.

En estos días Alberto continuará su gira encontrando a Xi Jinping, el otro gran adversario de los Estados Unidos. Hoy participó de la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, juegos que fueron boicoteados políticamente por Estados Unidos y otras potencias deportivas, que decidieron no enviar representaciones políticas oficiales. A Alberto esto parece importarle un comino.

Este momento de gloria del Presidente argentino (está viviendo un cuento de hadas), reunido con algunos de los líderes de mayor peso del mundo, podría terminar de manera desastrosa. La improvisación y la falta de conocimiento de las características de nuestros huéspedes, son alarmantes. Bastaría con recordar que no fuimos capaces de hacerle cumplir a Rusia un solo programa de entregas de la Sputnik hace pocos meses.

La visita del Embajador

Por eso, la visita del Embajador de hoy, no es solo una visita para la foto. Es sin dudas una advertencia y un indicio de endurecimiento de las condiciones que no ayuda. El acuerdo con el FMI no está cerrado, ni siquiera está cerca. Solo se ha pagado para no entrar en default y ha habido algunos discursos muy vagos por parte del Presidente y de algunos funcionarios, pero no hay ningún entendimiento cerrado.

Estamos jugando a dos o tres puntas… Moscú no es Washington, Pekin no es Bruselas, una banda de improvisados está entrando en la boca del dragón, ojalá esto termine solo en una triste anécdota acerca del perro faldero que quiso jugar en la liga de los lobos, y salió sin mayores consecuencias.