Las empresas analizan una judicialización corporativa frente al congelamiento de precios

Mientras buscan los mecanismos para minimizar el impacto, las empresas trabajan para evitar el desabastecimiento y analizan una presentación judicial de todo el sector en conjunto. Para muchos, Molinos marca el camino a seguir.

El congelamiento de precios y un caos que no beneficiará a nadie

Por Florencia Barragan para Ámbito Financiero

La Resolución 1050 publicada en el Boletín Oficial a las 0 horas del miércoles, que estableció el congelamiento de casi 1400 productos, sorprendió al sector alimenticio, nucleado en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). El retorno de precios máximos generó una jornada de discusiones dentro de las compañías, que se debaten entre profundizar el diálogo con la Secretaría de Comercio Interior, o judicializar la medida, según pudo saber Ámbito ante las consultas al sector privado, que prefirieron responder sin ser mencionados. Analizan el impacto en rentabilidad y piensan en vericuetos para saltear los controles.

La primera reacción entre los ejecutivos fue de “enojo”. La resolución de precios máximos fue publicada apenas cuatro horas después de que terminara la reunión entre Roberto Feletti, secretario de Comercio, y Daniel Funes de Rioja, presidente de la Copal. “Los tiempos fueron muy justos, sin instancias de intercambio, las empresas realizaron esfuerzos para mandar propuestas, pero evidentemente la resolución ya estaba definida”, manifestaron desde una de las alimenticias más importantes del país.

El miércoles encontró a los equipos de las empresas analizando el listado, para ver qué productos de la compañía habían “quedado adentro”. Según pudo saber este diario, las que están diversificadas en otros rubros, además de alimentos, son las que pueden tener “espalda” para “aguantar” el congelamiento. Distinto es el caso de las pymes, sobre todo las que se encontraban dentro de Precios Cuidados, que tendrán congelados sus precios desde julio, es decir, 6 meses, en productos con cadenas de valor “complicadas”, como lácteos. Dentro del Ministerio de Desarrollo Productivo no descartan realizar cambios en estos casos.

Definidos los productos que quedaron congelados, la primera discusión fue en pensar estrategias para poder “saltearlo”. Uno de los canales que encuentran es el “tradicional”: almacenes, kioscos y autoservicios de proximidad. Desde una compañía de consumo masivo aseguraron que en supermercados es “imposible” incumplir, dado que hay distintos tipos de monitoreos en tiempo real, mientras que en comercios de barrio es “muy difícil” la fiscalización. Esperan fuertes monitoreos en las primeras semanas del programa y antes de las elecciones generales del 14 de noviembre.

Más allá de la frase de Mario Grinmann, que rebotó en todas las entidades empresarias, al asegurar que va a haber desabastecimiento, los ejecutivos lo rechazaron. Por más que no compartan la medida, aseguran que puede haber algún “ajuste en volumen”, o que falte algún producto en una góndola por exceso de demanda, dado que va a quedar más económico que otros. “Lo de desabastecer lo suele hacer el campo cuando cesa la comercialización, no está en el espíritu de la industria”, manifestaron desde una pyme alimenticia. Desde la misma pyme temen que los precios congelados de las primeras marcas “desvíen artificialmente” la demanda hacia estos productos.

Dentro de la Copal, se debaten entre dos caminos: por un lado, profundizar el diálogo con la Secretaría de Comercio empresa por empresa, y llevar planillas de costos en los productos que “comprometan” la rentabilidad empresarial. Por el otro, judicializar la medida, pero hacerlo de manera corporativa, no por cada empresa. Para algunos, Molinos Río de la Plata es un “ejemplo de cómo se planta”, mientras que, para otros, la dureza del comunicado de Copal prerreunión terminó por “dinamitar” el acuerdo. Ante la consulta a las empresas de si aumentarán los precios de los productos que no quedaron congelados, la respuesta es que hay “incertidumbre”. Bajo la gestión de la exsecretaria, Paula Español, tenían que dar aviso de subas de precios en alimentos esenciales, por más que estuvieran por fuera de programas oficiales. “Por ahora preferimos no preguntar”, manifestaron desde una alimenticia. Otro causante de “incertidumbre” es el final de precios máximos, inicialmente previsto para el 7 de enero.