Los alimentos, la nueva arma de Vladimir Putin y el riesgo de una hambruna global

En el pueblo de Makovische, en Ucrania, se escuchó una explosión enorme el miércoles. Pero en la chacra de papas de Valery Zhivaga tembló todo y el viejo tractor voló por el aire. Una mina anti tanque rusa había explotado debajo de su rueda delantera. Cuando llegaron los expertos en explosivos, descubrieron otras cinco minas desperdigadas en el campo.

Esta es la estrategia del presidente de Rusia Vladimir Putin para generar una hambruna generalizada en el mundo, que produzca insurrección en África, en el Magreb, en Argentina. Ya lo ha conseguido en Sri Lanka, donde el caos es total ante la falta de alimentos y el alza de precios.
No dejar producir a los agricultores ucranianos y frenar sus exportaciones por el Mar Negro, al que también ha minado.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó este jueves a Rusia a liberar las exportaciones de cereales almacenados en los silos de los puertos de Ucrania y a Occidente que permita el acceso de los fertilizantes rusos en los mercados mundiales.
«Si no alimentamos a la gente, alimentamos los conflictos», dijo Guterres en una reunión convocada por Estados Unidos en la ONU para analizar la seguridad mundial de alimentos.
Todos los agricultores ucranianos se enfrentan al mismo peligro. En las áreas al norte y al oeste de Kiev, abandonadas por los rusos en retirada, ha habido múltiples heridos causados por minas, proyectiles sin explotar, incrustados en los campos y trampas explosivas creadas con una granada de mano y un cable trampa.
Los agricultores se encuentran entre las principales víctimas. Aparte del daño a la vida y las extremidades humanas, las bombas se suman al daño paralizante a la agricultura causado por la invasión rusia.

GRANERO EUROPEO

Ucrania es uno de los países más fértiles y productivos del mundo. Se lo conoce como el granero y la gran panadería europea. Sin su trigo, el precio del pan explota en Europa, Egipto, el Magreb, Líbano, y los países más pobres de África.
Las minas anti tanques son la corporización de una estrategia perversa que Moscú ha organizado para quebrar la economía de Ucrania.
Las fuerzas rusas están robando enormes cantidades de grano de las áreas de Ucrania bajo su control, en lo que las autoridades ucranianas han denunciado como «terrorismo alimentario».
Recuerda la hambruna provocada en el país en la década de 1930, que mató a millones de personas.
Los informes del sur y este de Ucrania indican que los ocupantes rusos están apuntando a la agricultura, y los agricultores luchan por llevar a cabo la cosecha de primavera.
El gobierno ucraniano dice que se han robado 400.000 toneladas de granos de las zonas ocupadas de Lugansk, Donetsk, Jerson y Zaporizhzhia, alrededor de un tercio de la cantidad almacenada antes de la guerra. Esto se suma al robo de tractores, cosechadoras y otros equipos y al ataque de silos de grano con artillería y ataques con misiles.

SE DISPARAN LOS PRECIOS

Naciones Unidas estima que la cosecha de este año será un 20 por ciento inferior a lo normal. Otros predicen que la reducción será de hasta un 30 por ciento. Esto no solo tendrá un efecto grave en la capacidad de Ucrania para alimentarse a sí misma, sino también en las personas de todo el mundo que dependen, sin siquiera saberlo, de las exportaciones ucranianas.
El brócoli, las papas y los calabacines ucranianos se comen en toda Europa. El trigo, el maíz y las semillas de girasol ucranianas forman parte de la harina, el pan y el aceite de cocina que alimentan a las personas en todo el mundo. Los precios mundiales de los alimentos estaban aumentando de todos modos, y la invasión lo ha acelerado.
El índice mundial de precios de los alimentos, emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dio recientemente su mayor salto desde que se estableció en 1990, gracias a los precios récord de todos los tiempos para los aceites vegetales, los cereales y la carne.
Inevitablemente, son los más pobres del mundo los primeros y más afectados. Como dijo Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional: “La guerra en Ucrania significa hambre en África”.
La ocupación retrasó varias semanas la siembra durante la crucial temporada de primavera. Los precios de los fertilizantes se están disparando en todo el mundo, después de que Rusia, uno de los mayores fabricantes, les dijera a sus productores que detuvieran las exportaciones el mes pasado, en represalia por las sanciones económicas occidentales.