Somos prisioneros de una eterna interna política.

Por Emiliano Damonte Taborda @gervasiodamonte

Repasando los cambios en el Gabinete de Ministros, impuestos por Cristina tras su feroz ataque al Presidente y “sus” ministros, no se encuentra nada demasiado sorprendente. Si el Gobierno hubiese hecho esto puertas adentro y hoy estuvieran anunciando los cambios, no encontraríamos ninguna gran sorpresa. La estrategia en la contingencia. Redoblar la apuesta, la principal característica de Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Kirchner avanza sobre el poder real del Ejecutivo

Cuando Eduardo De Pedro salió ante las cámaras para “no anunciar” la derrota y empezó a visualizarse el contundente resultado electoral contra el Frente de Todos, a nadie le pasó por la cabeza que Cristina Fernández de Kirchner subiría a un escenario y asumiría la derrota serenamente. Ella nunca reconoce una derrota, y si la dimensión de la catástrofe la pone en la imposibilidad de sostener el relato, entonces buscará endilgársela a alguien más.

En el modo de manejarse de la Presidenta, nada es más constante que su decisión de “redoblar la apuesta”. El día que Cristina, desalentada, se retire a masticar la derrota en el rincón, habrá que preocuparse, seguramente será una impostora.

Cambios

Todos imaginamos que habría cambios. La salida de Solá, Frederic y Trotta no sorprenden, venían sostenidos con alfileres desde hacía semanas.

 El pobre Trotta debe haber sido el Ministro más veces desmentido por el propio Presidente, en toda la gestión. Con las idas y venidas por la presencialidad en las aulas, terminó siendo uno de los símbolos de la “cuarentena interminable”. Sin dudas un soldado fiel que sufrió la confusión de Alberto. 

Sabina Frederic fue continuamente atacada por Sergio Berni, que agazapado esperaba y aprovechaba cualquier oportunidad para pegarle, el reflejo evidente de la interna que todos intuíamos, y que hoy vemos con claridad. Pero Federic ayudó mucho a Berni y a sus detractores con declaraciones que pueden entenderse en el marco de una discusión entre amigos en una sobremesa, pero que de ninguna manera pueden salir del Ministro de Seguridad, en un país en el que la preocupación por la inseguridad, está entre las tres más claramente manifestadas por la sociedad.

Felipe Solá. Me eximo de extenderme respecto a la evidente falta total de idoneidad del ex Canciller, que en ningún momento estuvo a la altura del cargo que ocupaba. Evidentemente se trataba de una “deuda” política de Alberto. Sin dudas una deuda que pagó carísima. El reciclado Cafiero suena casi a un Alivio, sin dudas no podrá hacerlo peor.

Aníbal Fernández y Juan Manzur, encabezando el escuadrón kirchnerista, están también dentro de lo esperable en la avanzada política de Cristina, hasta aquí no hay grandes sorpresas. La pregunta es: ¿Para qué todo este lío?

Redoblar la apuesta

Los cambios son la apuesta.  ¿De qué manera Cristina redobló la apuesta? Cristina redobla desgastando, casi aplastando la figura del Presidente. Se trata de ver la oportunidad en el problema. La situación no podía ser peor, la derrota electoral fue contundente y sin atenuantes. A este punto, una avanzada sobre el Ejecutivo imponiendo Ministros sobre un Gobierno débil que probablemente termine gobernando con mayor debilidad los próximos años, no era suficiente.

A este punto Cristina decidió ir a fondo, pisoteando la figura de “su” Presidente y tratándolo de manera explícita como a un empleado ineficiente de frente a la opinión pública, no solo cargándole la derrota, sino dejándolo sin posibilidad de reacción (Una posibilidad que probablemente nunca tuvo).

Fernanda Vallejos entonces fue el vehículo elegido para llevar el mensaje. La “vocera” de Cristina trató al Presidente de “enfermo”, “okupa”, “hipócrita”, “ciego y sordo”; a Cafiero de “Payaso” y a su equipo de Ministros de “inútiles”. Mientras tanto todos los ministros del riñón kirchnerista renunciaban en masa y el Presidente amagaba con una reacción que nunca tuvo, y que nadie seriamente imaginaba que pudiera tener. Si algo ha demostrado Alberto en su relación con su Vicepresidenta, es debilidad.  Cristina entonces estaba “redoblando” su apuesta. No solo quedándose con el Gabinete de Ministros, sino también explicitando y definiendo de manera brutal el ejercicio del “poder real”. Le estaba diciendo a todo el mundo “Acá la que manda soy yo”, el cuento del Presidente moderado se había acabado, era solo una maniobra para acceder al poder de la única manera en que hace dos años era posible.

Redoblar la apuesta no siempre paga doble

Cuando en el camino hacia 2015 Cristina decidió apostar por Aníbal en la Provincia de Buenos Aires, Cristina redobló su apuesta. No quiso leer lo que las urnas le habían ya dicho en 2013, y fue completamente incapaz de ver el cambio de ánimo que la sociedad comenzaba a marcarle a su Gobierno. Aníbal terminó siendo pieza clave en la derrota y la caída fue grande. 

Las últimas elecciones, han demostrado que hay una franja importante de argentinos que votan lo que creen mejor en ese momento, sin ideologías definidas. Hartos de lo que Cristina hoy está repitiendo lo votaron a Macri en 2015, ahogados por la situación económica lo votaron a Alberto en 2019, y de manera anticipada y acelerada por el desastre de gestión de Fernández castigaron con dureza al Frente de Todos en las PASO 2021. Si una lección nos dejan estas elecciones, una que Cristina parece no haber entendido, es que los votos son de la gente.

La táctica de la ex Presidenta podría terminar teniendo un éxito muy relativo, y su poder terminar licuado, si todo el “carnaval” que llevó a cabo en estos días, termina teniendo un impacto negativo en las elecciones de noviembre, cómo muy probablemente tendrá. Incluso manteniendo los números de las PASO su situación sería crítica y terminaría quedándose con el control de un Gobierno que ella misma despojó de poder, condenada a gobernar sin mayoría, sin crédito y ciertamente sin plata.

Alberto, un fósil político

Alberto corre el riego de terminar siendo un fósil, ya despojado de toda autoridad y expuesto al escarnio de su propia gente. Había recibido la manifestación de apoyo de los Gobernadores, habrá que ver que piensan hoy éstos, a la luz de los últimos eventos y cómo comenzaran a jugar de cara a 2023 si en noviembre los números de las PASO mínimamente se confirman.  

Nos esperan sin dudas dos años difíciles, que serán una especia de campaña interminable, el vacío de poder genera luchas y éstas a su vez inestabilidad. Es un círculo vicioso que se alimenta a si mismo y que en cada vuelta nos deja más pobres, más injusticia, más violencia, más inseguridad, más confusión y que posterga toda discusión seria, sobre los problemas reales de nuestras vidas. Somos prisioneros de una eterna interna política.