La Subsecretaría de Turismo de la Municipalidad de Concordia y El Ente Mixto Concordiense de Turismo (EMCONTUR), organizaron un acto de «Revalorización del Naranjal de Pereda» que contará con degustaciones de vinos regionales, gastronomía con productos locales y shows musicales.
El acto se realizará el sábado 4 de enero a las 19 horas.
El “Naranjal de Pereda”, fue escenario de acontecimientos que fueron marcando la historia de la ciudad, donde comenzaron los primeros pobladores a trabajar la tierra y forjar lo que sería la ciudad del futuro. El Naranjal de Pereda situado a orillas del río Uruguay en la zona del Parque San Carlos guarda recuerdos imborrables de los inicios de la ciudad.
Desde los primeros asentamientos en el siglo 18 estuvo relacionado principalmente al desarrollo económico de la región. José Gervasio Artigas montó su campamento en la zona, beneficiado por las lomadas y que fue parte de su recorrido en su éxodo oriental, cruzando el río Uruguay con hombres, carretas y ganado.
En la continuidad de los años se montaría el saladero para que finalmente cobre vida su gigantesca chimenea de ladrillos y que tenga un rol importante en la exportación de cuero, sebo y carne, por lo que empleaba a muchas familias de la zona. Con el tiempo pasaría a ser una zona destinada a la producción citrícola, por lo que cobró el nombre de Naranjal y más tarde la familia Pereda compraría las tierras para destinarla a la comercialización bovina.
Se trata de una construcción con forma de castillo con vista al río Uruguay que hoy se mantiene en pie y que se busca rescatarlo del olvido para impulsarlo como un sitio turístico, al igual que en su momento se llegó a tal destino con el Castillo de San Carlos, que está a escasos metros de allí.
Como parte del Patrimonio Arquitectónico de la ciudad, esta obra de finales del 1800 y con diferentes evoluciones a lo largo de su historia, presenta una torre mirador, ventanales con arcos de medio punto, un piso en subsuelo que no se ve a simple vista, sino que acompaña el desnivel del suelo hacia abajo, y otras ruinas.
Todo comenzó en 1722, se lo conoce como el primer asentamiento y se lo llamaba Paraje Ytú con la presencia de los puestos jesuitas y que estuvo relacionado a la ruta comercial de la yerba mate, entre otros productos que se embarcan desde Misiones y surcaban el río Uruguay.
Ya por 1750 se comienza a denominar a la zona como San Antonio de Salto Chico. Se trató de una población que emergió tras la guerra guaranítica. Inicialmente se establecieron en Salto (Uruguay) y posteriormente se ubicaron en el Naranjal de Pereda.
La continuidad en la histórica de esa zona emblemática de Concordia continúa en 1811, cuando José Gervasio Artigas establece su cuartel general luego de que la Primera Junta de Buenos Aires firmara el armisticio con el virrey de la Banda Oriental. Esto generó que Artigas y sus tropas tuvieran que levantar el sitio a Montevideo, dando comienzo a la conocida Redota Oriental.
Con el tiempo, el próximo registro ya data de la construcción de El Saladero, allá por el 1882.
Ahí se instala el primer saladero, lo adquirió el General Urdinarrain, también con el castillo, fue toda una unión de cosas. Explotaban la industria saladeril, lo que era la carne salada, el charque, el cuero, el sebo para hacer grasa y lo exportaban hacia Haití, Brasil.
Ya para el siglo XX da su nacimiento al conocido hoy Naranjal de Pereda.
Luego llegaría la compra de los terrenos por parte de Celedonio Tomás Pereda, terrateniente perteneciente a una familia proveniente de España que supo generar una de las fortunas más grandes de su época.
Allá por 1920 lo adquiere Pereda y pasa a denominarse Naranjal de Pereda. El lugar era famoso por las historias anteriores. Cuando lo adquiere no tenía intenciones de que fuera con fines saladeriles, sino que lo compró con intenciones de utilizarlo para remates de vacunos, equinos, porcinos. Era una suerte de mini-rural. Algunos historiadores de Concordia afirman que ya no quedó ninguna plantación, sino que era otra la función, lo hicieron praderas al lugar.
La familia que continuó con el desarrollo de este sitio histórico se desarrolló en el lugar hasta 1935 aproximadamente.
La propiedad fue vendida a una familia, que también estuvo poco tiempo asentada en el lugar. Era un lugar muy solitario, muy alejado. Era vandalizado, robado frecuentemente y hacia la década del 70 un grupo de familias pudientes de la zona de Federación, Concordia, Chajarí, Colón y Concepción del Uruguay se reunió para hacer una suerte de centro de salud mental en ese lugar.
La puesta en valor
El proceso de puesta en valor del Naranjal de Pereda se firmó en diciembre de 2018, tras lograr la expropiación de toda la zona, donde ahora también se está construyendo la nueva planta de agua potabilizadora de la ciudad. Tras años de ruinas se procedió a la limpieza y conservación del lugar.
En los últimos años uno de los hallazgos más importantes se dio en 2017, cuando se encontró en el predio un aljibe que fue construido por los jesuitas en el siglo XVIII. El hallazgo del aljibe se convirtió en un símbolo para los profesionales que intentan recuperar el pasado. El mismo posee una forma de gota, es angosto en la parte superior y cuando va haciéndose más profundo se ensancha, una característica muy particular en los aljibes jesuíticos, destacan. Su llamativa construcción obedece a que no tiene cemento, los ladrillos están apilados y se sostienen de esa manera. Eso refiere a la época de las primeras poblaciones del lugar.
