El funeral popular de una multitud acongojada que este viernes seguía arribando para despedirse del Papa Francisco en la basílica de San Pedro se prolongará hasta hasta las 19 hora italiana, cinco horas menos en la Argentina. Después clausurarán el acceso y el ataúd será cerrado.
A las ocho de mañana de este viernes, eran 128 mil los que desfilaron frente al féretro ubicado al pie de las grandes columnas del altar mayor. Las autoridades italianas calculan que el sábado alrededor de 200 mil fieles asistirán al cortejo fúnebre de seis kilómetros y medio a paso de hombre, se dirigirá a la basílica de Santa María la Mayor, donde Jorge Bergoglio será sepultado.
La antigua vía Papalis
La ruta seguirá parcialmente el trazado de la antigua vía Papalis, la procesión que antiguamente hacían los pontífices tras ser elegidos, entre las basílicas de San Pedro al Vaticano y San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma.
Esta ceremonia era el primer acto oficial del Papa como obispo de Roma.
Preparar el camino que recorrerá el cortejo significa un esfuerzo notable para las autoridades italianas, tanto por la necesidad de controlar el orden pública, como garantizar la seguridad frente a posibles atentados. La procesión pasará cerca del Coliseo, considerado el monumento histórico más famoso del mundo
La procesión seguirá por la Galería Príncipe Amadeo de Saboya, recorrerá el Corso Vittorio Emmanuelle y llegará a Plaza Venecia, en el corazón del centro romano. Girará después hacia los Foros Imperiales, tomará la vía Labicana y la vía Merulana, hasta llegar a la plaza de Santa María la Mayor.
El féretro será transportado “a paso solemne” por un vehículo seguido por coches que trasportarán a algunos cardenales. Se colocarán cuatro pantallas gigantes en el área para que los fieles puedan seguir el funeral y el cortejo fúnebre.
Basilica de Santa María Mayor donde será sepultado Papa Francisco. Foto: Victor SokolowiczBasilica de Santa María Mayor donde será sepultado Papa Francisco. Foto: Victor Sokolowicz
Después del entierro, los fieles serán autorizados a rendir homenaje en la tumba de Francisco en Santa María la Mayor.
El Vaticano informó que un grupo de pobres y necesitados estará esperando la llegada del féretro de Francisco a la basílica de Santa María para rendirle homenaje.
La llegada de los líderes mundiales
La atención general se va concentrando en los líderes mundiales que llegan a Roma para participar el sábado de los funerales. La figura que más curiosidad popular recibe es el presidente norteamericano Donald Trump. También el presidente argentino Javier Milei estará entre los jefes de Estado.
El Vaticano informó que hasta ahora han confirmado su presencia 130 delegaciones, incluyendo a cincuenta jefes de Estado.
Circulan versiones sobre reuniones entre Trump y los principales líderes gubernamentales europeos, pero el canciller italiano, Antonio Tajani, dijo que el presidente norteamericano arribará en la noche del viernes y consideró difícil que los encuentros se produzcan.
“Sería una falta de respeto y no creo que nadie quiera ser grosero”, comentó el ministro de Relaciones Exteriores. Tajani y destacó que “hay muy poco tiempo: todos los líderes llegan esta noche y se marcharán inmediatamente después del funeral”.
Entre los dignatarios que están arribando para los funerales del Papa se encuentra el presidente de Ucrania, Vladimir Zelensky, a quien Francisco apoyó durante la guerra provocada por la invasión de Rusia hace más de tres años. Estarán todos los gobernantes de los países de la Unión Europea.
Entre los asistentes se destacan el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, el príncipe William de Inglaterra; el rey Felipe VI de España, el presidente de Hungría, Victor Orban, y el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva.
La llegada de los cardenales que votarán al nuevo Papa
También siguen llegando a Roma los cardenales menores de 80 que a partir del 6 de mayo, tras los nueve días de luto de la Iglesia Católica por el fallecimiento del pontífice, podrían iniciar el Cónclave en la Capilla Sixtina para designar a su sucesor.
