
El empresario Luis “Pinky” Alal aseguró que mantiene la esperanza de reabrir la industria textil en Goya, cerrada recientemente junto con su planta de Villa Ángela, Chaco. “Las máquinas están listas, son nuevas y de alta capacidad de producción”, señaló.
El empresario explicó que la decisión de cerrar las plantas de Emilio Alal SACIFI se debió a factores estructurales y comerciales que dificultan la competitividad de la industria nacional.
“El contrabando de productos textiles y la apertura indiscriminada de importaciones hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede sostener”, indicó.
Del mismo modo, describió el contexto como adverso, sin perspectivas de cambios relevantes a corto y mediano plazo, aunque enfatizó la disposición de la empresa para retomar la producción. “El contexto nos obligó a cerrar, pero estamos listos para volver a abrir la industria de hilados y telas cuando sea posible”, afirmó.
El cierre total de las plantas en Goya dejó a más de 260 trabajadores correntinos sin empleo. La medida marca el fin temporal de una pyme con más de 100 años de historia en el sector textil argentino.
La expectativa ahora se centra en el momento en que la industria pueda recuperar competitividad y retomar la actividad, con la infraestructura y el personal preparados para reabrir.
En un lunes negro para la economía de la región, la empresa Emilio Alal SACIFI confirmó el cierre total de sus plantas de hilados y telas en la ciudad de Goya. La medida deja en la calle a más de 260 trabajadores correntinos, quienes en las últimas horas comenzaron a recibir los telegramas de cesantía, marcando el fin de una pyme argentina con más de 100 años de historia en el sector textil.
La conducción de la firma justificó la decisión ante un «contexto económico y comercial adverso». Según el documento oficial emitido por la compañía, la apertura indiscriminada de las importaciones de productos provenientes de Asia —que incluye hilados, telas e incluso fardos de ropa usada— sumada al atraso cambiario y los altos costos energéticos, tornaron imposible la competencia de la producción nacional.
Causas de un cierre histórico
La empresa señaló que la crisis no es un hecho aislado, sino que responde a un deterioro profundo de la cadena de comercialización. Entre los principales motivos que llevaron al cierre definitivo, Alal enumeró:
Caída del consumo: El desplome del poder adquisitivo impactó directamente en la demanda de productos textiles.
Presión impositiva y financiera: Los elevados costos de financiamiento y la carga tributaria asfixiaron la operatividad de la planta.
Competencia desleal: El ingreso masivo de indumentaria y textiles extranjeros sin restricciones de mercado.
«Esta situación se ha agravado significativamente en los últimos días debido al profundo deterioro de la cadena de comercialización y cobranzas del sector textil, lo que afectó el flujo financiero de la compañía», explicaron desde la administración de Alal.
Impacto social y humano en Goya
El cierre de Alal representa un golpe para el entramado productivo de Goya, donde la fábrica era una de las principales fuentes de empleo. A pesar de intentos recientes por diversificar la producción e incluso exportar a países del continente, la firma aseguró que no se avizoran cambios de relevancia para el corto y mediano plazo que permitan sostener la actividad.
«La decisión se toma con gran pesar, entendiendo el profundo impacto social y humano que implica», manifestaron desde la firma, agradeciendo a los empleados que fueron el pilar de la fábrica durante décadas. La noticia generó una fuerte conmoción en la comunidad goyana, que ahora enfrenta el desafío de contener a cientos de familias que pierden su sustento en medio de la peor crisis histórica del sector.
Fuente: El Litoral, con información de Agroperfiles.