
La firma Valentinuz Aberturas, fundada en 1977 y radicada en el Parque Industrial de Paraná, paralizó su producción y mantiene únicamente guardias mínimas en su planta, con salarios impagos por tres meses y sin certezas sobre la continuidad de la compañía
El conflicto, que mantiene en vilo a decenas de familias entrerrianas y repercute en el entramado productivo de la región, derivó en despidos, salarios impagos por tres meses y la falta de certezas sobre la continuidad de la compañía.
Ante este escenario, el Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera (SOIM) convocó a una movilización para visibilizar el reclamo y exigir canales de comunicación con la patronal.
El secretario general del SOIM Paraná, Silvio Chiarella, confirmó que la entidad gremial dispuso una manifestación frente a las instalaciones de la empresa para este miércoles a las 9. El objetivo principal es obtener respuestas de los propietarios ante la total ausencia de canales de diálogo institucionales o privados.
“La situación actual es igual que hace tres semanas, donde no hemos tenido contacto ni con los dueños de la empresa ni con los apoderados legales”, sostuvo el dirigente sindical en declaraciones periodísticas.
De una plantilla original de 34 operarios, la fábrica experimentó una drástica reducción. El pasado 13 de mayo se oficializaron 17 despidos. En tanto, otros 13 empleados se vieron obligados a solicitar licencias sin goce de sueldo para intentar insertarse en otras actividades informales o temporales, debido a la imposibilidad de sostener sus hogares tras un trimestre sin percibir remuneraciones.
“Hace tres meses que no cobraban los salarios”, remarcó Chiarella, quien además extendió la convocatoria a la comunidad local: “Estamos convocando a toda la sociedad a que nos acompañe en esta manifestación”.
El conflicto laboral excede la falta de pago de los haberes corrientes e involucra el presunto incumplimiento de obligaciones previsionales, de seguridad social y de cobertura de salud.
Según el reporte sindical, los recibos de sueldo registraban los descuentos correspondientes por ley, pero los fondos no habrían sido derivados a las entidades destinatarias. “Todos los descuentos para los trabajadores se realizaban correctamente, pero no iban a donde tenían que ir”, afirmó el titular del SOIM.
Si bien la firma acumula una deuda de 33 millones de pesos con el propio sindicato, la conducción gremial aclaró que la prioridad se centra en los rubros alimentarios y de salud de los operarios. “La prioridad siempre es cobrar los salarios de los trabajadores y después nosotros veríamos cómo cobrar la deuda de cuota sindical”, indicó Chiarella.
El punto más crítico radica en la interrupción de las prestaciones médicas esenciales y de las pólizas obligatorias. “Lo más importante es que tienen deuda importante con la obra social, con lo cual la salud de los trabajadores estaba afectada, es algo que realmente nos tenía muy preocupados, y con el seguro de vida también”, alertó el dirigente, detallando que también se constatan irregularidades en los aportes de jubilación.
La parálisis de Valentinuz Aberturas impacta de forma directa sobre un personal de alta calificación y marcada estabilidad laboral, con legajos que en su mayoría superan el cuarto de siglo de permanencia en la fábrica.
“Hay gente que entró en el año 81, que trabajó toda la vida. Estamos hablando de más de 44 años dentro de la empresa”, graficó Chiarella, quien lamentó que los damnificados “no les dan respuesta de cómo van a cobrar la indemnización”.
El secretario general del gremio maderero enfatizó el desamparo en el que se encuentran los empleados tras el crecimiento sostenido que la firma experimentó en las últimas décadas: “Hay muy pocos que tienen una antigüedad de 11 años; esos son los muy pocos. La mayoría tiene más de 25 años de antigüedad en la empresa”, aseguró, y concluyó que “hay gente que le dedicó toda la vida a Valentinuz para que la empresa, tenga el crecimiento que tuvo. Los trabajadores se encuentran en una situación en la que los han dejado solos. No hay ninguna respuesta, no hay ninguna comunicación y eso es lo más triste en este caso”.
La prolongación de la crisis durante el último trimestre agotó los recursos de contención de los sectores afectados. Desde el sindicato señalaron que brindaron asistencia material, como la entrega de útiles escolares al inicio del ciclo lectivo, pero reconocieron que el impacto familiar es severo. “Muchos de ellos han consumido los pocos ahorros que tenían. Seguramente, han recurrido al apoyo familiar también”, describió Chiarella, agregando respecto a los trabajadores bajo licencia que “de alguna forma hay que mantener a la familia, más en la situación complicada en la que está hoy”.
Ante el agotamiento de los plazos informales para abrir una instancia de negociación, el sindicato confirmó que recurrirá a la vía administrativa oficial, mientras se preparan las acciones legales individuales correspondientes para exigir las indemnizaciones y los sueldos adeudados.
“Dimos un tiempo prudencial a la empresa para que iniciara algún contacto y poder buscar soluciones. Como eso no ha ocurrido, empezaremos con la diligencia en la Secretaría de Trabajo”, anticipó Chiarella, concluyendo que “después cada trabajador hará en forma individual los reclamos como corresponde”.
Fuente: El Once