La multinacional agroexportadora Cargill paralizó las operaciones en el predio del partido de General Arenales tras 10 meses de reclamo de los transportistas locales contra intermediarios abusivos.
La empresa agroexportadora Cargill suspendió las actividades operativas de su planta acopiadora en la localidad de Arribeños, dentro del distrito de General Arenales, una medida que impacta de lleno sobre 30 familias de transportistas independientes locales que se quedaron sin su principal fuente de ingresos. La medida de la empresa paraliza a comercios y proveedores de servicios secundarios vinculados a la cadena agroindustrial.
La decisión empresarial es la respuesta a un extenso reclamo que los choferes de la región vienen sosteniendo desde hace diez meses y que se intensificó durante las últimas tres semanas mediante un acampe con protesta pacífica en los accesos al predio de Cargill.
El reclamo a Cargill: esquemas de intermediación y comisiones irregulares
El eje del conflicto laboral está en el vínculo comercial impuesto a través de un intermediario proveedor de cargas referenciado en la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC). De acuerdo con lo manifestado por el vocero de los transportistas, Cristian Cardoso, ese operador actuaba en la logística sin contar con un contrato formal ni prestar un servicio real.
“Ese personaje operaba como intermediario sin un contrato activo ni un servicio logístico real. Las 30 familias fleteras decidieron abrirse de esa persona porque sufrían condiciones desfavorables, pero al hacerlo se quedaron automáticamente sin trabajo”, denunció Cardoso a medios locales.
El conflicto escaló cuando los choferes rechazaron de manera unánime una oferta para seguir operando que exigía mantener el pago de un 3% en concepto de comisión informal o «en negro». Ante la negativa de avalar esas condiciones, la compañía interrumpió las asignaciones de flete a los trabajadores de la localidad que históricamente prestaron servicios en la planta.
Paralización regional y llamado al diálogo
Frente al cese de actividades, el camionero criticó que la multinacional se ampare en el principio de libre contratación de fletes para justificar la suspensión de las operaciones y el cierre del predio. Cardoso remarcó que la postura intransigente de Cargill no solo perjudica a transportistas que llevan décadas desempeñándose para el acopio, sino que daña la economía local al afectar a proveedores de insumos, mecánicos, comercios y a los propios productores del distrito.
A fin de encauzar el conflicto sin perjudicar la actividad del campo, la representación de los trabajadores solicitó la conformación de una mesa de negociación «orgánica, pacífica y transparente» para discutir condiciones laborales dignas. Asimismo, Cardoso llevó tranquilidad a los productores agropecuarios de la zona, ratificando que no se llevarán a cabo actos de intimidación ni bloqueos agresivos contra quienes deban realizar gestiones administrativas en las instalaciones.
Fuente: Mundo Gremial
