El Gobierno terminó capitulando en el conflicto por el practicaje. Después de tres días de paro, con unos 180 buques demorados y pérdidas que ya rondan los 300 millones de dólares, la Casa Rosada suspendió el decreto de desregulación y aceptó prácticamente todas las condiciones que reclamaba el sector para levantar la medida de fuerza.
La decisión dejó un derrotado evidente: Federico Sturzenegger. El ministro de Desregulación fue corrido de la negociación por decisión de la Casa Rosada y ni siquiera figura en el acta firmada entre las partes. Según contó a LPO una fuente de seguridad portuaria, Karina Milei lo llamó personalmente para comunicarle que no participaría de las conversaciones ni de la negociación que continuará en las próximas semanas.
El encargado de destrabar el conflicto fue Diego Santilli. Con el decreto suspendido, consiguió que los prácticos levantaran el paro y aceptaran abrir una mesa de diálogo. Pero esa mesa ya no tendrá a Sturzenegger entre sus integrantes. El Gobierno decidió sacarlo completamente del expediente.
La marcha atrás fue mucho más amplia de lo que había trascendido inicialmente. Además de suspender la entrada en vigencia del decreto, el acuerdo mantiene en manos de la Armada la formación y capacitación de los prácticos, otro de los puntos que el sector consideraba innegociable. El resto de las modificaciones también quedó sujeto a una nueva negociación.
Como gesto para que el Gobierno pudiera exhibir algún resultado después de una retirada tan marcada, los prácticos aceptaron formalizar un descuento del 20% sobre las tarifas. En rigor, en el sector admiten que ese beneficio ya se otorgaba habitualmente a los clientes. La diferencia es que ahora dejará de figurar como bonificación y pasará a incorporarse directamente en la tarifa publicada.
El encargado de destrabar el conflicto fue Diego Santilli. Con el decreto suspendido, consiguió que los prácticos levantaran el paro y aceptaran abrir una mesa de diálogo. Pero esa mesa ya no tendrá a Sturzenegger entre sus integrantes. El Gobierno decidió sacarlo completamente del expediente.
El cambio de escenario quedó reflejado incluso en el lugar elegido para la firma. El acta no se rubricó en el Ministerio de Desregulación ni en Transporte. Se firmó en el Ministerio de Seguridad. Del lado del Gobierno estamparon sus firmas tres funcionarios de esa cartera.
Del lado privado lo hicieron tres representantes de los prácticos. El conflicto dejó de discutirse como una reforma económica para pasar a administrarse como un problema de seguridad y orden operativo.
Las pérdidas explican buena parte del cambio de estrategia. El paro dejó cerca de 180 buques esperando autorización para operar. El costo de las demoras, entre sobreestadías, incumplimientos contractuales y retrasos logísticos, ya se estima en unos 300 millones de dólares. Incluso levantada la medida, la normalización no será inmediata: la cola de barcos tardará varios días en descomprimirse.
Por su parte Sturzenegger encandena varias derrotas políticas importantes en pocos meses. En abril también tuvo que retroceder con la apertura del mercado de la vacuna contra la aftosa, una iniciativa que terminó frenándose tras la resistencia de un sector dominado por los laboratorios de Hugo Sigman y Sebastián Bagó. Ahora volvió a chocar con otro actor con poder de fuego y otra vez fue la Casa Rosada la que eligió retroceder.
