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Granja Tres Arroyos: los trabajadores denuncian que reciben pollos en lugar de los sueldos adeudados

La crisis de Granja Tres Arroyos, la avícola que en Entre Ríos dejó sin actividad a la planta La China de Concepción del Uruguay —que llegó a emplear a 1.200 trabajadores y a exportar a 70 países—, se profundiza a nivel nacional. La semana pasada la empresa solicitó ante la Justicia la apertura del concurso preventivo para las cuatro sociedades que integran su entramado empresario, en medio de un derrumbe operativo que ya afecta a la totalidad de sus plantas en el país.

En la Argentina, según pudo relevarse, solo continúa funcionando parcialmente la planta de Pilar, donde de los 400 trabajadores que supo tener quedan apenas 300, y donde la producción se limita al trabajo a fasón. El resto de los establecimientos —Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría, Córdoba y las dos plantas de Concepción del Uruguay— fueron cerrando de manera progresiva, y solo permanece activa la planta de Montevideo, en Uruguay.

Según reconstruyó BAE Negocios, a fin de agosto la compañía envió más de 1.200 telegramas de despido entre las plantas de Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría, en un contexto en el que los trabajadores no cobran ni los sueldos adeudados ni las indemnizaciones correspondientes. Actualmente rigen dos medidas de conciliación obligatoria sobre esas plantas, una con vencimiento el 25 de septiembre y otra el 1° de octubre.

Donaciones de pollo en lugar de salarios
Ante la falta de pago de haberes, la empresa recurrió a un mecanismo que generó fuerte indignación entre los trabajadores: la entrega de pollos como compensación parcial. Según fuentes sindicales citadas por el medio porteño, en la planta de Pilar cada trabajador recibió dos pollos, valuados en unos $20.000 al precio público. La compañía se había comprometido, en un acta firmada el 10 de septiembre ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, el Sindicato de la Alimentación y autoridades municipales de Esteban Echeverría y Capitán Sarmiento, a donar 1.000 cajas de pollo y a realizar «todos los esfuerzos posibles» para efectuar un pago parcial de salarios antes de la próxima audiencia. Sin embargo, mientras en Capitán Sarmiento los trabajadores confirmaron haber recibido esa entrega, en Esteban Echeverría todavía no la percibieron.

La situación edilicia de las plantas bonaerenses también se deterioró: tanto la planta de Capitán Sarmiento como la de Wade 2 —ex Cresta Roja— se encuentran sin gas, y a esta última le cortaron la luz hace dos semanas por falta de pago.

Una deuda de $536.000 millones
En el expediente presentado ante la Justicia para solicitar el concurso preventivo, la empresa reconoció una deuda de $536.000 millones al 31 de diciembre de 2025, cifra a la que todavía resta sumar el pasivo acumulado durante este año. De ese total, $199.000 millones corresponden a deudas financieras, $161.000 millones a proveedores, $78.000 millones a deudas laborales y fiscales, $52.000 millones a impuestos y $46.000 millones a otras deudas comerciales, además de más de $126.000 millones en cheques de pago diferido rechazados.

La presentación, firmada por el presidente del directorio, Joaquín De Grazia, solicitó el trámite conjunto por agrupamiento económico para las cuatro sociedades del grupo: Granja Tres Arroyos, la empresa madre; Wade, que opera la planta de Pilar; Avex, con su complejo avícola en Río Cuarto, Córdoba; y Holding Agro Industrial S.A. (HAISA), la sociedad controlante que posee el 99,941% del capital del grupo. Cabe recordar que, desde 2022, el 34% del capital de Granja Tres Arroyos pertenece a la estadounidense Tyson Foods.

En su presentación judicial, la empresa atribuyó la crisis a un «estrangulamiento» del mercado interno y a una suma desmedida de costos, pese a que el consumo de pollo per cápita pasó de 20 a 47 kilos en los últimos años. También citó el impacto de la gripe aviar de 2023, que interrumpió temporalmente sus exportaciones, y la flexibilización de licencias de importación junto con la baja de aranceles, que —según el planteo empresarial— derivó en un aluvión de pollo proveniente de Brasil.

El deterioro fue progresivo
Según la reconstrucción del proceso, hasta diciembre pasado la empresa todavía faenaba 100.000 pollos diarios. A partir de septiembre de 2025 los trabajadores comenzaron a cobrar el sueldo fraccionado en tres cuotas; en diciembre pasó a cinco cuotas, y desde marzo de este año el pago se fragmentó en diez cuotas, en paralelo al cierre progresivo de plantas, entre ellas las dos de Concepción del Uruguay.

Trabajadores de la planta bonaerense de Esteban Echeverría relataron una situación de extrema precariedad: según uno de los delegados sindicales, desde el último pago parcial recibido en junio «no tenemos ni para comer», y denunció que, a raíz del concurso preventivo, tampoco pueden gestionar el seguro de desempleo. La deuda más elevada del grupo corresponde, de todos modos, a las plantas entrerrianas de Concepción del Uruguay, donde la empresa adeuda a los trabajadores el 30% de la quincena de abril y todos los pagos posteriores, incluido el aguinaldo.

 

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