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León reclamó en la Universidad Católica de Uruguay una educación que no deshumanice, saludó a la comunidad judía y recibió regalos


El papa León XIV tuvo un cálido gesto cuando, después de dar un aplaudidísimo discurso sobre la educación, recibió en el Aula Magna de la Universidad Católica el cuadro que representa “La conversión de San Agustín”, que el artista Leandro Gómez pintó para obsequiarle. Al verlo, dijo: “Vamos a mostrarlo para compartirlo con todos”. Así lo hizo y lo mostró a la sala atiborrada. “Me parece que le gustó. Lo sentí en la mirada. Eso fue muy lindo. Y él busca eso, reavivar la conversión”, dijo Gómez.

El rector de la Universidad Católica, Julio Fernández Techera, que recibía contento las felicitaciones por lo bien que había salido todo, contó a El País que le sugirió al pontífice que podía colgarlo en su apartamento del Vaticano. El rector también le dijo al papa, al que acompañó hasta la puerta de la universidad junto al cardenal Daniel Sturla, que consideraba que su presencia allí había sido un regalo de Dios.

La alocución del papa había sido seguida por buena parte de la élite política uruguaya –allí estaban los expresidentes Luis Lacalle Pou, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera; y la vicepresidenta Carolina Cosse. Mientras bajaba las escaleras, el senador y secretario general colorado, Andrés Ojeda, dijo a El País exultante que se había quedado con una excelente impresión de León XIV, que le parecía “un uruguayo más” que sonríe “de oreja a oreja”.

Ojeda también estuvo en Paysandú “porque esto es histórico”, y luego fue al Estadio Centenario, y estará hoy en Florida. “Es un hecho importante que muestra las mejores virtudes de nuestro país y lo avanzado de nuestra convivencia democrática. Y le agradecí especialmente que hiciera referencias a la salud mental. Hace planteos disruptivos”, agregó.

Entre la gente, también estaban Álvaro Delgado, presidente del Directorio blanco; y Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio, además de legisladores, y del ministro de Educación, José Carlos Mahía, su antecesor Pablo Da Silveira y el excanciller Omar Paganini, entre otros.

A un conocido periodista identificado con la izquierda, un exministro blanco le decía que ahora se podía convertir y que estaba bendecido. Este periodista le reconoció que, “en un momento en que no hay líderes mundiales”, el papa “es un fuera de serie”.

El expresidente Lacalle Herrera, que escuchó en primera fila, comentaba que le había gustado “la claridad doctrinaria” de León.

El discurso

El papa León XIV, en un discurso dirigido a los educadores, dijo que “las generaciones cambian mucho más rápido que antes” y que “estar al día, sin abandonar la tradición, es todo un desafío”.

“Nuestra educación católica no puede estar proyectada en un circuito cerrado. Más bien, debe acostumbrarse a escuchar a las familias, a la sociedad civil, a las autoridades políticas y administrativas, así como a los representantes de los sectores productivos y de las categorías laborales.

Hoy en día, nuestros niños y jóvenes ‘escuchan’ cuando participan del voluntariado, de la misión o del proyecto comunitario. El que escucha reconoce al otro como un bien, no como una amenaza”, agregó.

Según el pontífice, “es urgente que nuestra educación escolar y universitaria contribuya al uso sabio de las tecnologías y de la Inteligencia Artificial, colocando a las personas antes que el algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica”.

 

Jóvenes

Después de su discurso, León estuvo reunido brevemente con 11 personas integrantes de la colectividad judía y de grupos cristianos no católicos. David Telias, director del Comité Central de la Comunidad Judía Uruguaya, dijo a El País: “Creo que fue un excelente discurso que alerta sobre el peligro de deshumanizar la educación, sobre la importancia de generar personas con valores y a valorar el uso de los sentidos, que es lo que nos diferencia de las máquinas”.

La comunidad judía le regaló al papa una pieza de plata de la artista Cindy Kleist que representa una paloma y un olivo con trozos de amatista incrustados, los cuales representan a Uruguay. “Que nuestras raíces y diferencias sean siempre fuente de encuentro, fraternidad y paz”, decía la caja. El papa entregó una medalla conmemorativa de su gira sudamericana.

Luego, León XIV se asomó a la terraza de la universidad con el rector y recibió el saludo de cientos de jóvenes que agitaban pañuelos blancos y lo vitoreaban.

Allí les dijo: “Voy a decirles que tengo en mi corazón un deseo grande, y es que el entusiasmo que ustedes están viviendo hoy lo encuentren todos los días, y que puedan ser ustedes la voz que el Uruguay necesita para descubrir qué importante es la fe en Dios, qué valiosa es la vida humana y qué valor tiene la vida de cada uno de ustedes”.

“Estudió música y tiene gusto”

Para la destacadísima organista Cristina García Banegas, acostumbrada a los reconocimientos, este sábado fue una ocasión especialísima porque tuvo la oportunidad de componer especialmente dos obras breves que ejecutó en el Aula Magna para saludar la llegada del pontífice y su partida. La artista explicó a El País que, cuando el papa recibía los presentes que se le hicieron, interpretó una composición de un compositor peruano del siglo XVI como un gesto especial hacia el papa y su país de adopción.

“Me sentí muy bien porque él además estudió mucha música y tiene un gusto refinado. Utilicé el máximo caudal sonoro de todos los tubos”, comentó García Banegas, quien recibió el encargo de tocar el órgano en esta ocasión de Fernández Techera, con quien la une una larga amistad.

Visita fuera de agenda a un hogar sacerdotal

El papa León XIV realizó ayer por la tarde una sorpresiva visita al Hogar Sacerdotal Monseñor Jacinto Vera, a cargo de las Misioneras de Jesús Eterno Sacerdote.

El centro está ubicado en la esquina de Caribes y Bulevar Artigas, en el límite de los barrios Jacinto Vera y Larrañaga. Mientras se desplazaba por Bulevar Artigas rumbo a Casavalle, el sumo pontífice se desvió de su ruta planificada para ingresar al establecimiento.

Al tratarse de una visita fuera de la agenda oficial, solo los vecinos de la zona -que habían sido enterados apenas un poco antes de su llegada- se congregaron en la entrada para saludarlo. A las 16:50 horas, la comitiva retomó el itinerario planificado.

Durante su estancia, León XIV se reunió con unos veinte sacerdotes ancianos que residen en el lugar. Según comunicó el Vaticano tras su partida, “el papa saludó individualmente a cada uno de ellos y destacó el valor absoluto de la vida, incluso cuando se ve debilitada por la edad o la enfermedad, así como los largos años de ministerio de los allí presentes”.

“¡Quién sabe si alguien ha contado cuántos son los años de servicio que suman!”, bromeó luego el pontífice. Antes de la bendición final, recitaron juntos el Padre Nuestro.

Tras la visita, el papa continuó su recorrido hacia Casavalle, la Universidad Católica y, finalmente, el Estadio Centenario, donde concluyó la jornada.

El Hogar Sacerdotal Jacinto Vera alberga a sacerdotes del clero secular de todo el país, sirviendo como residencia para los religiosos retirados (habitualmente mayores de 75 años) o en etapa de convalecencia. El sitio, según la página web de la Iglesia Católica, fue fundado en el año 1903.

Fuente: El País

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