El presidente del Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia, Adrián Lampazzi, aseguró que las nuevas tecnologías y modalidades de compra y consumo están sometiendo al sector comercial a un proceso de cambios similar al que vivió la humanidad durante la Revolución Industrial. Aseguró que el comercio local está intentando adaptarse «pero no alcanza» especialmente si desde el sector público se sostiene la alta presión fiscal a las pymes locales, se bajan aranceles a la importación o se beneficia a alguna plataforma nacional en particular. «Es un tren que por ahora se nos está yendo», lamentó. Destacó que el camino alternativo pasa por la prestación de servicios, el sector de mayor crecimiento que tiene todavía mucho margen.
En diálogo con el programa Lo Que Queda del Día en Oíd Mortales Radio de Concordia, Lampazzi destacó que «estamos pasando un momento especial. Por un lado hay una crisis económica importante, que todavía persiste, más allá de los anuncios de baja de la inflación, por lo menos a nivel PYME por las políticas del gobierno y por otro lado por hábitos de consumo que están cambiando: por la información que tenemos, la semana pasada fue un récord de entradas de paquetes a la ciudad y es un fenómeno que va a seguir creciendo. Es un tren que tenemos que tratar de no perderlo que por ahora se nos está yendo», graficó. Aseguró que el comercio local está intentando adaptarse a esta nueva realidad «pero no alcanza».
Comparó que «esto que está sucediendo ahora con las plataformas, con la inteligencia artificial, es algo muy similar a lo que sucedió en su momento con la Revolución Industrial, salvando las distancias, pero con eventos que se dan muy rápidamente. Entonces, cuando uno trata de adaptarse a algo, eso que a lo que uno está tratando de adaptarse ya pasó y vino otra cosa».
Acerca de cuál es el margen para el crecimiento del sector servicios, respondió: «va por ahí. El crecimiento va por ese lado. De hecho, casi todos los últimos socios que se han incorporado al Centro de Comercio son de servicios, sobre todo servicios tecnológicos».
Comparó con otros ciclos históricos, como el de la Revolución Industrial, cuando el artesano se quedaba sin trabajo y pasaba a ser operario o la gente del campo, producto de la tecnificación. Contó la anécdota de cuando una cámara de vendedores de electrodomésticos de Argentina le pedía en el año 73 al presidente Perón que no permita la venta de televisores en colores, por el impacto que iba a tener. «No es la forma (de resolver) cerrarse, tampoco es la forma inventar aranceles o impuestos externos o impuestos a la plataforma, porque si fuera así, y doy otro ejemplo, las cosechadoras, los tractores tienen impuestos y los bueyes no, pero yo no veo a nadie usando bueyes para arar, ni para cosechar. Hay cosas que han quedado en el pasado y no son la solución, la solución sí es buscar la manera de que quienes estamos en el medio, poder adaptarnos a esto nuevo. Nosotros tenemos no solamente la cuestión tecnológica que avanza día a día, sino un atraso intrínseco porque veníamos de estar con un gobierno muy cerrado».
