Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara de la Construcción, confesó ante la Justicia el pago de coimas para la obtención de contratos de obra pública y detalló el modo en que se acordaban las adjudicaciones y los pagos correspondientes. En su relato mencionó por lo menos a una empresa entrerriana entre las que formaban parte del “Club de la Obra Pública”.
«Todos sabían que yo era el amigo de [Julio]De Vido. En 2004, el arquitecto me citó en su despacho y me dijo que por orden del presidente [Néstor Kirchner ]debía garantizar en forma personal el éxito acorde a los intereses del gobierno en las licitaciones públicas que se llamaron a partir de ese momento, fundamentalmente en el rubro vial, que tiene mayores montos y más significativos. Porque la obra pública -me dijo-, iba a ser uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos». Así, Wagner empezó a ganarse su libertad.
Según dijo Wagner, «La obra pública iba a ser uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos. A modo de ejemplo, llamada una licitación los interesados compraban los pliegos y se reunían en distintos lugares para determinar al ganador», relató el empresario al fiscal.
Uno de los lugares de reunión era el tercer piso de Venezuela 736 donde funcionaba la Cámara de Empresas Viales. Y entonces no anduvo con vueltas. Entre las que iban a ese lugar de reparto de obras y millones, el constructor mencionó a Perales Aguiar, Vial Agro, Biancalani, Losi (de Entre Ríos), Fontana Micastro, Marcalba, Iecsa, Chediack, Equimac, Coarco, Cartellone y Vialco. «Me comprometo a aportar el nombre de más empresas a medida que las vaya recordando», agregó.
El relato, entonces sí, desmenuzó el nudo de la corrupción. «Las empresas se reunían en los lugares establecidos y determinaban el ganador de la licitación en función de su interés por la obra y del volumen de trabajo que tenían. Una vez adjudicada la obra, el compromiso era abonar para gastos políticos, para necesidades políticas, el anticipo que estaba establecido en los pliegos», aclaró.
Pero ahí no quedaron los detalles. Wagner dijo que el «porcentaje del anticipo financiero era entre el 10 y 20 por ciento del total de la obra: «Deducidos los impuestos, el compromiso era entregar la totalidad restante del anticipo financiero a modo de retorno».
Luego llegó el momento de la metodología de pago. Al igual que todos los arrepentidos, el ex presidente de la Cámara de la Construcción dijo que los montos de dinero eran entregados a alguno de los recaudadores. » Roberto Baratta disponía quién iba a recaudar; lo mismo el ingeniero [ José]López . Ambos disponían qué persona pasaba a retirar el dinero y por dónde. Eso se mantuvo en el tiempo, siempre fue así», relató al fiscal.
El retorno a los funcionarios no se limitaba solo al adelanto para iniciar los trabajos. Según lo que confesó Wagner, que estaba bajo juramento de decir la verdad, por cada pago posterior se debía devolver una parte: «Para los adicionales de obra y modificaciones, también exigía a las empresas el mismo porcentaje de retorno».