La sucesión de declaraciones agresivas del presidente Javier Milei contra su par de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, incluidas en el raid mediático del fin de semana, colmaron la paciencia del Gobierno brasileño. Luego de citarlo a Itamaraty, el canciller brasileño Mauro Vieira le entregó al embajador argentino Daniel Raimondi una protesta formal, con una decisión incluida. Brasil rebajará, por primera vez en décadas, su vínculo con la Argentina al nivel de encargado de negocios. Y pospone sin fecha el regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires.
“Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esta decisión”, comunicaron al diario La Nación desde el gobierno de Brasil. Se desconoce hasta el momento si la Argentina actuará en consecuencia y también ordenará el regreso de su embajador.
El enojo del presidente de Brasil se potenció con las últimas tres apariciones mediáticas de Milei, en las que reiteró que considera a Lula como “ladrón” y “presidiario”. Explicó, tanto en LN+ como en radio Mitre y en una entrevista en el streaming La Casa, hoy por la mañana, que se basaba en que la condena a Lula fue anulada por un “error administrativo” de la justicia de ese país, sin demostrar la inocencia del mandatario brasileño. “Tengo formas horribles, pero digo la verdad”, se justificó el mandatario argentino.
Milei coronó el raid mediático y volvió a arremeter este martes contra Lula. Dijo que espera que “Brasil también se pinte de azul”, en alusión a un posible triunfo del opositor Bolsonaro en los comicios presidenciales de octubre. “Esperemos que Brasil también se pinte de azul, por el bien de los brasileros. Sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno, sacarse a los zurdos de encima siempre es bueno”, expresó en diálogo con La Casa Streaming.
Milei también se quejó de que Lula no lo felicitó tras su triunfo en los comicios presidenciales a finales de 2023 y lo acusó de haber intervenido “activamente para que gane el otro candidato en la elección”. Volvió así a reflotar su denuncia de que Sergio Massa recibió ayuda financiera y logística del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil.
La participación de Milei en la convención del Partido Liberal que erigió a Flavio Bolsonaro como candidato a presidente de una coalición de derecha, el 25 de julio pasado, tenso al máximo un vínculo ya de por si deteriorado. Brasil reaccionó entonces llamando a consultas al embajador Bitelli y entregó una primera protesta a Raimondi, una reacción que pareció ser el techo del conflicto. La desescalada, en plena campaña electoral brasileña para las elecciones del 4 de octubre, se mantuvo hasta que Milei retomo el tema en sucesivas entrevistas.
Antecedentes
El miércoles pasado, el canciller brasileño Vieira se reunió con el embajador Bitelli, llamado a consultas por Itamaraty por el conflicto abierto tras las críticas de Milei a Lula. Tras el encuentro, Bitelli fue convocado palacio del Planalto, sede del gobierno brasileño, donde fue recibido por el Presidente. Allí se decidió seguir monitoreando la relación bilateral, pero esta noche, casi una semana después, la moderación pareció llegar a su fin en Brasilia, publicó el diario La Nación.
El embajador Bitelli tiene más de 22 años en distintos grados de conexión con la Argentina y fue el representante de su país ante distintos gobiernos. Si bien el vínculo bilateral ya oscilaba entre la distancia y la frialdad institucional, pocos esperaban que Milei atacara de modo tan directo a Lula, en medio del lanzamiento de su rival directo, Flavio Bolsonaro, como candidato presidencial.
Aún en etapa de control de daños, desde el Gobierno aseguran que, más allá de atender en el corto plazo el enojo de su vecino, no habrá pedido de disculpas oficial por los dichos del Presidente hacia la cabeza de su principal socio del Mercosur. “Pedido de disculpas no va a haber”, comentó una alta fuente oficial, conocedora del persistente encono del Presidente con el veterano mandatario brasileño y su cercanía con los Bolsonaro. Pero no solo no hubo disculpas, sino que Milei insistió en descalificar a Lula. La respuesta de Brasilia no registra antecedentes en la historia reciente.
Cronología de la escalada de tensiones
La crisis se había iniciado días atrás, cuando Milei viajó a São Paulo para participar de un acto de apoyo a Flávio Bolsonaro, referente de la ultraderecha brasileña e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, acusado de golpista.
Durante esa visita, el mandatario argentino lanzó graves insultos contra Lula y también contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. El magistrado De Moraes es una de las figuras centrales de la investigación que derivó en la condena de Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado contra Lula. El exmandatario cumple actualmente prisión domiciliaria, consignó el diario Página/12.
Tras esos episodios, Brasil convocó de urgencia a Bitelli a su país para realizar consultas. En los últimos días había surgido la expectativa de una posible distensión luego de declaraciones del canciller argentino, Pablo Quirno, quien había buscado bajar el tono del conflicto.
Sin embargo, las nuevas expresiones de Milei terminaron por frustrar esa posibilidad. Desde el entorno de Lula interpretaron que no existió ninguna rectificación por parte del presidente argentino y respondieron con una medida diplomática que profundiza el deterioro de la relación bilateral.
La decisión de Brasil abre ahora un escenario de incertidumbre sobre el futuro de los vínculos entre las dos principales economías del Mercosur.
