Celac: una cumbre marcada por desencuentros ideológicos y llamados a defender la democracia

Con llamados a una mayor integración regional y a defender la democracia, los líderes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se reunieron este martes en Buenos Aires en una cumbre marcada por el regreso de Brasil al bloque y por los desencuentros ideológicos, en un momento de convulsión en varios países de América del Sur.

El gran protagonista de esta reunión de la que participaron líderes y representantes de los 33 países miembros fue el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de regreso en este foro después del portazo que había dado en 2019 su predecesor Jair Bolsonaro.

Con sonadas ausencias, como la del venezolano Nicolás Maduro, que canceló su visita a última hora tras anunciar un plan de la «extrema derecha» para atacarlo, del nicaragüense Daniel Ortega y del mexicano Andrés Manuel López, que alegó problemas de agenda, el encuentro fue por momentos tenso como se anticipaba.

“Brasil está de vuelva en la región y listo para trabajar lado a lado con todos ustedes, con un sentido muy fuerte de solidaridad y proximidad”, dijo Lula, en una de las primeras intervenciones que se difundieron a la prensa, en medio de una cumbre a puertas cerradas en la que sólo se transmitió en vivo el discurso de apertura del presidente argentino Alberto Fernández y del canciller Santiago Cafiero.

El ultraderechista Bolsonaro había suspendido la participación de Brasil en la Celac con el argumento de que daba “protagonismo a regímenes no democráticos como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Lula aprovechó el evento para “agradecer a todos” por el apoyo a la institucionalidad brasileña luego del ataque de bolsonaristas radicales a las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia, el 8 de enero en Brasilia.

Más temprano, el presidente argentino, anfitrión y titular de la presidencia pro tempore de la Celac, había sido más duro, al acusar a una «derecha recalcitrante y fascista» de amenazar la democracia en la región.

Lula remarcó las «múltiples crisis» que vive el mundo, desde la pandemia al cambio climático, las tensiones geopolíticas y la inseguridad alimentaria, o las amenazas a la democracia.

De hecho, la cumbre de la CELAC tiene lugar en un contexto de múltiples crisis internas en los países latinoamericanos, con protestas en Perú, en Bolivia y en Venezuela, y de tensiones entre vecinos y socios que se reflejaron este martes en los salones del hotel Sheraton.

Los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba fueron blanco de las críticas de distintos mandatarios, por su represión a toda disidencia. También la presidenta de Perú, Dina Boluarte, recibió una lluvia de reproches por la dura respuesta policial a las marchas que no cesan en su país desde la destitución y prisión del ex mandatario Pedro Castillo, tras su fallido intento de autogolpe de Estado, en diciembre.

El canciller de Brasil, Mauro Vieira, le dijo a Clarín apenas Lula volvió al poder, el 1° de enero, que consideraba dictadores a Daniel Ortega y a Nicolás Maduro por su persecución a los opositores.

CRÍTICAS

Fue el uruguayo Luis Lacalle Pou uno de los primeros en alzar la voz. En este bloque hay países que “no respetan ni las instituciones, ni la democracia ni los derechos humanos”, dijo, y advirtió que organizaciones como la Celac no pueden “tener un carácter de club de amigos ideológicos”.

Pero también desde la centroizquierda llegaron las críticas a Ortega y a Boluarte. El presidente de Chile, Gabriel Boric, pidió la liberación de los «opositores que aún se encuentran detenidos de forma indigna» en Nicaragua y aseguró que Perú necesita un «cambio de rumbo» ante la violencia «inaceptable» del último mes.

«No podemos ser indiferentes cuando hoy en día en nuestra hermana nación de Perú personas que salen a marchar y a reclamar lo que consideran justo terminan baleadas por quien debiera defenderlas», afirmó Boric ante el plenario del bloque. Y remarcó «la imperiosa necesidad de un cambio de rumbo en Perú.

«El saldo que ha dejado el camino de la represión y la violencia es inaceptable», agregó.

Boric, que desde que ha llegado al poder ha criticado duramente los regímenes autoritarios de la región también se refirió a la crisis Venezuela y pidió la vuelta del país «a los foros multinacionales».

«La política de la exclusión no ofrece resultados auténticos ni durables. Así lo demuestra la historia de nuestra América Latina y el Caribe con el ignominioso bloqueo de Estados Unidos a Cuba y más recientemente a Venezuela», señaló.

A la vez, pidió elecciones «libres, justas y transparentes» en Venezuela para 2024 y expresó el deseo de su gobierno de «colaborar en el diálogo entre los distintos sectores del país para encontrar una salida» a la crisis.

El presidente colombiano Gustavo Petro llamó por su parte a fortalecer el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos y pidió el regreso de Venezuela a ese foro.

Además, invitó a un “pacto democrático en el que las derechas y las izquierdas no crean que cuando llegan al poder es para eliminar físicamente a su contrincante”, y enfatizó que en Latinoamérica “no tiene que haber un solo preso político”.

Aunque no los mencionó explícitamente, quedó claro que se refería a Nicaragua, donde el régimen de Ortega encarceló a casi todos los políticos que buscaban enfrentarlo en las elecciones que terminó ganando en medio de polémicas en noviembre de 2021. Y posiblemente a Cuba, que encarceló a decenas de manifestantes durante las protestas contra el gobierno de julio de 2021.

El mexicano López Obrador envió un mensaje en el que apuntó contra la «represión» en Perú y por la libertad del ex presidente Castillo.

«No debemos dejar solo al pueblo hermano del Perú, fue una infamia lo que hicieron con Pedro Castillo y la forma en que están reprimiendo al pueblo», declaró en un mensaje que envió en video a la Cumbre en Buenos Aires.

Entre llamados a la integración, alertas por la crisis climática, la seguridad alimentaria y otra serie de temas regionales, las diferencias quedaron claras en este encuentro. Y los desafíos para lograr la ansiada cooperación.

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