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La Justicia ordenó desalojar la fábrica Fate que fue tomada por los trabajadores

La Justicia ordenó el desalojo de la fábrica de FATE que fue tomada por sus trabajadores luego de enterarse por un cartel que la planta cerraba y 900 personas habían sido despedidas.

Cerca de las 19 horas, efectivos de Policía se hicieron presentes en el inmueble con el objetivo de desalojar a los manifestantes que se encuentran dentro del edificio.

A través de una orden judicial, se ordenó el «desalojo y lanzamiento del inmueble sito en Almte. Blanco Encalada nro.3003 de la localidad de Virreyes, partido de San Fernando y su consecuente restitución a favor de sus titulares». A su vez, el escrito recalcó que la expulsión no debía interferir en el derecho a huelga de los trabajadores.

Sin embargo, en diálogo con los medios el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), Alejandro Crespo, aseguró: «Nos vamos a quedar».

El reclamo comenzó cuando en la mañana de este miércoles cuando, mediante un cartel, se informó el cierre de la compañía. “La empresa había firmado una cláusula de no despidos hasta el 30 de junio y nos encontramos hoy con un cartel cerrando la planta y dejando a todos los trabajadores operarios sin trabajo, pero también a los tercerizados”, explicó Crespo.

La empresa, con más de ocho décadas de trayectoria en la Argentina, arrastraba una crisis prolongada marcada por la caída del consumo y el impacto de la apertura importadora.

La crisis de Fate

El deterioro de la situación financiera de Fate comenzó en 2019, cuando la empresa aplicó una reducción de 450 puestos en su planta. En 2021 y 2022 se registraron ajustes similares en el marco de conflictos gremiales que afectaron la producción y la relación con mercados externos.

En julio de 2024, la compañía solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la administración de Javier Milei, argumentando una abrupta caída de ventas y la pérdida de exportaciones tras el conflicto sindical de 2022.

“La persistente falta de competitividad en los costos, sumada a la brusca caída de la demanda interna en un 30%, origina nuevamente fuertes pérdidas desde fines del año pasado”, señalaron entonces.

Durante el primer semestre de 2024, la empresa acumuló pérdidas superiores a u$s30 millones, lo que derivó en una reestructuración operativa. En ese período anunció cerca de 200 despidos para “ajustar su estructura a la nueva realidad”.

Desde la compañía atribuyeron el deterioro a múltiples factores: apertura de importaciones, caída del consumo, sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para pagar insumos importados, infraestructura deficiente, sobrecostos laborales, baja productividad, ausentismo y conflictividad gremial.

 

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