“Nuestro principal reclamo no es el sistema, son los alimentos que van a brindar, porque además no estamos en Ushuaia o en un lugar inhóspito donde no nos lleguen alimentos frescos, estamos en Entre Ríos, que es productora”, advirtió Martínez Garbino.
La presidenta del Colegio de Nutricionistas de Entre Ríos, Josefina Martínez Garbino, cuestionó el valor nutricional de los alimentos que el gobierno y la empresa Teknofood pretenden implementar en los desayunos y meriendas de los comedores escolares. Criticó la falta de información y convocatoria a los profesionales en la materia.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Martínez Garbino señaló que “desde el Colegio, que es una institución creada por ley provincial, necesitamos manejarnos con información fiel, por lo tanto, lo primero que hicimos fue solicitar a las autoridades información de todo lo que involucraba este proceso porque realmente lo único que nosotros sabemos hasta el día de hoy es lo mismo que saben en la prensa, porque no hemos recibido esa información que solicitamos al Ministerio y a la empresa Teknofood para que nos envíen la ficha de la composición nutricional de cada alimento”.
Agregó que “a partir de eso también comenzamos a analizar las propias medidas que venía tomando ya el gobierno en Comedores” y advirtió que “como Colegio entendemos que esto no está bien; no es que estamos diciendo que es nuevo, pero nuestra propuesta es que se puede mejorar porque creemos que se está partiendo de un diagnóstico incompleto quizás. Se está tratando de solucionar un tema, pero a costa de un problema de salud pública que vamos a ir teniendo más adelante”.
En ese marco, advirtió que “toda esa información no la hemos recibido y hemos solicitado también entrevistas en reiteradas ocasiones al Ministerio, porque creemos que tenemos como una propuesta superadora a todo esto”. “Días pasados el director de Comedores decía que la discusión no es alimentos frescos o alimentos procesados, sino que acá el tema es la equidad, que le llegue a todos los chicos. Y yo lo que creo es que este sistema no va a ser muy igualitario porque sabemos que las familias de mejores recursos pueden darles a sus chicos alimentos frescos y naturales en sus casas, mientras que los chicos que están en el comedor de la escuela, que reciben diariamente este tipo de alimentos, en su casa no van a poder tener alimentos frescos. Entonces, además de todo lo que planteamos los nutricionistas en relación a los hábitos, que justamente se generan comiendo todos los días una alimentación; así uno le genera el hábito a un niño, y así tenemos chicos que van a estar comiendo durante toda su infancia diariamente alimentos que sabemos que tienen un riesgo”, analizó.
En cuanto a ese riesgo de los alimentos ultraprocesados, especificó que “no sólo lo decimos nosotros, lo dice incluso la ley y lo dicen los estudios de investigación: los alimentos con mayor grado de procesamiento tienen un factor de riesgo independiente, esto quiere decir que uno puede no tener ningún otro factor de riesgo y solo por consumir este tipo de alimentos con mayor cantidad de conservantes, con más cantidad de azúcar, colorantes, todos los antes –eso ya lo transforma en un ultraprocesado- eso solo tiene mayor riesgo de que un niño, cuando sea adulto, desarrolle enfermedades crónicas no transmisibles, como puede ser la obesidad, la diabetes, la hipertensión, problemas metabólicos y cardiovasculares”.
“Nosotros creemos que acá hay varias cosas que modificar y que no se puede simplificar al simple hecho de que lleguen las cosas como tienen que llegar. Porque nosotros lo que vemos es que, si el Estado construye casas y resulta que a las casas se les parten las paredes y el Estado contrata un albañil para que simplemente las revoque y no contrata un arquitecto para que en realidad vea que quizás sea un problema de cimientos, hay un problema. Entonces, si el Estado va a construir casas, el Estado contrata arquitectos, contrata ingenieros, pero en este caso, que es la alimentación de los niños, no hay nutricionistas. Hay tres o cuatro nutricionistas que responden a la provincia en el área de Comedores, pero una sola figura como nutricionista las otras están con cargos, por ejemplo, de cocineras. Entonces yo creo que acá el problema, si bien es verdad que se han observado, están las actas que yo vi que mencionaban, de que hay lugares donde no se entregaban, tampoco creo que le compete a la directora de una escuela hacer esto bien. Independientemente de que se pueda cuestionar si hay buena voluntad o no, le están pidiendo a una persona que no está formada en alimentación que tenga un conocimiento técnico que no tiene”, sentenció la profesional.
Consultada por la propuesta que tienen desde el Colegio, Martínez Garbino expuso que “creemos que lo que hay que hacer es lo que no se ha hecho nunca, que es partir de un diagnóstico, porque cuando uno va a implementar políticas, en este caso alimentarias, siempre tiene que partir de un diagnóstico certero de cómo están los niños, de sus gustos, de sus hábitos, de su situación socioeconómica, de patologías, cuántos niños van. Hay que tener un diagnóstico muy amplio para después proponer un cambio en su alimentación o la estrategia que se decide implementar, pero esa estrategia a su vez tiene que estar acompañada de herramientas, de monitoreo, de medición, ver qué resultado está dando eso para ir después modificando. Y los nutricionistas no sólo somos los profesionales que estamos capacitados para hacer eso, sino que dentro de las incumbencias o de las actividades reservadas para la profesión –quiere decir que ninguna otra la puede ejercer- es justamente todo esto: el monitoreo, la supervisión, la aplicación, el manejo de los comedores escolares”.
Mencionó que “en Entre Ríos hay muchas nutricionistas, porque tenemos tres Universidades donde se forman nutricionistas, e incluso desde la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) se han puesto a disposición también. Entonces, nosotros queremos conformar una mesa, pero realmente con gente capacitada en este tema, porque yo lo que veo que las personas que están manejando esto no son nutricionistas, y están viendo la parte de la logística y de la parte económica y no de la alimentación”.
Además, planteó que “si se duplicó el presupuesto, lo cual celebramos, nos da unas posibilidades tremendas y nosotros también presentamos al Ministerio –todo por Mesa de Entradas porque en realidad no nos han recibido todavía- propuestas con el mismo costo de ración, utilizando alimentos frescos. El sistema de gestión que quieran utilizar, si es la empresa o lo que sea, cada gobierno lo decidirá. Pero nosotros lo que cuestionamos es el tipo de alimentos que le van a dar a los chicos, porque el comedor tiene una función que es irreemplazable en este caso, y acá en definitiva el Estado lo que está reconociendo es su incapacidad de control, entonces con esto soluciona su incapacidad de control y se está ganando un problema de salud pública futuro, porque sabemos que le estamos haciendo mal a los chicos”.
“Nosotros lo que decimos es que hay que hacer como una revisión de todo el programa, algo que nunca se ha hecho en Entre Ríos, y tener claro de dónde estamos partiendo para después poder ir evaluando y aplicar algo que los nutricionistas lo diseñen y que lo podamos evaluar, que nuestro conocimiento técnico es para lo que nos habilita. Entonces yo creo que se le está solicitando a las directoras eternamente que ellas se hagan cargo de algo que desconocen. Los nutricionistas tenemos el conocimiento técnico de ir a una escuela y decir: ¿no tenés gas?, vemos qué podemos hacer con lo que tenés. Y realmente creemos que con la duplicación del presupuesto ya no hay excusas. No hay excusas para decir donde no hay heladera compramos, donde no hay cocina ponemos, capacitamos al personal y ponemos nutricionistas. En otras provincias donde hay un mecanismo mixto, por ejemplo, por ahí hay hospitales donde hay una empresa que provee, pero siempre está la nutricionista de la institución. El Estado no puede delegar ese control, porque la empresa va a llevar los productos, va a tener sus propias nutricionistas y ¿quién del Estado controla que los chicos estén recibiendo lo que tienen que recibir? En los lugares mixtos está la nutricionista de la empresa y está la nutricionista del Estado que controla y es la que indica qué es lo que hay que darle, y la empresa cumple con brindar el servicio simplemente, pero de lo que ha indicado el nutricionista. Creemos que, parte del problema se ha querido solucionar, pero realmente hay un tema que es para nosotros es el más importante, que es la salud de los chicos y que no es una cuestión de opiniones, sino que es la ciencia la que lo está diciendo”, opinó.
Respecto de las meriendas y desayunos saludables propuestos por el Colegio, indicó que “el costo que se va a abonar a la empresa es de 1.300 pesos y 300 de logística, por lo que llegamos a conocer por vías informales porque no hemos tenido la información, y con ello nosotros nos sentamos y elaboramos cinco opciones que valgan menos de 1.300 pesos, que es el costo en alimentos que se va a pagar. Y la mayoría de las que hicimos son de menos de 1.300 pesos, son de 1.000, hay algunas de 700, 800 pesos, y esos cálculos que nosotros hicimos hay que tener en cuenta que fue con precios minoristas, lo cual significa que se puede ahorrar aún más, y se podría tener profesionales perfectamente y las cocinas en buen estado”.
“Lo que decimos es que, si realmente está el presupuesto, hagámoslo. Nosotros estamos a disposición, las universidades seguramente también, la Universidad de Entre Ríos sé que está a disposición. Hagamos entre todos que participe el Ministerio de Salud, porque esto es un tema de salud pública”, propuso.
En este contexto, ahondó que “el problema de los ultraprocesados es que se han ido abaratando, y es justamente a los alimentos que pueden acceder generalmente las familias de bajos recursos. Porque un budincito dulce de vainilla se puede conseguir baratísimo en un supermercado, porque justamente tienen tanto conservante, duran un montón en góndola, además son muy palatables, a los chicos les gusta. Y cuando uno atiende en la consulta a una familia, uno justamente lo que le indica o le recomienda es que vayan eliminando de a poco ese tipo de alimentos. Y no solamente en las consultas, en las escuelas donde se da educación alimentaria y nutricional porque todos los años los chicos tienen su tema de alimentación donde se les enseña la pirámide, las guías alimentarias, cualquiera fuera la herramienta que se utilice, también se les dice eso. Entonces, ¿cómo puede ser que le estemos dando en el comedor diariamente lo que en las aulas les estamos diciendo que no tienen que consumir?”.
Asimismo, apuntó que “en comedores hay una circular que se sigue respetando para los almuerzos, porque este nuevo sistema es para desayunos y meriendas, en la que ellos mismos prohíben alimentos procesados: prohíben puré de papa instantáneo, prohíben flanes, alimentos con conservantes, prohíben gelatinas con conservantes, entonces nos parece como una contradicción total que en los almuerzos esté prohibido, y antes estaba prohibido en todas las comidas, y ahora solamente está prohibido para los almuerzos, pero lo están por incorporar en desayunos y meriendas”. “Nosotros creemos que es un retroceso y que se contradice con lo que ellos mismos estaban proponiendo. Porque incluso si bien es verdad y no desconocemos que sea que en algunos lugares les llegaba y en otros no, se había empezado a mejorar, porque eso nos decían las nutricionistas de comedores, y estaban trabajando incluso en la mejora de los desayunos y las meriendas. Entonces yo creo que esto fue decir ¿cómo mejoramos esto? Y lo primero que se les ocurrió lo hicieron”, cuestionó.
Aclaró también que “nuestro principal reclamo no es el sistema, son los alimentos que van a brindar, porque además no estamos en Ushuaia o en un lugar inhóspito donde no nos lleguen alimentos frescos, estamos en Entre Ríos, que es productora”.
En otro orden de cosas, dijo que “habría que evaluar” si el Colegio de Nutricionistas participa de la convocatoria judicial en el marco del amparo colectivo presentado contra el nuevo sistema. “Lo tendríamos que evaluar porque no sé si está abierto a instituciones o a personas. Como profesionales, desde ya que seguramente que sí, cada uno individualmente podría participar, pero no sabemos si el Colegio. Hasta ahora nosotros venimos siempre con asesoramiento jurídico porque nosotros no actuamos de forma independiente. Mis expresiones en este momento no son personales, sino que son de la institución. Entonces, eso lo tenemos que evaluar”, explicitó.
Finalmente, consultada por la inconveniencia de brindar alimentos ultraprocesados, Martínez Garbino sostuvo que “en todas las patologías, no hay patología que no veamos en clínica donde los ultraprocesados no tengan una injerencia negativa y en forma independiente son un factor de riesgo. O sea, la persona puede, o no, tener otros factores de riesgo y solo el hecho de consumir alimentos con mayor cantidad de conservantes, colorantes, gelificantes, es un factor de riesgo”.
“Yo siempre le digo a los pacientes, y hacemos mucho hincapié en las consultas, no miren el paquete de frente, hay que darlo vuelta y lo primero que hay que leer son los ingredientes. Si tenés un alimento que tiene dos ingredientes que reconoces y 14 que no, eso es un ultraprocesado. Si uno empieza a leer siglas como INS, E42, E100, son todos códigos de cosas que le están agregando al alimento para que parezca que uno está comiendo algo con manteca, parezca que uno está comiendo algo con cebolla, pero son todas sustancias químicas y no hay forma, por lo menos al día de hoy, no hay estudios que no demuestran que no son malos. Son malos”, concluyó
