Confirmaron la condena mas elevada por trata de personas

La Cámara Federal de Casación Penal rechazó todos los planteos de los defensores y, en consecuencia, dejó firme el fallo a través del cual se condenó a los dos hombres oriundos de Gualeguaychú por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, en su modalidad de traslado, en perjuicio de una adolescente de 16 años.

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El Tribunal Oral Federal condenó a siete años de prisión a José Cándido Manzanares el año pasado, en un juicio en el que también fue condenado Dardo Rubén Darío Campoamor a 3 años y seis meses de cárcel.

Manzanares, de 71 años, recibió una pena de 7 años de prisión, tal como había solicitado la Fiscalía; y Campoamor, de 67 años, fue condenado a 3 años y seis meses de cárcel como partícipe secundario.

El hecho por el cual fueron condenados se descubrió a la madrugada del 5 de diciembre de 2011. Los hombres viajaban a bordo de una camioneta Peugeot Partner e intentaron salir de la provincia por el puente Victoria-Rosario. Con ellos viajaba una joven de 16 años. Según dijeron, eran amigos de su madre y se dirigían a la provincia de Córdoba para realizar una operación de compra y venta de vehículos; y la adolescente los acompañaba para conocer, pero curiosamente portaba el documento de identidad de su madre. Sin embargo, cuando los efectivos de Gendarmería se contactaron con la mujer, ésta dijo que no los conocía y radicó la denuncia.

En el juicio se descubrió una trama de explotación sexual que incluía a otras jóvenes de Gualeguaychú y el tribunal dio por probado que el viaje tenía como objeto prostituir a la menor en la localidad cordobesa de Laboulaye.

Los jueces Gustavo Hornos, Ana María Figueroa y Luis María Cabral –antes de su polémica remoción– no solo ratificaron las condenas sino que además señalaron en su fallo que “las mujeres y niñas son las más expuestas a formas sistemáticas de violencia y abusos de poder, que ponen en riesgo su salud física, psíquica y sexual”.

El tribunal de casación señaló que la violencia “se manifiesta desde el ámbito físico, sexual, simbólico, psicológico, económico, patrimonial, laboral, institucional, ginecológico, doméstico, en los medios de comunicación, en la educación sistemática formal e informal, en la justicia, en la sociedad, entre otros, donde se estereotipa al colectivo mujeres, desconociéndole su dignidad y derechos humanos, por la prevalencia de esquemas patriarcales y una cultura androcéntrica, que hasta la ha privado de un discurso y práctica jurídica de género”.

En el fallo señalaron también que la violencia contra la mujer “se ejerce de diversas maneras, desde la comisión de ilícitos, hasta comportamientos aceptados socialmente, que van desde violaciones, prostitución, lesiones, coacción, violencia doméstica, maltrato, los que fueron considerados por mucho tiempo como ‘naturales’”. Manzanares permanece detenido en la unidad penal de Gualeguaychú, no así Campoamor. El tribunal de casación, en el caso del primero, confirmó la prisión preventiva y ratificó los argumentos que en su momento había dado del tribunal oral para negar el arresto domiciliario del condenado.

FIESTAS PRIVADAS

La joven de 16 años, al momento de declarar a través del sistema de Cámara Gessel, se reconoció como víctima de trata, dijo que Campoamor abusó de ella cuando tenía 12 años, que la mandaba a prostituirse y que a los 13 años la “vendió” a Manzanares, quien continuó explotándola sexualmente. “Me obligaba a ir a los hoteles o a una chacra”, dijo la joven. “En la chacra se juntaban a comer asados y a cogerse pendejas. Yo iba obligada”, explicitó.

La joven habló también de las fiestas, reuniones y asados de los que participaban hombres mayores, donde mantenían relaciones sexuales con adolescentes: “El que quería, antes del asado, y si no, después”, contó la joven con la voz quebrada por el llanto. María –no es su verdadero nombre– reconoció que sus padres no sabían nada de lo que hacía y que “tenía que hacer todo lo que ellos decían, estaba amenazada”.

Así lo ratificó también otra joven, que hoy tiene 17 años, pero que dijo haber conocido a Manzanares y Campoamor cuando tenía 12. La adolescente aseguró que “pagaban para tener relaciones con ellos”, dijo que se inició sexualmente a los 12 años y que hasta los 15 años participó de “asados y peñas” que ambos organizaban con sus amigos en las casas de estos, en el negocio de un dirigente de la liga de fútbol o en un rancho ubicado detrás del cementerio de Gualeguaychú.

Según dijo, “iba un montón de gente grande, como ellos, y llevaban mujeres”. Mencionó a cuatro jóvenes, entre las que nombró a María, la víctima en esta causa, que participaban de esos encuentros en los cuales comían, bailaban y después iban a un hotel donde debían mantener relaciones sexuales con los hombres a cambio de dinero. Las mujeres tenían “16, 17, 20 años, y otras más grandes” y por cada relación sexual les pagaban $250, contó con detallada crudeza.

Estas circunstancias dieron origen a otra causa por el delito de trata de personas, que tramita actualmente en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, en la que hay otros hombres involucrados, además de Manzanares y Campoamor.

 

 

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