Crimen de Jonathan: dos sospechosos fueron a la marcha y los detuvieron

Dos menores, sobre quienes pesa la sospecha de ser los autores del asesinato de Jonathan Burgos, fueron demorados este miércoles por la Policía de Concordia, en momentos en que merodeaban la concentración de vecinos que a primera hora de la tarde se reunieron y quemaron cubiertas para reclamar justicia. Uno tiene 14 años y lo apodan «Tiki». El otro 17 y le dicen «Tuerto». Un testigo los vio huir en bicicleta del lugar donde mataron a Burgos. 

Uno de ellos tiene sólo 14 años, su apodo es «Tiki» y vive en inmediaciones de La Pampa y Doctor Solari. El otro es conocido como el «Tuerto», tiene 17 años y, según fuentes extraoficiales, residiría en cercanías de Paula Albarracín y República Argentina.

Fue el testimonio de una mujer el que dirigió la búsqueda de la policía hacia ambos.

En efecto, una vecina de la esquina de Liebermann e Isthilart, en el Barrio Parque, donde fuera asesinado Jonathan, contó que «salió once y moneditas de ayer de su casa porque escucha una ambulancia, ve que suben a un pibe». Luego, un hijo de ella le dice «ahí va el Tuerto y Tiki en bici roja playera. El Tuerto salió corriendo por la Pampa y dobla en J.J Valle, para el Barrio Concordia, tiene puesto un gorro grande».

Los dos menores fueron vistos por la policía en momentos en que pasaban a pasos de la concentración de vecinos que reclamó justicia por el crimen. Los uniformados los trasladaron hasta las dependencias policiales para su identificación y demás pericias.

Off the record, fuentes cercanas a la investigación, en diálogo con El Entre Ríos, lamentaron que el Fiscal actuante, Darío Mautone, no hubiera ordenado los allanamientos durante el mismo día del crimen.

«La policía ya tenía pistas pero recién pudo actuar a partir de la mañana de hoy. Se perdió tiempo muy valioso», dijeron.

Ayer miércoles, hubo cuatro allanamientos que no arrojaron resultados positivos, se demoró a un menor de 16 años y a su padre, y, por último, durante la concentración de vecinos, se trasladó a dependencias policiales a «Tiki» y «Tuerto».

 

CORTARON LA CALLE PARA PEDIR JUSTICIA POR EL JOVEN ASESINADO

 

Los vecinos del barrio Parque se reunieron en el lugar en el que el martes balearon a Jonathan Burgos y reclamaron por seguridad. «Ya no se puede más, está liberado esto» dijo una vecina.

 

Luego del asesinato de Burgos, ocurrido en la mañana del martes, los vecinos del lugar en el que el joven estaba esperando el colectivo decidieron realizar una convocatoria, a través de las redes sociales, en la que proponían hacerse escuchar y reclamar por seguridad y justicia.

Paola Rosatto, vecina autoconvocada, dijo: «lo que pasó con el chico ayer a la mañana es indignante, ya no se puede más, está liberado esto. La policía viene y te dan más vueltas a vos si viste algo, que lo que hacen con los chorros. Y agregó: «si los meten, como al pibe este que mató al chico que dicen que es menor, ya debe estar libre porque los jueces lo largan. Si bien lo llevaron e hicieron allanamientos y todo, seguro ya está en la casa porque es menor».

Consultada acerca de los casos de inseguridad en el barrio, Paola comentó: «se viven muchos casos de robo y ya no es de noche como en otros lados, ahora es de mañana. Los chicos van a la escuela acá cerca, y a las chicas las arrastran de los pelos para robarles el celular».

«Yo pensaba que no necesitábamos una garita y que era injusto tener un policía parado las 24 hs cuidándonos pero por lo visto no hay otra solución, así que me pregunto qué hace el jefe de policía que no nos manda eso o más patrullaje» expresó, y contó su situación: «en 8 días entraron 7 veces a mi casa, a las 7 de la mañana, a las 10, a las 17. Hacen las cosas de mañana, con alarmas, con rejas, con todo, no se puede más».

Para finalizar, la vecina del barrio Parque dijo: «queremos ver qué pasa, ya que nadie se mueve nos vamos a mover nosotros si es por la seguridad de nuestros hijos y la nuestra porque no se puede más. Esperemos que no quede en nada ni nos olvidemos de lo que pasó con este chico. Es extremo lo que pasó, fue por diez pesos, por una mochila que siquiera se la llevaron».