Horas antes de su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente Santiago Peña se reunió en Nueva York con Yun Lin Huang, secretario general del Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional de Taiwán (TaiwanICDF, por sus siglás en inglés), para avanzar en el denominado Yguazú Digital, el proyecto que busca apuntalar a Paraguay como polo tecnológico regional.
Durante su gira por Estados Unidos, el mandatario aseguró que el país estaba en una «situación privilegiada para tener un lugar de protagonismo en esta carrera tecnológica». Peña repitió esa tesis esta mañana cuando reivindicó el «potencial inmenso» de la Inteligencia Artificial en la ONU. En rigor, el mercado de la infraestructura digital en Sudamérica es liderado por Brasil y Chile, y la apuesta del presidente es que Paraguay sea un hub alternativo de innovación.
Sin embargo, la discusión no pasa solo por convertir a Paraguay en un gran data center para empresas extranjeras, gracias a su disponibilidad de energía hidroeléctrica, sino por definir si el país será capaz de aprovechar la IA para procesar datos propios, desarrollar conocimiento y transformar sectores productivos como el agronegocio.
Mientras Chile y Brasil despliegan sus propias estrategias para captar la nueva ola de inversiones vinculadas a la IA y los centros de datos, Paraguay se respalda en el proyecto Yguazú Digital, concebido bajo el modelo de ente binacional, donde uno de los socios aporta la energía y el otro la expertise. Esta cooperación resulta crucial para que Paraguay entre en la carrera por los data centers.
Brasil acaba de poner en marcha el Régimen Especial de Tributación para Servicios de Data Center (Redata), que contempla incentivos fiscales para la instalación de centros de procesamiento de datos y actividades vinculadas con computación de alto rendimiento, almacenamiento, servicios en la nube y entrenamiento. El esquema incorpora además contrapartidas de inversión y desarrollo tecnológico dentro de Brasil.
En paralelo, Chile proyecta una fuerte expansión de su capacidad de centros de datos por la alta demanda de IA. Un informe de la consultora Colliers prevé ocho nuevos proyectos hasta 2031 que sumarían 367,8 MW de capacidad e inversiones estimadas en US$1.616 millones, sobre una infraestructura operativa de 255 MW.
En el caso de Paraguay, el Gobierno apuesta al Centro de Cómputo de IA Soberana con Taiwán, donde se apunta a calcular cuántos megavatios puede ofrecer el país para alimentar los futuros centros de datos y, sobre todo, hasta dónde llegará la transferencia de conocimiento y tecnología para que esa infraestructura genere capacidades propias.
El Gobierno viene colocando como principal ventaja competitiva la disponibilidad de energía eléctrica limpia y renovable. «Paraguay ya es el tercer país más grande del mundo en producción de criptoactivos. Tenemos tierra, agua, energía, gente joven, profesionales de enorme capacidad, no podemos estar ausentes de estas conversaciones», aseguró tras una ronda de encuentros con potenciales inversores en Nueva York.
Pero puertas adentro del Gobierno sobrevuela la incertidumbre en torno al rumbo que quiere tomar Peña. «Realmente este tema de tecnología lo maneja exclusivamente el presidente. Hoy no tenemos mucha certeza de a dónde apuntamos, no sé realmente a qué quiso apuntar el presidente», señaló un funcionario del gabinete luego de la reunión entre Peña y Yun.
La diferencia entre instalar infraestructura y construir una industria propia es precisamente el punto que plantea Jorge Duarte, rector de la Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay. Para Duarte, el diferencial es el acceso a capacidad soberana de procesamiento de datos para IA.
«Vamos a tener nuestros propios datos y analizarlos para nuestros sectores productivos. La ganadería inteligente será posible, la digitalización del campo y el procesamiento de datos para la gestión de la hacienda y el hato ganadero. Ganadería de precisión. Y eso también para la agricultura, el sector energético. Esa es la propuesta de valor. No solo alquilar la capacidad para empresas extranjeras», señaló Duarte, quien se encuentra en Taipéi.
El planteo coincide con el concepto de «soberanía digital» que comenzó a instalarse en la agenda regional, es decir, usar la infraestructura tecnológica propia para que los datos, el procesamiento y parte del conocimiento generado por esta nueva economía permanezcan dentro del país, como propone el Redata brasileño.
