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El Niño: Paraná se prepara con carpas móviles y prevé evacuaciones en Bajada Grande a fin de mes

La Municipalidad de Paraná se prepara para las consecuencias del fenómeno de El Niño, que podría afectar a la ciudad tanto por la crecida del río Paraná como por el desborde de los arroyos. Según las previsiones oficiales, hacia fines de octubre podrían registrarse las primeras evacuaciones en la zona costera de Bajada Grande.

«Más allá de los niveles de intensidad que uno no puede medir a priori, es una realidad que se aproxima el fenómeno del Niño con consecuencias en la ciudad de Paraná», planteó el secretario de Desarrollo Humano del Municipio, Enrique Ríos.

En diálogo con Un martillo para darle forma, por Radio Plaza, el funcionario explicó que el Municipio trabaja con un protocolo elaborado por el Comité de Emergencia y que ya avanza en una etapa que considera clave: «Trabajar sobre la prevención y cómo actuar durante las consecuencias del fenómeno del Niño».

Bajada Grande, la zona más expuesta
El Municipio ya tiene relevadas las zonas con mayor riesgo ante la crecida del río. «El foco mayor va a ser en la zona de Bajada Grande, puntualmente en lo que es el borde costero, es decir, de los miradores hacia el sur», precisó Ríos. Allí, dijo, la zona de humedales «quizás sea la zona donde se sienta más la crecida del río Paraná».

También aparecen como posibles zonas afectadas Arenales, Toma Vieja, «una partecita de Puerto Sánchez» y «una partecita también de Puerto Viejo».

En Bajada Grande, explicó, el agua puede llegar por dos vías: «Ya sea por el río o por las lagunas detrás». «Nosotros esperamos que para fines de este mes quizás se vea algún tipo de problema con esta zona», anticipó.

Fin de octubre: las primeras evacuaciones posibles
Según los pronósticos que maneja el Municipio, el río comenzaría a acercarse a sus niveles de mayor crecimiento a partir del 20 de octubre. Según se mencionó durante la entrevista, el Instituto Nacional del Agua (INA) anticipa que desde esa fecha el Paraná llegaría a los 4 metros.

«A partir del día 20 sería quizás donde vaya llegando a sus niveles de mayor crecimiento, para llegar a fines de este mes quizás con situaciones que tengamos que evacuar a algunas personas», explicó Ríos.

El funcionario destacó una diferencia con el río Uruguay: «El Paraná tiene una crecida que por lo menos permite ir planificando esta situación. No es tan abrupto como es la crecida en el río Uruguay, que vos te levantás con el río ya crecido».

El escenario, advirtió, no será breve. «Prevemos que de noviembre a marzo o abril vamos a tener distintas variaciones, pero con mayor o menor intensidad el fenómeno del Niño, que nos va a afectar sin lugar a duda».

La incertidumbre de los arroyos
El panorama de los arroyos es más difícil de anticipar, porque depende de la intensidad de las lluvias. «No podemos prever cuál va a ser el nivel de lluvia y fundamentalmente el tiempo en el cual va a ocurrir», señaló Ríos.

«Si llueve como ha venido lloviendo estos días, donde permite el escurrimiento y el drenaje normal del agua, esto no nos generaría un problema. Ahora, si tenemos en corto tiempo una gran cantidad de lluvias, seguramente esto nos va a generar un problema», explicó.

Talleres con vecinales: qué hacer antes y durante la emergencia
El Municipio ya realizó una ronda de reuniones con vecinales de Bajada Grande, la zona de la Escuela Hogar, el arroyo Colorado y Puerto Viejo, además de organizaciones intermedias, para dar a conocer el protocolo del Comité de Emergencia.

Ahora, junto con el Área de Salud municipal y Defensa Civil, se puso en marcha un taller «dinámico, interactivo» con los contenidos de esa etapa de prevención. Entre los temas que aborda están:

Salud: qué hacer con el agua, cómo desinfectar cuando ingresan efluentes cloacales y cómo actuar ante alimañas. También qué hacer y qué no ante la picadura de una víbora.

Información oficial: cómo identificar los canales institucionales y los medios que transmitirán información con «mayor grado de credibilidad y certeza».

La mochila de emergencia: preparar la documentación y los remedios.

Evacuación: a dónde dirigirse y cuáles son los puntos de encuentro.

Ríos subrayó la importancia de la información: «Hoy vivimos una sociedad muy tecnológica y muy cruzada por información, entonces cómo detectar cuál es la información oficial».

Puntos de evacuación y carpas móviles
El Municipio estableció en zonas altas de la ciudad distintos puntos de referencia para que los vecinos puedan dirigirse allí ante una evacuación inmediata.

Para alojar a los evacuados, en lugar de centros fijos, se implementará un sistema de carpas portátiles, con un esquema «que se ha usado exitosamente en la ciudad de Santa Fe». Las carpas se instalarán en lugares altos y permitirán «brindarle la asistencia alimentaria, sanitaria y asistencial psicológica, pero también poder levantarlo», explicó Ríos. Esa movilidad, dijo, responde a una realidad: muchas personas permanecen evacuadas «uno o dos días» y luego se retiran.

Ya están definidos los lugares donde podrían instalarse las carpas en las zonas con posibles evacuados. Además, se diseñaron «puntos de apoyo logístico»: espacios del Estado municipal cercanos a esas zonas que sirvan de cobertura ante una emergencia «que uno a veces sabe cuándo empieza y no sabe cuándo termina».

La alerta de los pescadores
Entre los vecinos, las percepciones son diversas. Ríos contó que un grupo de pescadores y baqueanos del río se acercó de manera espontánea al Municipio, «muy preocupados». «De acuerdo a lo que ellos conocen, que ellos fundamentalmente van viendo el cambio de la naturaleza, nos decían que vamos a tener una crecida muy grande», relató. A partir de ese pedido, se realizó una reunión en Bajada Grande.

En cambio, hay vecinos que viven en esas zonas desde hace pocos años y que nunca sufrieron una inundación. Esos vecinos «creen que no les va a llegar, que creen que esto tiene que ver más con una cuestión comunicacional», señaló. «Lo cual hace que tengamos que trabajar más fuerte en la toma de conciencia».

Tótems para ver la crecida
Para reforzar esa concientización, el Municipio prevé instalar tótems que muestren los niveles del agua y en qué punto se debe evacuar. La idea es que los vecinos puedan visualizar «estas tablas numéricas que van reflejando el crecimiento del río para que puedan tener quizás en esa visualización una toma de conciencia más rápida».

Ríos reconoció que la evacuación es una decisión difícil. «Hay muchas personas que les ha costado muchísimo poder construir sus viviendas y estar allí, y temen mucho a perderlo, a perder lo que han construido durante estos años, a dejar su hogar», explicó. «La experiencia nos dice que son muy pocas las personas que a veces acceden a una evacuación voluntaria».

«Es una tarea de todos los días y de boca a boca», resumió.

La otra emergencia: las personas en situación de calle
Mientras se prepara para la crecida, el Municipio enfrenta otra emergencia que ya está en las calles. Ríos advirtió que este año hubo «un crecimiento muy grande de las personas en situación de calle» y que cambió el perfil de quienes necesitan asistencia.

«Antes nosotros asistíamos a personas que tenían problemas de consumo problemático o cuestiones de salud mental. Hoy asistimos a adultos mayores que han quedado a la intemperie en la calle, incluso muchos teniendo algún tipo de recurso, como una pensión, que no pueden pagar un alojamiento», explicó.

Refugios colapsados
El refugio municipal de calle Belgrano, que asiste a 38 personas, está «colapsado» y tiene «prácticamente en lista de espera la misma cantidad de gente», según el funcionario. Una situación similar, dijo, le transmite Cáritas sobre el refugio que funciona en calle Misiones.

El relevamiento que antes se hacía solo durante el invierno hoy es permanente. «Todos los días se incorporan personas en situación de calle y hay corredores en la ciudad de Paraná que es habitual ver personas ya sea pidiendo o pernoctando durante la noche o durante el día», describió.

Ríos admitió que el problema también es de recursos: «Más allá de la voluntad, más allá de la disposición y las ganas que uno tenga, a veces choca con la finitud de los recursos».

«Un modelo que no solo excluye»
Para el secretario, se trata de «un emergente social, producto de una situación macroeconómica y una economía que evidentemente no está atendiendo a los sectores más vulnerables». «Si no hay un cambio en cuestiones económicas que permita generar una situación totalmente distinta, entonces va a crecer», advirtió.

El funcionario marcó su diferencia con las lecturas oficiales sobre el crecimiento económico. «La realidad que se vive todos los días es más gente en situación de crisis, más chicos en situación de vulnerabilidad», sostuvo. Y señaló el aumento de la demanda en comedores y merenderos, que «contrasta a veces con una realidad que desde algunos lugares del gobierno nacional y provincial se reclama como un modelo a profundizar».

«Un modelo que a mi entender no solo excluye, sino que está condenando (…) a las enfermedades a miles de personas, y lo vemos todos los días», afirmó.

Y cerró con una imagen que, dijo, cualquier vecino puede comprobar: personas buscando sustento en los contenedores de basura, algo que antes se veía «uno sobre cientos de calles» y hoy aparece en la gran mayoría de las calles céntricas.

Fuente: Análisis Digital

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