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El Senado aprobó acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea


Se convirtió en ley el proyecto que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea por 69 votos afirmativos y 3 negativos. El consenso fue casi total ya que hasta el bloque Justicialista había anticipado su apoyo a la iniciativa, que ya había tenido un amplio respaldo en la Cámara de Diputados. Los legisladores entrerrianos votaron a favor.

El oficialismo cantó victoria pero la alegría no fue total porque en la previa a la sesión, en Casa Rosada y en Cancillería estaba la expectativa de que el Senado convalidara el acuerdo antes que el Parlamento uruguayo, algo que al final no sucedió porque hacia el mediodía el Congreso del vecino país ganó la carrera.

Desde Entre Ríos provinieron tres votos positivos, Romina Almeida y Joaquín Benegas Lynch de La Libertad Avanza como Adán Bahl del PJ decidieron acompañar la iniciativa.

El acuerdo bilateral entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado el 17 de enero pasado en Asunción, en el marco de una ceremonia que tuvo la participación del presidente Javier Milei y de sus pares de Paraguay, Santiago Peña, y de Uruguay, Yamandú Orsi, y a la que se ausentó el mandatario de Brasil, Lula da Silva.

El tratado comercial, uno de los mayores acuerdos birregionales del planeta, aún no puede implementarse porque el Parlamento Europeo decidió con la mayoría de los votos de sus integrantes la revisión por parte del Tribunal de Justicia de Europa para que analice su impacto y decida sobre su puesta en vigencia.

Según sus promotores, la implementación del acuerdo comercial entre los dos bloques económicos regionales permitirá bajar aranceles al 92% de las exportaciones del Mercosur, otorgará acceso preferencial al restante 7,5% y recortará las barreras de acceso para bienes industriales provenientes del Viejo Continente.

Entre otras implicancias, se suprimen los aranceles de productos químicos, farmacéuticos, maquinaria, ropa y bebidas.

El acuerdo supone la creación de una zona de libre comercio con un mercado de más de 800 millones de consumidores, que representa el 25% del PBI mundial.

La Unión Europea es el segundo mayor socio comercial del Mercosur después de China y por delante de Estados Unidos.

Además, la Unión Europea es una de las principales fuentes de Inversión Extranjera Directa, y es el segundo mayor importador global de bienes.

Detalles del acuerdo

La norma, por la que se trabajó durante más de 20 años y que espera un pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para entrar -o no- en vigencia definitiva, según lo solicitado por la Eurocámara el pasado 21 de enero, establece la reducción o eliminación progresiva de los derechos de aduana de las partes sobre las mercancías originarias, salvo algunas excepciones señaladas, con períodos de transición de hasta 15 años para productos sensibles.

Entre los principales productos de exportación a la UE beneficiados se encuentran la carne, los langostinos y los calamares, la merluza, la miel, los cítricos y las frutas, y el biodiesel.

Además, la UE elimina los aranceles al vino y reconoce indicaciones geográficas argentinas y expresiones tradicionales (como “reserva” o “gran reserva”). Los principales productos de la pesca obtendrán acceso libre de aranceles al momento de la entrada en vigor del acuerdo.

Se establece que se podrá acelerar la eliminación de los derechos de aduana sobre las mercancías originarias de la otra parte, o mejorar de otro modo las condiciones de acceso a los mercados para las mercancías originarias de la otra parte, si su situación económica general y la situación del sector económico de que se trate lo permiten.

A partir de 3 años después de la fecha de entrada en vigor del acuerdo, a petición de cualquiera de las partes, el Subcomité de Comercio de Mercancías, creado a tal efecto, estudiará medidas que permitan mejorar el acceso al mercado. El Consejo de Comercio estará facultado para adoptar decisiones que sustituirán a cualquier tipo de derecho o categoría de desgravación determinado para las mercancías originarias.

Se acuerda, de conformidad con el artículo VIII del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1994, incluidas sus notas interpretativas y disposiciones suplementarias, que todas las tasas y otras cargas de cualquier naturaleza, distintas de los derechos aplicados a la importación o la exportación o en relación con ellas, se limiten al coste aproximado de los servicios prestados, no se calculen ad valorem y no constituyan una protección indirecta de las mercancías nacionales ni gravámenes aplicados a la importación o a la exportación con fines fiscales.

Asimismo se eliminan barreras no arancelarias. Se establecen procedimientos y plazos en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias para facilitar el comercio y otorgar mayor previsibilidad a los exportadores.

Se establece también la creación de un mecanismo de consultas bilaterales para resolver los problemas comerciales que se puedan presentar.

Se establecen exclusiones y plazos prudentes para la adaptación industrial: el Mercosur dejará excluidas las importaciones desde la UE de productos sensibles del bloque; la mayoría de las importaciones del Mercosur se desgravará en 10 años o más; la UE se compromete a suprimir los aranceles a las importaciones más rápidamente que el Mercosur; la apertura del sector automotor será gradual; se podrán aplicar salvaguardias bilaterales específicas para el sector automotor hasta los 18 años de entrada en vigor del acuerdo.

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