Es el final del rebote post pandemia en una economía raquítica.

Es el final del rebote de la pandemia en una economía raquítica. El FMI y el Gobierno hablan de desaceleración necesaria para terminar con la inflación.

Se habla de una fuerte desaceleración de la economía para el final de 2022 y todo 2023
Se habla de una fuerte desaceleración de la economía para el final de 2022 y todo 2023

El rebote de la pandemia registrado  en los primeros diez meses de 2021, con una actividad económica que acumuló un alza del 10,4 %, está languideciendo.

En este contexto, las tasas de interés positivas en términos reales, las restricciones a las importaciones para favorecer la acumulación de reservas y la menor emisión monetaria vienen a fortalecer una desaceleración de la economía, que se transformará en estancamiento a fin de año.

Si bien, según algunos especialistas, la desaceleración es imprescindible para quitarle presión al tipo de cambio y empezar a actuar sobre la inflación, prevalecen fuertes dudas sobre la capacidad de frenar esta caida de la actividad. Andrés Borenstein, economista de la consultora Econviews, consideró que “en lo que resta del año vamos a ver más señales de una economía que pierde fuerza, aunque el crecimiento va a dar cerca del 4%. Para el año próximo sería razonable esperar una expansión mucho menor de sólo el 1%”.

Massa insistirá, y en el proyecto de presupuesto considerará una baja notable en la inflación para 2023, por debajo del 50%. Sin embargo, no hay una sola persona seria que acompañe tal pronóstico.

El FMI, proyecta para nuestra economía,  una mejora de entre 1% y 2% del PBI, es decir la mitad de este año.

Las señales de desaceleración comenzaron a notarse en julio, aunque muy “contaminadas” por la crisis financiera de aquel período y sobre todo la suba del tipo de cambio. En los próximos meses tendrán más impacto las últimas medidas, que por un lado buscan reencauzar algunas variables pero que al mismo tiempo pegarán en el corto plazo en el nivel de actividad. También el consumo se verá resentido, agregando complicaciones a las ya generadas en los bolsillos por los altos niveles de inflación.

Las estimaciones para lo que viene serán incluidas en el proyecto de Presupuesto 2023 que el ministerio de Economía debe remitir al Congreso el jueves. Según se prevé, se respetará la reducción de déficit fiscal al 1,9% del PBI que se acordó con el FMI en el último acuerdo de enero. Esto significa que el Gobierno se compromete a realizar un recorte de gasto público en medio del año electoral. Esto lo hizo Macri en 2019, logrando una baja de la inflación en los meses previos a las elecciones. Sin embargo, las urnas no lo perdonaron y perdió la carrera presidencial con Alberto Fernández.

Por último, cabe considerar que si el Gobierno subestima la inflación para 2023, se expone a otro año con constantes paritarias y conflictos salariales como el que ha pasado, aumentando la conflictividad en un año que de por si ya se presenta como complejo.