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Extraña sobreactuacion del Peronismo por una mesa en la calle

mesaPor Guillermo Pérez

Evidentemente, el Peronismo se siente muy incómodo con alguien más en la calle. Durante la vigencia del bipartidismo, nadie le disputó la calle. El Peronismo nació en la calle, un 17 de octubre, y desde entonces cada nacimiento, aniversario, fallecimiento, triunfo o derrota lo manifiesta en la calle.

En cambio el Radicalismo nunca tuvo vocación manifestante. Protagonizó sí con la despedida a sus dos grandes líderes, Hipólito Yrigoyen y Raúl Alfonsín, movilizaciones enormemente masivas. O cuando hubo que manifestarse por la Democracia fue motorizador, pero no por un sentimiento partidario, salvo aquellas celebraciones en la época de Alfonsín, que no fueron tantas.

El Pro es un fenómeno muy reciente y el tiempo dirá si se consolida como partido político. Cambiemos fue una alianza electoral, que correrá la suerte de todas las de su especie.

Pero que alguien del Pro o de Cambiemos, o incluso sin bandera política, haya salido a la calle a manifestar algo distinto al Peronismo, es alentadoramente novedoso. Y encima en “la Capital del Peronismo Entrerriano”.

Tal vez en la mesa que se instaló el viernes pasado, pidiendo la firma para reclamar la Ley de Extinción de Dominio que pretende recuperar los bienes comprobadamente producto de la corrupción pero además en apoyo del presidente Macri, hayan sido cuatro o cinco, no importa, pero salieron a la calle a expresarse. A fuer de ser sinceros hay que reconocer que no es la primera manifestación en Concordia, pero sí es la primera vez que el Peronismo reacciona reclamando la calle. Con una sorprendente sobreactuación, diciéndose “provocados”, casi victimizándose.

Por supuesto que la instalación de la mesa en la plaza 25 de Mayo pidiendo apoyar con la firma la Ley de Extinción de Dominio que trata el Congreso de la Nación no fue inocente, pero nada en la Política lo es. Si fue inoportuno, desacertado o innecesario, no parece que sea el Consejo Departamental del Justicialismo el encargado de determinarlo. Si está dentro de la ley, está permitido. Y que sean los ciudadanos quienes con su firma o con su negativa a apoyar el proyecto juzguen su razonabilidad.

Pero quienes reaccionaron tampoco lo hicieron de manera inocente. Tal vez no tenían pertenencia política, lo que es poco probable. Pero avalar la reacción ante la instalación de la mesa en la plaza 25 de Mayo, ante esa pequeña manifestación, es una perversa muestra de intolerancia.

Y pretender que se tiñó “de agresividad el derecho a la libertad de expresión” es arrogarse la administración de derechos de una manera peligrosa. Dentro de la ley, la libertad de expresión es libertad de expresión, y no su puede hacer callar a alguien que está diciendo que apoya a un Presidente porque no se está de acuerdo con el Presidente. Eso no es provocación.

Es sorprendente que en una ciudad donde la frase “roban pero hacen” sea tan familiar como el “a mí que me revisen”, alguien se sienta provocado porque otro pide que “devuelvan lo robado”.

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