
Javier Milei echó a una de las funcionarias de mayor confianza de su hermana Karina por el escándalo de corrupción y demanejo en la Quinta de Olivos. Se trata de Belén Agudiez, la subsecretaria de Planificación General que tenía a su cargo todo el manejo de la residencia presidencial y había metido a varios familiares a trabajar.
LPO informó este domingo en exclusiva sobre las versiones de renuncia de Agudiez, que en el gobierno no confirmaban. Pero la salida de la subsecretaria fue publicada horas después en el Boletín Oficial. Fuentes consultadas por este medio aseguraron que la propia Karina le pidió que diera un paso al costado.
Agudiez quedó en la mira porque contrató a varios familiares para trabajar en la residencia, además de las denuncias que enfrenta su gestión por presuntamente comprar 29 toneladas de carne y gastar 700 millones en jardinería, lo que abre las sospechas de un circuito corrupto para malversar los fondos destinados a mantener la quinta presidencial.
Se trata de un nuevo caso de corrupción ramplona que afecta directamente a Karina Milei como sucedió con su ex protegido, Manuel Adorni y las coimas del 3 por ciento de la agencia de discapacitados, además de las sospechas sobre el uso y la privatización de Tecnópolis, que conecta a varios de los protagonistas de ese mundo opaco.
La ahora ex funcionaria puso como intendente de la Quinta al jardinero Javier Sosa, su cuñado, y también hizo que contrataran a sus primos, su hermana y su madre para distintas tareas de mantenimiento, limpieza y administración de la residencia.
Todos ellos cayeron en la purga que lanzó Milei el jueves pasado contra todo el personal civil de la Quinta de Olivos, revelada en exclusiva por LPO. En un primer momento trascendieron doce despidos, pero podrían ser más.
Todo el personal despedido, desde jardineros hasta cocineros, fueron reemplazados por militares. El gobierno confirmó los movimientos con un comunicado oficial donde sostuvo que Casa Militar asumió el control por cuestiones de seguridad.
Algunos voceros oficiosos de Karina Milei se subieron a esa versión e incluso afirmaron sin ponerse colorados que tenía que ver con la visita del Papa a la Argentina. Pero la salida de Agudiez confirma que no se trató de cuestiones de seguridad.
Una de las cuestiones que habría fastidiado a Milei es que la familia de Agudiez se tentara con el usufructo de las instalaciones y organizara cumpleaños, asados y otros eventos que complicaban la rutina del presidente. También se habla de gastos desproporcionados, como la compra multimillonaria de carne por 29 toneladas, es decir, 29 mil kilos de asado.
Agudiez ya había quedado rodeada de sospechas cuando la diputada Marcela Pagano denunció una licitación de $700 millones para el mantenimiento y la jardinería de Olivos, direccionada para que la gane Franco Castelli, a quien la legisladora catalogó como «socio» de la ex funcionaria.
Pagano también denunció que el clan Agudiez usó a un jubilado de un barrio carenciado, sin bienes ni patrimonio, para registrarlo como «proveedor» oficial de la Presidencia y facturarle al Estado más de $600 millones. Además, sugirió que utilizaban la estructura y los insumos de la cocina de la residencia presidencial para abastecer a su catering privado, «Pancitos Caseros».
La crisis de Olivos que golpea de lleno en Karina Milei incluso llevó al fundador del movimiento libertario Ramiro Marra a salir de su silencio y publicar un sugestivo tuit: «No hay que confiar en nadie que se dedique a hacer magia negra. Tarde o temprano te van a terminar cagando y suar todo lo que saben en tu contra», afirmó.
Es que Agudiez ingresó en el mundo libertario de la mano de Marra y luego cuando el entonces legislado porteño se peleó con Karina Milei, lo traicionó y se fue con la hermana del presidente.