¿Kicillof seguirá pensando que “la emisión no genera inflación”?

Por Emiliano Damonte Taborda

El presupuesto de Guzmán del año pasado que preveía un 33% de inflación para 2022; el Estado llegó a negociar paritarias hace dos meses considerando un 80%; hoy se están negociando paritarias por arriba del 100%; la inflación como única política de Estado; una carrera que no se puede ganar.

Sergio Massa y Axel Kicillof, dos caras de una misma moneda. La inflación como política de Estado
Sergio Massa y Axel Kicillof, dos caras de una misma moneda. La inflación como política de Estado

Una confianza destruida, capacidad instalada raquítica, una oferta insuficiente, emisión sin límites. Difícilmente se me ocurre una condición mas favorable para la inflación.

Si una política ha tenido este Gobierno en materia monetaria, ésta es la emisión. No es fácil identificar alguna otra, o al menos alguna que no esté relacionada a los efectos de la emisión. Este ha sido sin dudas el Gobierno de la emisión y la inflación.

Las políticas aplicadas por la Secretaría de Comercio Interior durante el proceso eleccionario del año pasado, las listas de precios máximos, la guerra contra la inflación declarada por el Presidente allá por marzo y las amenazas a los “formadores de precios”, estaban condenadas al fracaso por una sencilla razón: una oferta llena de problemas y trabas y una demanda inmensa alimentada por la emisión. No hace falta ser Nobel de economía para entender esto.

Pero hubo un efecto secundario que selló toda posibilidad de que el Gobierno se pusiera a trabajar seriamente en combatir la inflación. Vapuleado y maltratado, el Gobierno se fue enamorando de esta licuadora maravillosa que le permitía mantener su esquema de promesas y excusas eternas.

La inflación licuaba todos sus déficits y sus errores de cálculo, es más, fue llegando un momento en el que ya no fue necesario hacer cálculo alguno, y Guzmán se presentó con un Presupuesto que no tenía ningún valor y en el que no había ya ningún esfuerzo por planificar nada a futuro con seriedad.

El periodo de enamoramiento se acabó con la inflación del 6,7% de marzo. Guzmán sabia que solo haciendo reformas estructurales podía aspirar a frenar un proceso que es como un tsunami, que tiene arrastre y que no se detiene con declaraciones políticas. Tarifas atrasadas, tipo de cambio atrasado, confianza devastada, oferta ahogada, demanda brutal generada por emisión sin límites.

Paritarias arriba del 100%

Alberto hablaba de ganarle la carrera a la inflación. La palabra “carrera” ya de por sí es inflacionaria. No se puede correr una carrera contra la inflación, sin generar inflación. Sorprende la facilidad para decir cosas sin sentido que tiene el Presidente.

Con el 6,7% de marzo, estábamos en un 55,1% anual. Hace solo 60 días, el Gobierno negoció paritarias al 80% y hoy, se están negociando paritarias arriba del 100% y en “sesión permanente” (claro indicio de una economía caliente como una plancha). Lejos quedaron los tiempos de paritarias anuales. De nuevo, no es necesario ser premio Nobel de Economía, para darse cuenta de que estamos en un proceso de aceleración fuera de control. Impresiona ver los números.

En estos días tendremos los valores de la inflación de septiembre. ¡Feliz comienzo de semana para todos!¿Kicillof seguirá pensando que la ampliación de la base monetaria no genera inflación? ¿En donde?

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