LA HABANA, (Reuters) – La red eléctrica nacional de Cuba colapsó nuevamente el lunes mientras las autoridades luchaban por restablecer el suministro eléctrico tras un apagón a nivel nacional ocurrido la noche del domingo, informaron medios estatales, lo que marca un nuevo revés en la creciente crisis energética del país.
El segundo colapso en menos de un día puso de manifiesto la fragilidad del sistema eléctrico cubano, que se ha convertido en un potente símbolo de los problemas económicos más amplios de la isla, ya que la escasez de combustible, la infraestructura obsoleta y la falta crónica de inversión dejan a millones de personas vulnerables a apagones cada vez más frecuentes.
El periodista de la televisión estatal, Lázaro Manuel Alonso, informó que el lunes por la tarde se produjo un nuevo corte del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), a pesar de los avances logrados anteriormente en el restablecimiento del servicio.
La compañía eléctrica UNE declaró posteriormente que las condiciones meteorológicas adversas afectaron a la red de transmisión durante las labores de restauración, impactando directamente a las unidades generadoras que ya habían vuelto a estar en funcionamiento.
«Durante el proceso de restablecimiento del SEN, las condiciones meteorológicas existentes provocaron interrupciones en la red, afectando directamente a las unidades generadoras que estaban en funcionamiento», declaró la UNE en un comunicado difundido por los medios estatales.
Al anochecer, las autoridades informaron de algunos avances, indicando que cuatro unidades generadoras de Energas Jaruco estaban en funcionamiento y que varias subestaciones de transmisión alrededor de La Habana habían recuperado el suministro eléctrico.
El último apagón se produce tras tres fallos en la red eléctrica a nivel nacional durante un período de nueve días en julio y otro colapso a última hora del domingo, poco antes de las 23:00 (03:00 GMT del lunes).
Los repetidos apagones han afectado a hogares, negocios y servicios públicos en toda la isla caribeña de aproximadamente 10 millones de habitantes, lo que aumenta la presión sobre un gobierno que ya lucha contra la escasez de alimentos, combustible y medicinas, así como contra una recesión económica que se prolonga desde hace años.
La crisis eléctrica también ha adquirido una dimensión diplomática. Cuba culpa a décadas de sanciones y restricciones comerciales estadounidenses por limitar el acceso al combustible , la financiación y las piezas de repuesto necesarias para mantener su sistema eléctrico, mientras que Washington afirma que los apagones reflejan fallos del modelo económico estatal del país.
El parque de generación térmica de Cuba, gran parte del cual tiene décadas de antigüedad, ha sufrido averías recurrentes debido a la escasez de combustible y los problemas de mantenimiento que sobrecargan la red, lo que hace que el sistema sea cada vez más vulnerable a las interrupciones y complica los esfuerzos para restablecer el suministro eléctrico después de apagones importantes.
