
Las cámaras de clínicas y sanatorios buscan abrir un canal alternativo de comunicación con el Gobierno, resignadas a no ser atendidas por Mario Lugones para abordar la crisis del Pami que les está provocando un colapso financiero.
Frente a eso, fuentes del sector detallaron a LPO que están gestionando una reunión con Diego Santilli en busca de destrabar algunas de las problemáticas centrales de las clínicas que atienden a afiliados del Pami y que tiene que ver con el atraso en los valores de las prestaciones, la demora en los pagos y el aumento de los costos.
Aseguran que es imperioso tener algún tipo de diálogo con autoridades del Gobierno frente a un panorama que empieza a dar muestras concretas de descalabro, con dificultades de funcionamiento que, en algunas ciudades, llevaron al corte de atención a los afiliados de la obra social de los jubilados.
En el Gobierno hay quienes ven a Lugones desinteresado por la suerte que corran los sanatorios, actitud que se profundizó en agosto, luego del corte en la atención por Pami que hicieron durante 24 horas clínicas de cuatro provincias en reclamo por la compleja situación.
«Necesitamos una instancia de diálogo urgente con el Gobierno para preservar la respuesta sanitaria de millones de argentinos», señalaron en Adecra, Acami, Capress, Confeclisa, Fecliba y Salud Federal, junto a 30 cámaras provinciales.
Este martes médicos y odontólogos iniciaron un paro hasta el viernes en reclamo de una actualización de sus ingresos que revierta el fuerte deterioro de los honorarios y dificultades para afrontar los costos de funcionamiento de los consultorios
En el sector aseguran que ya hay procedimientos donde se pierde dinero, como los de urología, donde solo el material descartable cuesta más que lo que paga PAMI. Eso, sin contar los honorarios del médico, enfermera, quirófano, material descartable, comida y cama.
«Algunos profesionales dejaron de atender, entonces los afiliados de Pami solo pueden ir a las urgencias. Es una situación muy perversa», se quejó el dueño de una clínica.
Las entidades advirtieron que el sector privado concentra el 51% de los establecimientos con internación y el 56% de las camas del país, y emplea a más de 330 mil personas.
Por eso, la crisis que afecta la atención por Pami en esas clínicas empieza a recalentar el sistema de salud público, tal como sucede en Mar del Plata, donde el gobierno de Axel Kicillof denunció una situación de «virtual colapso» el Hospital Interzonal hacia finales de agosto a partir de la crisis del Sanatorio Belgrano , que dejó de prestar servicios a 8.000 afiliados que tenían ahí su cápita.
Ese panorama se multiplica en numerosos municipios de la provincia de Buenos Aires, donde el Colegio de Médicos salieron a denunciar precariedad laboral.
«Los valores actuales de las cápitas y honorarios no acompañan la evolución de los costos necesarios para sostener los consultorios, entre ellos alquileres, insumos, personal administrativo y servicios», señalaron.
En ese contexto, este martes médicos y odontólogos de Appamia iniciaron un paro de 96 horas hasta el viernes en reclamo de una actualización de sus ingresos que revierta el fuerte deterioro de los honorarios y dificultades para afrontar los costos de funcionamiento de los consultorios.