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Milei con la Cámara de Comercio: «Cuando vean a un sorete criticando a Federico es porque le está tocando un negocio a un corrupto»

 


En el marco del Council of the Americas, reiteró que la inflación mayorista «arrancó con 0» y aseguró que su presidencia terminará con una tasa de crecimiento por encima del de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).


Javier Milei volvió a utilizar el escenario del Council of the Americas para defender uno de los ejes centrales de su programa económico: la apertura comercial y la competencia. Frente a empresarios y dirigentes del sector privado, el Presidente cuestionó a quienes pretenden sostener precios más altos para proteger mercados locales y planteó que la Argentina necesita adaptarse a un escenario de mayor competencia internacional.

“Si quieren vender la misma remera que hacen los chinos 5 o 10 veces más cara, me parece que estamos en un problema”, afirmó Milei durante su exposición. Y agregó que la alternativa es “no querer entenderlo, resistirnos y ser cada día un poquito peor o mucho peor”.

El Presidente sostuvo que su objetivo es “hacer grande la Argentina nuevamente” y volvió a defender el modelo de crecimiento basado, según enumeró, en los rendimientos crecientes, el capital humano, la apertura comercial y el estímulo del ahorro. A eso sumó una dimensión cultural vinculada al trabajo. “La batalla cultural por gente que le guste laburar y no rascarse”, planteó.

En ese marco, Milei volvió a proyectar un horizonte de crecimiento de largo plazo para la Argentina. Según aseguró, el país podría convertirse en una economía desarrollada “en 20 años”, alcanzar una posición de país grande “en 30” y, en un horizonte de cuatro décadas, “pasarle el trapo a todos”.

La inteligencia artificial como acelerador del crecimiento

El Presidente dedicó además buena parte de su exposición al impacto de la inteligencia artificial y los cambios tecnológicos sobre el modelo económico. La comparó con “la fábrica de alfileres del siglo XXI” y sostuvo que su incorporación podría generar “una aceleración de la tasa de crecimiento fenomenal”.

Para Milei, sin embargo, ese proceso requiere que la Argentina abandone regulaciones que considera obsoletas. “Si vamos a seguir con las regulaciones y leyes arcaicas de la edad de piedra, eso no permite crecer”, afirmó.

El Presidente explicó que el avance tecnológico necesariamente genera ganadores y perdedores y reivindicó el concepto de “destrucción creativa” como parte del funcionamiento de una economía competitiva. Para graficarlo, apeló a la transformación de la industria tecnológica y recordó el desplazamiento de BlackBerry tras la aparición del iPhone.

“El progreso tecnológico no es neutral en Pareto, va a romper cosas”, sostuvo Milei, en referencia al concepto económico del óptimo de Pareto. En su interpretación, la innovación permite que los consumidores accedan a productos de mejor calidad y a menor precio, aunque al mismo tiempo implique la desaparición de empresas que no logren adaptarse.

El Presidente planteó que el ahorro generado por los consumidores a partir de esos menores precios puede trasladarse hacia otros sectores de la economía y generar nuevas oportunidades de negocios. Por eso, insistió, resulta clave contar con mercados laborales y económicos flexibles que permitan reasignar recursos.

“¿Qué es lo que quieren que pase con sus competidores? ¿Hacerlos desaparecer? Obvio, por la vía de la competencia”, sostuvo.

Desregulación y crítica a los empresarios

El tramo más duro del discurso llegó cuando Milei abordó la agenda de desregulación y cuestionó a los empresarios que, según su mirada, se beneficiaron históricamente de determinadas regulaciones.

“Esas regulaciones no están porque sí. Es decir, esas regulaciones atrás tienen un quiosco”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó la prohibición para exportar chatarra, que, según explicó, generaba un exceso de oferta y llevaba el precio de ese material a valores negativos. El Presidente sostuvo que esa situación beneficiaba a una empresa que podía acceder a la materia prima a un costo particularmente bajo y producir con ventaja, aun cuando el precio de la chapa en la Argentina fuera elevado.

“Terminar con ese quiosquito que beneficiaba a una empresa y perjudicaba a todos los argentinos no fue gratis”, señaló Milei, quien sostuvo que las críticas surgidas a partir de esa medida respondían a la pérdida de privilegios.

En ese punto, el Presidente reivindicó el trabajo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y aseguró que muchas de las críticas que recibe son consecuencia de los intereses afectados por las reformas.

“Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto”, lanzó Milei ante los empresarios presentes.

 

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