
En su discurso de bienvenida, Orsi elogió la encíclica del pontífice Magnifica Humanitas” que reivindica la “condición humana” frente a los cambios en el mundo del trabajo y el avance de la tecnología.
A Yamandú Orsi le tocó encabezar el país como presidente en una jornada histórica para Uruguay: la visita del papa León XIV, la máxima autoridad de la Iglesia Católica.
Orsi aguardó al sumo pontífice en la entrada de la Torre Ejecutiva -tras haberlo recibido previamente en el aeropuerto- y luego lo escoltó hasta el escenario, ubicado de espaldas al Palacio Estévez y frente a la Plaza Independencia. Allí ya se habían congregado miles de uruguayos para expresarle su devoción. Ese fue el clima que se vivió en el país más laico de América Latina durante el recorrido de León XIV rumbo al Cabildo de Montevideo y su posterior trayecto a través de la plaza hacia la Iglesia Matriz.
“Su santidad, papa León, bienvenido a América Latina”, comenzó diciendo el presidente frenteamplista en su discurso de bienvenida oficial, ante la presencia de dirigentes políticos de todos los partidos, ubicados en primera fila. “Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos”, continuó. Al fondo, una niña de campera azul se secaba las lágrimas, producto de la emoción.
A renglón seguido, con una oratoria que se mantuvo firme a lo largo de los 10 minutos que duró el discurso -el que fue, al igual que el del papa, leído-, el presidente optó por destacar los procesos históricos “duros y dolorosos vividos por esta región del mundo a la hora de la configuración de los Estados”, pero resaltó que “hoy es de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países”. Con respecto a Uruguay, Orsi enfatizó sobre la diversidad de voces que conviven en “este hermoso país que se ha construido a lo largo de estos 200 años”.
“Hemos aprendido y aprendemos a transformar nuestras diferencias y posiciones contrapuestas, por momentos muy duras, en un espacio común donde hacer crecer la justicia y la fraternidad. Tenemos tareas pendientes y tenemos nuestros dolores. No queremos resignarnos y aceptar que, siendo un país de renta media o media-alta, tengamos los niveles de pobreza infantil que hoy tenemos”, valoró, en un discurso que comenzó con un tono marcadamente político -muchos de los presentes lo destacaron- y en el que también aludió a la salud mental.
Al referirse a León XIV, ahora sí puntualmente, el primer mandatario le expresó al papa que su visita era una “grata ocasión” para reconocer los valores que nos “unen, impulsan y desafían para que el desarrollo humano integral sea el horizonte de toda opción política”.
Reconocimiento social
“Necesitamos que nos siga acompañando en la permanente tarea de construir nuestro querido país, como lo hicieron y lo siguen haciendo. Somos conscientes de la tarea social de la Iglesia y debemos ser agradecidos”, reconoció Orsi, mientras volvía a dirigir brevemente la mirada hacia el ilustre visitante en señal de reconocimiento -muchas veces, León respondía con una sonrisa.
Fue en ese preciso momento cuando el discurso del presidente recibió los primeros aplausos de los miles de uruguayos y extranjeros presentes en una jornada en la que, pese a que la lluvia amenazó con empañar el momento, finalmente no sucedió.
En esa línea, Orsi destacó la labor social que desarrollan muchos creyentes en distintos ámbitos de la sociedad y puso como ejemplo el trabajo de la Iglesia en los barrios, las cárceles y la educación. También evocó el papel que desempeñó durante la dictadura, cuando brindó refugio y acompañamiento a tanto uruguayos. “Lo que los cristianos han hecho y hacen en los barrios, en las cárceles, en y por la educación. El refugio y acompañamiento que la Iglesia brindó a tantos compatriotas en tiempos de dictadura son un ejemplo claro de esa vocación”, fueron sus palabras.
Siguiendo el hilo, ponderó a aquellos reconocidos católicos que han “aportado sus ideas y su sentido de la solidaridad” para la construcción del Uruguay.
“Por ejemplo, la erradicación de la vivienda insalubre rural a partir de la acción del doctor Alberto Gallinal. Pero además, este es el país del padre Mateo y del Movimiento Tacurú. Es el país de ‘Perico’ Pérez Aguirre, incansable en su lucha por los derechos humanos. Es el Uruguay de Casilda Aparicio y del Padre Cacho”, dijo Orsi, y reconoció así a históricas figuras vinculadas al cristianismo y al trabajo social en favor de los sectores más postergados de la población.
Posteriormente, haciendo honor a su condición de profesor de Historia, el presidente también evocó, además de a José Artigas, a distintas figuras de la historia nacional. Mencionó a Manuel Barreiro, al sacerdote José Benito Monterroso y a Dámaso Antonio Larrañaga, ineludible referente por ser el impulsor de la fundación de la Biblioteca Nacional y de la creación de la Universidad de la República.
“Tenemos claro, santidad, que en esta construcción conjunta que es el Uruguay la Iglesia ha sido un pilar fundamental”, volvió a reconocerle Orsi a la Iglesia católica.
En referencia a la carta encíclica Magnifica Humanitas, escrita por el papa León XIV, el primer mandatario valoró que el planteo concluya en que el “avance tecnológico no puede ir en contra de lo inherente a nuestra condición humana”.
“Cuando afecta negativamente sobre el empleo, no podemos solo pensar en términos de porcentaje, reconversión o enclave de mera subsistencia. Estamos ante un dilema antropológico y social que usted ha identificado claramente. En este mundo de la inmediatez, de la apatía y del cansancio, el trabajo tiende a convertirse en una simple herramienta.
En su encíclica oportunamente nos recuerda que, en lugar de considerarse un instrumento, el trabajo es la esencia de la condición humana. Gracias por ser una voz clara en el escenario internacional”, elogió el presidente.
“Papa León, gracias por impulsar a creyentes y no creyentes a convertirse en protagonistas de la historia. Su presencia nos inspira y nos anima a asumir la enorme responsabilidad que tenemos como humanidad. No vamos a bajar los brazos. Gracias por su visita; esta casa es su casa”, concluyó Orsi, que se ha definido como agnóstico.
El mandatario también valoró especialmente que Uruguay haya sido el primer destino elegido por el pontífice en su gira por tres países de Sudamérica, que incluye a Argentina y Perú.
Regalos
El presidente y el papa León XIV intercambiaron una serie de obsequios como gesto de cortesía y símbolo de comunión. Entre ellos, el gobierno le entregó al pontífice un apero de montar, en alusión a la afición del papa por los caballos. También se le obsequió una pieza artesanal de lana.
Por su parte, el papa le obsequió a Orsi unas láminas vinculadas a la plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, que incluían explicaciones sobre su historia, además de una medalla acuñada especialmente para la ocasión. El presidente adelantó que se tomaría un tiempo para conocer en profundidad el significado de los presentes recibidos. Para el presidente, la visita del papa “representa una oportunidad para reafirmar el lugar de la política como herramienta de acercamiento y entendimiento”, en sintonía con el mensaje de paz y comunión que transmitió León XIV.
Bienvenida de parte de los tres poderes
Minutos antes de las 18:30 horas, el papa León XIV ingresó por la avenida 18 de Julio rumbo a la Torre Ejecutiva, donde se reencontró con el presidente Yamandú Orsi -quien ya lo había recibido en el aeropuerto-. En ese momento, al aparecer el papamóvil, las condiciones climáticas jugaron una mala pasada y una ráfaga de viento levantó la alfombra roja por la que el Santo Padre iba a dirigirse al escenario apostado frente al edificio Artigas (ex Palacio Estevez).
La reacción del personal de protocolo fue rápida y el inconveniente quedó resuelto en cuestión de segundos. Escoltado por Orsi, León caminó unos escasos metros para ser recibido por los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou, y por dos representantes de los otros dos poderes del Estado.
A cargo de ese recibimiento institucional estuvieron la vicepresidenta Carolina Cosse, y la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Doris Morales. Así, el país más laico de América Latina daba la bienvenida a la máxima autoridad de la Iglesia Católica con la presencia representantes de los tres poderes.
Fuente: El País