Revolución Massista: vuelven los precios congelados…

Por Emiliano Damonte Taborda

Parece ser una cuestión estacional, una escena repetida que cambia de actores. El año pasado para esta época el Sargento Feletti aparecía en la escena prometiendo sacrificio y sangre si fuera necesario, para bajar los precios.  

Precios congelados: la revolución economica de Massa y Tombolini
Precios congelados: la revolución economica de Massa y Tombolini

Se acerca fin de año y empezamos a hablar de “congelar precios”, diciendo que no se trata de congelamiento de precios, sino de un acuerdo con “los empresarios” para que de alguna manera compartan sus “ganancias excesivas”. Mucho entrecomillado, lo sé. Pero me aterra la idea de que alguien piense por un segundo, que alguna de estas barbaridades, me parecen otra cosa que un burdo relato.

No se trata de los precios

Este programa absurdo, que ha fracasado mil veces, hoy no tiene nada que ver con los precios. El año pasado, la inflación casi le quedó cómoda al Gobierno. Una inflación de unos 2 o 3 puntos mensuales le permitió licuar déficit a lo loco, sin pulverizar el bolsillo de la gente del todo. Pero este año la cosa cambió, ya no se trata de 2 o 3, sino de 6 o 7 y en franca aceleración. Una aceleración que se sabe no han podido, ni podrán controlar, especialmente con las impresoras trabajando en triple turno 7 días por semana.

Por eso, este programa que ha probado su inutilidad a lo largo de los siglos, hoy no se trata de los precios. Se trata de un eslabón indispensable en la construcción de un relato. El gobierno que busca que los “empresarios” compartan sus “ganancias excesivas” con la gente. Esta será la línea guía que seguirá el Gobierno respecto a la inflación desde aquí hasta las elecciones del año próximo.

Amenazas de Massa

En esta dirección van las amenazas de Massa, que vuelve a amenazar a un sector con “abrir la importación”. Otra vez Sergio de mi corazón. ¿Con qué dólares vas a abrir la importación? Hay faltantes en todas los sectores productivos, importar se está volviendo un milagro.

Por otro lado, tan malo no sería ampliar la oferta. El gran problema argentino es una oferta reducida que proviene de una producción cada vez más difícil, y una demanda inflada continuamente con emisión. Abrí la importación… en una de esas es más eficaz que tus “Precios Justos” para bajar algún precio, o frenar la aceleración inflacionaria galopante en la que estamos. Vas a dejar con el culo mirando al norte a unos cuantos productores que sobrevivieron milagrosamente de la pandemia eterna de Alberto, pero creo que vas a poder dormir con eso Sergio, y le van a encontrar la vuelta, como lo hacen siempre.

De todos modos no se trata de bajar los precios ni de frenar la inflación, no tienen ninguna esperanza de lograrlo. Se trata de seguir alimentando la idea de que hay un sector de “empresarios” que se está enriqueciendo remarcando precios, y que son estos los verdaderos culpables de la inflación.

Es el principio de la campaña electoral del Frente de Todos, tal vez el primer slogan de campaña reconocible camino a 2023.

Carrera contra la inflación

Mientras Tombolini y Massa salen a romperle los huevos a la gente que trabaja, pidiéndole que trabaje a perdida, el Gobierno sigue prometiendo IFEs, se habla de uno de 45.000 pesos antes de fin de año y revolea televisores y teléfonos celulares en 30 cuotas sin interés. Por otro lado alimenta la idea de que hay una “carrera” contra la inflación que correr, en lugar de una necesidad de frenar la inflación. He hablado alguna vez de lo perverso que resulta un Gobierno que proclama que va a correr una carrera contra la inflación. La palabra “carrera” es de por si inflacionaria. Si el presidente anuncia que va a correr una carrera, subiendo los pisos de paritarias para sostener el ritmo de la inflación, lo único que hará es alimentar la aceleración de este mismo proceso inflacionario. Camioneros está extorsionando al país con un pedido de 131 porciento, e interrumpió el proceso extorsivo solo para sacarse una foto con Máximo en uno de los 17’s de octubre del otro día.

La carrera contra la inflación es imposible de ganar, sobre todo para un país con patitas raquíticas como el nuestro. El modo de correr contra la inflación no es subir los ingresos con emisión, sino ampliar la oferta con producción, y Argentina tiene un aparato productivo raquítico, golpeado y confundido, incapaz de dar mucho más de lo que da, en las condiciones actuales.

Precios congelados, triste descongelamiento

El Congelamiento de precios de Massa y Tombolini será otra bomba de humo que desaparecerá míseramente como todos sus predecesores. La inflación seguirá acelerándose sin piedad y el Gobierno aumentará sus acusaciones y presiones sobre los “empresarios con ganancias excesivas” hasta que el relato se desmorone por su propia inconsistencia en unos dos o tres meses, como suele pasar con estos programas.

Después, después es muy lejos y ya es año electoral. Se vienen meses complejos en los que veremos cosas siempre vistas. Al fin y al cabo acá no hay ningún genio original que vaya a sorprendernos.