Sergio Massa se convertirá en un super-ministro de Economía

Sergio Massa se convertirá en un super-ministro de Economía y absorberá las Carteras de Desarrollo Productivo y Agricultura.  El presidente Alberto Fernández, que pretendía dilatar los cambios hasta estabilizar el tipo de cambio, cedió ante el operativo clamor-de palacio de diputados, intendentes y gobernadores del peronismo que postularon al titular de la Cámara Baja para que ocupara un lugar en el Gabinete.

Finalmente manejará casi todas las palancas de la Cartera económica y el tucumano Juan Manzur continuará como jefe de Gabinete, tal como pretendían buena parte de los mandatarios provinciales.

La decisión dejó un tendal de heridos, motivó renuncias y redujo todavía más el poder presidencial. Silvina Batakis, que había arribado por la mañana al país después de su viaje a Washington donde se entrevistó con las autoridades del FMI y del Tesoro estadounidense, duró nada más que 24 días al frente del ministerio de Economía que había dejado vacante Martín Guzmán.

Daniel Scioli duró nada más que 43 días al frente de Desarrollo Productivo. Empujado por el ascenso de su enemigo íntimo Massa, volverá a ser embajador en Brasil. Julián Domínguez no aceptó ser degradado y renunció al ministerio de Agricultura.

Massa asumiría recién entre el martes y el miércoles, tras la próxima sesión de Diputados. Su llegada fue por demolición. Hace meses que el tigrense pretendía quedarse con un ministerio de Economía fortalecido.

Su nombre sonó como número puesto dentro y fuera del Gobierno por última vez, después de las largas horas que siguieron a la renuncia de Guzmán y que rehabilitaron el diálogo entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

El líder del Frente Renovador no pudo colar entonces ni a un economista de su confianza ni quedarse con la jefatura de Gabinete. Batakis, la cuarta alternativa, secretaria de Provincias del ministerio del Interior y ex ministra de Economía durante la gobernación de Scioli, se hizo cargo.

Durante su brevísima gestión, el dólar blue arrancó en $236 y tocó el techo histórico de los $350. Los dólares financieros subieron un 40%, el riesgo país se disparó y los bonos cayeron. Solo mejoran cuando el desembarco de Massa se convirtió en un secreto a voces.

UNA TARDE AGITADA

Después del mediodía, Batakis llegó a la Casa Rosada para reunirse con el Presidente, que por la mañana en Olivos definió con Massa su incorporación al Gabinete. La ministra ofreció su renuncia, rechazó quedarse en el ministerio pero -por la noche- aceptó hacerse cargo del Banco Nación, en detrimento de Eduardo Hecker, quien  había sobrevivido la salida de Matías Kulfas.

Un rato después, el desembarco de Massa en cámara lenta colmó la paciencia de Gustavo Beliz, uno de los pocos funcionarios de máxima confianza que le quedaban al Presidente. El secretario de Asuntos Estratégicos pegó un portazo, tal como había hacho cuando ocupó cargos en la administración de Carlos Menem y de Néstor Kirchner. La vicepresidenta lo tenía apuntado.

Desde Economía, Massa tallará más en la relación con Estados Unidos y controlará el vínculo con organismos multilaterales de crédito como el BID, el Banco Mundial y la CAF, que supervisaba Beliz, además, del FMI.

Los gobernadores de Salta, Chubut, Santa Fe y Entre Ríos, por esas horas, habían abogado en Twitter por la llegada de Massa al Ejecutivo. Lo mismo habían hecho en las 72 horas anteriores el jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde, el sindicalista Hugo Yasky y Victoria Tolosa Paz.

El lugar vacante de Beliz será ocupado ahora por la titular de AFIP Mercedes Marcó del Pont, que pasó de ser presidenta del Banco Central durante la administración de Cristina Kirchner, entre 2010 y 2013, a ser uno de los blancos móviles de la vicepresidenta. El organismo recaudador -sensible por la información que maneja- quedará para un dirigente 100% cristinista. Se trata de Carlos Castagneto, ex viceministro de Desarrollo Social de Alicia Kirchner, ex diputado, quien hasta ahora se desempeñaba en la AFIP.

Por la noche, a pesar de las versiones en sentido contrario, la portavoz Gabriela Cerruti -que suspendió su conferencia de prensa prevista originalmente para las 17.15- negó que Claudio Moroni hubiera ofrecido su renuncia al Presidente. El ministro de Trabajo, amigo personal del jefe de Estado, es otro de los funcionarios señalados por La Cámpora y por la vicepresidenta desde el inicio de la gestión. Es, a esta altura, un sobreviviente.

Fuentes oficiales consignan que el Presidente rechazó la propuesta de Cristina Kirchner a Fernández para que Vilma Ibarra abandonara la secretaria Legal y Técnica y ocupara un ministerio. El Presidente no aceptó. Desde su despacho en la planta baja de la Rosada, Ibarra cuida la firma de Fernández.

Por la presión cristinista, el Presidente ya había dejado ir a Kulfas, Guzmán, la ex ministra de Justicia Marcela Losardo y al ex secretario de Comunicación Juan Pablo Biondi. Ahora decepcionó a Scioli, a quien llegó a definir como su hermano.

EL PODER CRECIENTE DE MASSA

Massa fue el último socio en subirse al barco del Frente de Todos, pero sigue acumulando poder.

Además de la presidencia de Diputados, su espacio político controla el ministerio de Transporte, a cargo de Alexis Guerrera; y Aysa, que conduce Malena Galmarini -esposa de Massa- además de la Aduana, que conduce Guillermo Michel y secretarías de Estado.

Abogado de profesión, el futuro ministro de Economía trabó en la Cámara Baja una relación de confianza con Máximo Kirchner, que se mantuvo a pesar de la renuncia del hijo de la vice a la presidencia del bloque oficialista. En La Cámpora aseguran que Massa tiene un excelente vínculo con los funcionarios kirchneristas a cargo de la secretaría de Energía, que sufrió Guzmán.