El servicio ferroviario que conectaba Paraná con Colonia Avellaneda, La Picada y las estaciones intermedias completa cuatro meses de paralización total, sin fecha de reactivación y en medio de un proceso que podría derivar en el traspaso de la línea a la administración provincial.
El tren, que según datos de usuarios y organizaciones trasladaba a unas 400 personas por día —con un pasaje de $570 hasta Colonia Avellaneda y $930 hasta La Picada—, dejó de circular el 8 de mayo, cuando se detectaron fallas mecánicas en la formación que motivaron su suspensión «hasta nuevo aviso».
Una cronología de promesas incumplidas
En los primeros días tras la suspensión, fuentes vinculadas al servicio habían anticipado que la reparación de otra formación permitiría restablecer la circulación «lo antes posible». Una semana después, el propio ente ferroviario reconoció que la inspección había determinado que no estaban garantizadas las condiciones mínimas de seguridad, y estimó que el servicio podría reanudarse «la próxima semana». A las tres semanas de paralización, se informó que las reparaciones técnicas ya habían finalizado y que solo restaba la autorización formal, algo que tampoco se concretó.
Para principios de junio, el conflicto sumó un capítulo adicional: el intendente de Colonia Avellaneda, Ariel Weiss, denunció que Trenes Argentinos se había desligado de la reparación de un terraplén deteriorado y que el municipio debió hacerse cargo con fondos propios. «Nosotros a Provincia no le preguntamos absolutamente nada, porque el tren es jurisdicción nacional. Ante la ausencia de acciones, nosotros tomamos la decisión de reparar por pedido de ellos el terraplén para que se pueda reactivar cuanto antes el servicio», declaró entonces, mientras acusaba a la empresa estatal de haber pasado de pedirle colaboración a intimarlo a resolver una obra que —remarcó— era responsabilidad del organismo nacional. «Estamos muy desamparados y a la buena de Dios con este abandono», sintetizó.
El informe que expondría años de desinversión
Según pudo saber ANÁLISIS a través de fuentes del Gobierno provincial, actualmente se espera un informe conjunto elaborado tras un recorrido realizado por las vías junto a ADIFSA y SOFSE, que confirmó el estado crítico de la infraestructura tras años de escaso mantenimiento. Ese documento —que según las mismas fuentes permitirá «mostrarle al gobernador el estado real de la vía y del material rodante»— detectó, entre otros problemas, una alcantarilla en Colonia Avellaneda «muy deteriorada», con la base socavada aguas abajo y riesgo de desmoronamiento, además de un descenso de hasta 10 centímetros en las vías a la altura de la Estación Maya, una irregularidad que obliga a que cualquier formación que circule por ese tramo no supere los 12 kilómetros por hora.
La escuela Almafuerte, entre las más afectadas
El impacto social de la paralización recayó con particular dureza sobre la comunidad educativa de la Escuela Agrotécnica Almafuerte, en La Picada, que depende en gran medida del tren para el traslado diario de alumnos. Ya a un mes de la suspensión, la directora del establecimiento, Daniela Burkhard, había advertido sobre la caída en la asistencia: «Las familias se acercan y nos comentan que no tienen los recursos económicos para pagar el pasaje de colectivo», explicó, en referencia al servicio alternativo que debió organizarse ante la falta del tren, con un costo sensiblemente mayor al del boleto ferroviario. Los propios alumnos de la escuela llegaron a grabar un video para visibilizar el reclamo, que definieron como «justo» pero también «angustiante» y, en algunos momentos, «desesperado».
El tren de Paraná, ¿bajo jurisdicción provincial?
El dato más reciente en torno al conflicto apunta a un cambio de fondo en la administración del ramal. El Gobierno nacional, a través de la Resolución 1214/2026 firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, asignó a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIFSA) la gestión y el mantenimiento del tramo de la Línea Urquiza que va desde Paraná hasta la estación El Pingo, en un movimiento que, según especialistas del sector ferroviario, allana el camino para un convenio de cesión directa a la administración de Entre Ríos, una vez que concluyan las negociaciones bilaterales.
Ese proceso no es nuevo: ya en febrero de 2025, el gobernador Rogelio Frigerio se había reunido con el entonces secretario de Transporte de la Nación, Franco Mogetta, para avanzar en un acuerdo de traspaso de las líneas ferroviarias de pasajeros que conectan Paraná con el área metropolitana —Colonia Avellaneda, San Benito y Oro Verde—. En junio pasado, en medio ya de la paralización del servicio, el secretario de Transporte provincial, Aníbal Steren, había sido categórico sobre la voluntad política de la provincia de hacerse cargo: «Para el gobernador Rogelio Frigerio sería una buena política de Estado que vuelva a estar bajo jurisdicción provincial», afirmó, y agregó una frase que resume la posición oficial frente al conflicto: «Si dependiera de la Provincia, mañana estaría circulando el tren». Steren adelantó además, en esa misma oportunidad, que sigue en pie el proyecto histórico de extender el servicio hasta Oro Verde, aunque reconoció que persisten obstáculos vinculados a viviendas instaladas sobre la traza ferroviaria que sería necesario reubicar.
Sin actividad, pero con el personal en funciones
Mientras se define el futuro institucional del ramal, la situación cotidiana permanece congelada: en la estación de Paraná y en la boletería, el personal continúa cumpliendo su horario laboral pese a la ausencia total de servicios, sin que existan, según fuentes consultadas, directivas claras sobre los pasos a seguir ni un cronograma de reactivación.
Fuente: Análisis Digital
