Daniel González comenzó a conversar su salida del Gobierno con el ministro de Economía, Luis Caputo, en junio de este año. Para entonces, el funcionario ya manifestaba señales de agotamiento después de casi dos años al frente de un área crítica para la administración nacional.
Su gestión estuvo condicionada desde el inicio por la falta de una estructura de colaboradores suficientemente robusta y de recursos acordes con la complejidad de los asuntos bajo su responsabilidad.
Caputo le pidió que permaneciera en el cargo, al menos hasta completar algunos procesos centrales de la agenda energética, entre ellos la aprobación de algunos proyectos estratégicos bajo el paraguas del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la aprobación del proyecto de Ley de modificación del esquema de Zonas Frías que prevén subsidios para las tarifas de gas.
La posibilidad de que González dejara el Gobierno había comenzado a circular con mayor intensidad durante los últimos 30 días. Esas versiones parecieron perder fuerza esta semana, cuando el funcionario acompañó al presidente Javier Milei a Neuquén, a bordo del avión presidencial, para participar de la AOG Patagonia 2026, la principal exposición petrolera del país.
Por eso, la confirmación de su renuncia este jueves por la noche tomó por sorpresa a la mayor parte de las empresas energéticas. No ocurrió lo mismo entre sus colaboradores más cercanos, María Tettamanti, secretaria de Energía, y Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos, y que ya estaban al tanto de la decisión desde la semana pasada.
La noticia se conoció durante una emisión de Las tres anclas, el programa de streaming de la señal Carajo que integran Martín Vauthier, Federico Furiase y Felipe Núñez. Allí, González confirmó que había presentado su renuncia y reconoció que la decisión venía siendo conversada con Caputo desde hacía meses.
“Yo se lo planteé hace unos meses y a él no le pareció un buen momento. Por algo él es ministro y yo no. Tenía razón”, explicó el funcionario. “Es un ciclo que se acaba. Yo no soy una persona con una vocación política ni con mucha exposición”, agregó.
Poco después, el ministro de Economía lo despidió públicamente a través de X: “Enorme agradecimiento para el gran Daniel González. Un trabajo EXTRAORDINARIO como Secretario Coordinador de Energía y Minería. ¡Muchas gracias Daniel por la dedicación, el esfuerzo y el laburazo realizado!”.
Con la salida de González, la conducción del área energética quedará a cargo de Tettamanti, que pasará a reportar directamente al ministro Caputo. No está previsto designar un reemplazante para la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería.
El desgaste de la gestión pública
En el entorno del ahora ex viceministro descartaron que su renuncia haya sido precipitada por una diferencia política o algún episodio puntual. Por el contrario, describieron su salida como el cierre de una etapa, después de un período de fuerte exigencia personal y profesional.
La explicación remite también a un problema más amplio que atraviesa a distintas áreas de la administración nacional: la dificultad para sostener equipos técnicos especializados en un contexto de remuneraciones poco competitivas, estructuras reducidas y precarias condiciones de trabajo.
Un alto funcionario del gobierno describió ese escenario con una comparación elocuente: “conducir áreas del Estado en tiempos de bajos salarios en el sector público termina pareciéndose a presidir un consorcio de propietarios, una responsabilidad que va rotando entre sus integrantes por el desgaste que implica ejercerla ad honoren. Hoy, el desgaste que te da la función pública se da mucho más rápido”.
A eso se le suma la exposición a eventuales denuncias judiciales por decisiones administrativas o regulatorias, un factor que incrementa los costos personales de permanecer en la función pública.
Más de dos años de gestión
González se incorporó formalmente al Ministerio de Economía el 28 de agosto de 2024, cuando fue designado secretario de Coordinación de Energía y Minería. Su desembarco se produjo durante la gestión de Eduardo Rodríguez Chirillo, el primer secretario de Energía de Javier Milei, que terminaría desplazado en octubre de ese año y reemplazado por Tettamanti.
Durante sus más de dos años en el Gobierno, el ex CEO de YPF logró imprimir una orientación pragmática a la política energética, especialmente en el diseño de instrumentos regulatorios y soluciones de gestión para avanzar con la normalización tarifaria, la reforma del mercado eléctrico y la privatización de activos estatales.
González privilegió la búsqueda de mecanismos que permitieran implementar las reformas sin desconocer los límites materiales que fija la realidad. Esa lógica se reflejó, entre otras iniciativas, en la reorganización del esquema de subsidios, la reforma del sector eléctrico con un sistema de ‘marginalismo adaptado’ y los procesos de concesión de las centrales hidroeléctricas del Comahue.
Diferencias internas
Ese perfil de gestión no estuvo exento de contrapuntos dentro del propio Gobierno. En particular, González mantuvo diferencias con funcionarios vinculados al asesor presidencial Santiago Caputo, que fue consolidando posiciones en distintas empresas y organismos del sector energético.
Uno de los episodios más significativos fue la discusión sobre el esquema para financiar la ampliación del sistema de transporte eléctrico, especialmente el proyecto AMBA I, concebido para reforzar el abastecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires. González había impulsado a fines de 2024 una licitación bajo un mecanismo de remuneración mediante un esquema de ‘estampillado’, pero la iniciativa terminó frustrada por la oposición de funcionarios alineados con el asesor presidencial.
Ese contrapunto reflejó las dificultades de articulación entre el equipo económico y la conducción de Enarsa, una compañía estatal que cumple funciones importantes en el funcionamiento del sistema energético y sobre cuya gestión el sector del asesor Caputo mantiene influencia.
Enarsa interviene en la importación de cargamentos de GNL para abastecer la demanda invernal, la administración de pagos a productores de gas bajo el Plan Gas y la gestión de activos de generación eléctrica. Entre ellos se encuentran las centrales termoeléctricas Manuel Belgrano y General San Martín, cuyas participaciones estatales están incluidas en los procesos de privatización.
Las decisiones que siguen pendientes
Otro ejemplo de las tensiones internas es la designación del presidente del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE), el organismo creado para unificar las funciones regulatorias que históricamente ejercieron el ENRE y el Enargas.
El comité encargado de evaluar los antecedentes de los postulantes, integrado por Osvaldo Rolando, María Luján Crespo y Santiago Urbiztondo, economista de FIEL, elevó una terna de candidatos el 21 de septiembre.
Según fuentes al tanto del proceso, los tres postulantes seleccionados cuentan con respaldo técnico tanto de González como de Tettamanti. Sin embargo, la decisión permanece pendiente porque Presidencia todavía no terminó de convalidar ninguno de los nombres propuestos.
La definición del ENREGE ya había expuesto diferencias entre el equipo económico y el sector político que responde a Santiago Caputo, que impulsaban distintos candidatos para conducir el ente.
La ausencia de definiciones refleja las dificultades de coordinación que persisten entre distintas áreas del Gobierno y que, en algunos casos, terminan ralentizando la ejecución de políticas energéticas.
Sin embargo, ninguno de esos contrapuntos aparece, según las fuentes consultadas, como el factor determinante de la salida de González. En su círculo más cercano insisten en que la decisión responde fundamentalmente al agotamiento acumulado durante la gestión y a su voluntad de cerrar una etapa en el sector público.
El interrogante sobre la continuidad de la gestión
Hacia adelante, el principal interrogante es cómo continuará la gestión de un área estratégica para el Gobierno, especialmente en la antesala de un año electoral, cuando la toma de decisiones suele volverse más compleja y quedar atravesada por las urgencias de la política.
Hasta ahora, el funcionamiento del equipo había encontrado un esquema de distribución natural de tareas: mientras Tettamanti concentraba su atención en los aspectos técnicos y regulatorios del sector, González se ocupaba de la articulación institucional y política, tanto dentro del Gobierno como con los principales actores de la industria.
La incógnita ahora es si Tettamanti podrá absorber ambas funciones y, sobre todo, si logrará construir una relación de confianza y diálogo directo con Luis Caputo, uno de los principales activos políticos que González había consolidado durante sus más de dos años en el Ministerio de Economía.
Fuente: Econojournal
