El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino Javier Milei hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades. La medida fue notificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a cargo de Mauro Viera en medio del malestar que generaron los dichos del libertario.
“No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileñol”, argumentaron a través de la nota a la prensa que difundieron este domingo.
Durante un acto político realizado el sábado en San Paulo, Milei se refirió a Lula y a un magistrado de la Corte Suprema de Brasil con términos despectivos. El mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” a un juez de la máxima instancia judicial brasileña.
La tensión entre ambos países aumentó cuando el gobierno brasileño, en una acción previa, conocida en la mañana de este domingo, había decidido llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires.
El Gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, después de que Javier Milei criticara en San Pablo a Lula da Silva durante un acto partidario, una decisión que profundizó la tensión diplomática entre ambos países.
El conflicto se produjo un día después de que el mandatario argentino participara en la convención del Partido Liberal en apoyo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. En ese acto, Milei llamó a Lula “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, y también insultó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”.
Tras el retorno de Milei al país, el gobierno libertario parece haber detectado el malestar que acumula la administración de Lula da Silva y hablan de un quiebre en el vínculo político que, descartan, pueda tener consecuencias económicas. Según exponen, la relación política atraviesa uno de sus peores momentos luego de que el mandatario intensificara su respaldo a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair y principal competidor por la presidencia de Brasil.
“Políticamente estamos mal. Hay enorme malestar, aunque no creo que escale a lo económico. No creo que sea para tanto”, planteó una fuente de la administración libertaria a Infobae.
En Casa Rosada repiten que “lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso”, y evitan dar precisiones respecto del futuro del embajador argentino en Brasilia. “Al momento no hay definiciones”, plantearon desde Balcarce 50.
La convocatoria a Raimondi se produjo poco después de que el canciller brasileño Mauro Vieira ordenara el llamado a consulta de su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida ya comunicada oficialmente a la representación diplomática argentina, según informaron a Infobae fuentes oficiales. Bitelli regresará a Brasil en las próximas horas.
El conflicto diplomático se intensificó tras la participación de Javier Milei en la convención del Partido Liberal en Sao Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial del senador rumbo a las elecciones del 4 de octubre. Durante su discurso, de aproximadamente 25 minutos, Milei acusó a Lula de ser responsable de un “Riesgo Lula” para Brasil, alegando que el país enfrenta una crisis de deuda por la falta de ajuste fiscal.
En el acto, Milei también respaldó a Jair Bolsonaro, a quien definió como “amigo injustamente encarcelado”. El exmandatario brasileño cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023. Según fuentes diplomáticas, la intervención del presidente argentino fue interpretada en el gobierno de Lula como una injerencia en asuntos internos y una agresión inusual, ya que los insultos ocurrieron en territorio brasileño y se dirigieron tanto al jefe de Estado como a un magistrado de la Corte Suprema.
